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Archivo mensual: noviembre 2014

El Doctor Rover y sus padres eran de la Eslovenia Rusa, pero se vieron obligados a emigrar a Sudáfrica, perseguidos por los Nazis, por ser judíos. Rover estudió en Sudáfrica y, por ser un médico notable, participó en una misión a la Antártida, patrocinada por distintos países. Es muy buena persona y muy hábil para todo. Tuvo la gentileza de enseñarnos parte de su estancia y sus trabajos en la Antártida, así como algo de su tierra, donde se crio. Sobretodo algunos paisajes importantes. También algunas serpientes de la zona, que miden varios metros y que son capaces de enroscarse en el cuerpo de un hombre y estrangularlo en un momento. Es el sistema que emplean para cazar animales, o lo que pillen para alimentarse. Algunas son muy venenosas y da pavor solo con verlas.

Aquellas diapositivas fueron de una importancia excepcional, aunque solo vimos lo que se puede ver en cuatro horas seguidas. Fue impresionante. Espero poder ver el resto, que creo que será de muchas horas más. Él mimos Doctor nos dijo que lo veríamos en otro momento, habían sido demasiadas horas seguidas.

Se trataba de una historia real e impresionante. Allí estuvo seis años sin regresar. En el barco, entre otras cosas, se había llevado nada menos que cinco mil barriles de petróleo. También multitud de cosas para la supervivencia. El poblado que hicieron en la superficie al llegar, pronto se fue quedando bajo la nieve. A medida que iba nevando se congelaba y se quedaba sepultado de nuevo. Llegando estar a varios metros de profundidad

Para poder habitarlo se construyeron túneles metálicos, tan anchos como los de las carreteras, formando unas encrucijadas para aumentar la capacidad de espacio útil al máximo.

Se comunicaban entre sí por otras ramas de tuberías más pequeñas, pero lo suficiente como para rodar con un vehículo. El enorme peso de tanto hielo hacía que se sumergiera cada vez más en el fondo del mar. Al aumentar tantos metros, se hacían pistas con pendientes para salir a la superficie con orugas. Cuanto más se enterraba, más largas eran estas pistas, pero siempre en la misma dirección. Se circulaba con todo-terrenos, como el Land Rover y con algún camión de triple tracción. Para proveerse de agua potable disponían de una chimenea de tubos de varios metros de ancho, por donde caía la nieve a una especie de piscina que tenían instalada a lado de donde vivían. La calentaban con energía eléctrica procedente de grandes grupos electrógenos y que a su vez les servía para el alumbrado y las calefacciones, cocinar, para algunas máquinas y hasta para un quirófano que tenían para las emergencias. Rover tuvo que hacer de todo, desde operar apendicitis hasta hacer de dentista. En el documental se veía perfectamente dónde habitaban. Lo único que no necesitaban era congelador. Tan importante es el conocer esa historia, que es imposible imaginar, si no lo ves.

Entre otros muchos lugares pasamos un fin de semana por la zona del mar del Norte. Aunque vivíamos a orillas del Atlántico, en la costa oeste de Escocia, el Mar del Norte se encuentra al este. Atravesamos la península de oeste a este en unas tres horas llegamos a una ciudad maravillosa: Edimburgo, que aparte de ser la capital de Escocia, es la más bonita del Reino Unido.   

CASTILLO--5

Vista del Castillo por la parte mas alta de la Roca

Situada a orillas del Mar del Norte, tiene grandes playas y paseos marítimos y está enclavada en una hermosa llanura. Posee largas y anchas avenidas, parques de recreo en el centro. En lo más alto de la ciudad se encuentra uno de los castillos más importantes. Está situado sobre una montaña, como si hubiera sido hecha por la mano del hombre a propósito. Es una gran montaña de roca con forma de circunferencia y con una altura manométrica de más de 80 metros. Es tan llamativa como hermosa. Cuando el viajero entra en la capital y camina hacia poniente, se encuentra con esta gran vista.

 

Da la impresión de que, para visitar el castillo, haya que subir en helicóptero. Pero no es necesario, siguiendo el paseo por la gran avenida se llega a la entrada, a su derecha, con una subida totalmente espaciosa. Al lado de esta bonita avenida hay una gran pradera, con un buen arbolado y diversos bancos, un hermoso parque de recreo.

Edimburgo tiene muy buenos edificios, grandes comercios y buenos restaurantes procedentes de varias partes del mundo. Nuestra primera comida fue en un restaurante Italiano. Allí comimos, entre otras cosas, la mejor paella a la italiana que conocí. Fue impresionante como la prepararon. Aunque la cobraron muy bien, valió la pena. El vino era malo y el precio excesivo.

CASTILLO--EDINBURGO---2

Vista subiendo al castillo

No sé si por el buen tiempo del fin de semana o porqué razón, el turismo era muy elevado. Aunque desde casa el sábado por la mañana, no pudimos encontrar hotel para dormir. Hubo que reservar uno situado 50 kilómetros más al norte de la capital. Fue muy bueno, con unas vistas muy agradables, buena comida y habitaciones excelentes. Visitamos las playas del norte y diversos pueblos de la zona.

En esta parte del norte estuvimos en un pueblo con dos castillos, uno de ellos construido en una enorme montaña. Había cantidad de visitantes, a pesar de que cobraban mucho por la entrada. Los edificios de este pueblo eran muy antiguos, pero muy bien construidos, la mayoría de cientos de años. Sus empinadas calles eran empedradas, como lo estaban en Sotrondio y Blimea cuando yo era un niño. En aquellas y tranquilas  ciudades es normal dejar hasta el coche sin cerrar, nadie lo tocaba. En toda la zona reinaba el silencio y la tranquilidad. La gente muy amable, te saludaba a tu paso por la villa, dándose cuenta que eres extranjero, por el hecho de vestir distinto.

Vista-real-del-Casttillo

Vista de una parte del Castillo

 

 

Vivíamos en Lochgilphead, Argyll, en la parte alta de una hermosa bahía, lugar muy apacible. Con sus chales en el recinto del mismo hospital, donde viven todos los médicos y sus familias, con bonita vista de todo el valle, desde donde se dominaba toda la bahía. Al otro lado se encuentra el gran pueblo de Ardrixhaig, con una colina al oeste, otra al este y con llanuras en el centro

 

En dirección al norte discurría la carretera que une grandes pueblos, como Oban, Fort Willan, Fort Augusto o Inverness. Dentro del recinto del hospital, hay varios chalets donde se convive con médicos y sus familias de distintas partes del mundo. Los dos más cercanos eran un especialista en psiquiatría, Consultant, Jefe de Norberto, Dr. Rover, de Sudáfrica. El otro médico y su familia procedían de la India. Allí no hay deferencia con nadie, todos muy atentos, lo mismo con blancos que de color y como debe ser, porque todos somos humanos.

El 4 de mayo 2001 viajamos mi esposa y yo a Escocia para pasar dos meses con nuestros hijos. En los tres  vuelos,  vía Ranón-París-Birmingham-y Glasgow. Aunque normalmente solía ser solo por un mes, pues los billetes de ida y vuelta no los autorizan para más. Además de ser mucho más barato. Esta vez hubo que perder el billete de la vuelta, para poder estar un mes más y regresar con ellos en el coche y en el ferri.

Cuando caminas o viajas por la vida, algunas veces te encuentras con sorpresa muy agradable, que merecen la pena ser recordadas. Para este viaje embarcamos en el Aeropuerto de Asturias, a las siete menos cuarto de la mañana. Después de facturar el equipaje fuimos a la sala de estar junto a las puertas de embarque 1 y 2. Mientras que embarcaban los del vuelo anterior al nuestro por la puerta de al lado.

Cuando íbamos a  sentarnos solo había un asiento libre que ocupó mi esposa. Alado había una joven chica de unos treinta años más o menos. Por cierto que muy bonita, se encontraba con su hija, una niña de dos años, también guapa como su madre. Al acercarnos muy atenta nos dejó libre el asiento donde estaba la niña. La cogió en sus brazos para que yo pudiera sentarme. Le di las gracias y me senté. Saque los billetes y los pasaportes para prepararlos para embarcar. La chica muy atenta a mis movimientos, cosa normal a la que ya estoy acostumbrado, me observaba. Después de un momento dijo, con mucha educación:

-Señor, me deja usted asombrada por la facilidad con la que trabaja con sus aparatos. Antes me fije en su arte para manejar el equipaje y ahora con los papeles. Perdone, pero me ha sorprendido tanta habilidad. Se ve que lleva muchos años con ellos.

-Sí, ya hace unos cuantos.

-¿Le molesta si le pregunto que le pasó?

-¡No, mujer, por Dios! Me doy cuenta de que esto llama la atención, es normal.

Le expliqué el motivo de mi accidente y sin dejar de mirar a mis manos de acero, dijo:

-Se ve que es usted un hombre paciente y seguro de sí mismo. Le digo de corazón que lo que más me ha llamado la atención es su forma tan natural de ser. Se ve que asumió el problema con acierto y valentía y que él mismo dejó de existir en el momento que usted mismo lo combatió. ¡Qué agradable es ver y conocer a personas como usted! Desde luego yo no veo ningún problema de fondo, es como si no tuviera ninguna falta. Se ve que la suple con su agradable forma de ser y con su habilidad.

De nuevo le di las gracias. Por un momento me quedé pensando en su agradable charla, que quise memorizar en mi mente, por lo importante que me resultó su agradable forma de expresarse y de razonar las cosas. Fue como si me llegara al lo más profundo de mí ser. Quise reflejarlo aquí para mostrar lo importante que es saber apreciar y valorar a los demás. Actúo con realismo y con prudencia, a la vez que apreció las cosas por su propio merito. Al fin lo que cuenta es eso, saber cumplir y respetar, porque así serás tú respetado y apreciado. Sentirás la alegría de saber que hay gente con capacidad para apreciar y dar el cariño que todos necesitamos y que nos hace sentirnos satisfechos de cumplir en la vida como es debido.

 

Debo decir que la inteligencia de aquella joven me dejo a sombrado, hay que ver con qué facilidad pinto mi vida como si la conociera ya de mucho tiempo, mientras que otros lo ven fatal mente al revés y negativo.

Al poco tiempo llegó su marido, al igual que ella, muy educado y también muy elegante. Le quiso explicar un poco la cuestión, pero no le dio tiempo a casi nada, pues al momento nos llamaron para embarcar. Nos dijeron que iban a Paris una semana de vacaciones en el mismo vuelo que nosotros, pero no les veríamos hasta desembarcar en París.

De nuevo estuvimos juntos, en el autobús que nos llevaría hasta la base donde tenían que recoger el equipaje. Nosotros tuvimos que coger otro autobús para coger el vuelo que nos llevaría hasta Birmingham, al norte de Inglaterra, para coger el tercer vuelo a Glasgow. Muy atentos nos acompañaron a una de las oficinas de Iberia para que nos indicaran el número de autobús que debíamos coger. Como no hablaban español tuvimos que seguir buscando por más oficinas.  Ellos quisieron acompañarnos de nuevo, pero me di cuenta de que tenían que recoger sus equipajes, por lo que les dije, no podéis acompañarnos. Debéis ir a recoger vuestro equipaje, si os retrasáis va ser difícil encontrarlo ya que no sabían dónde estaba ni tampoco el autobús que debían coger. Ir tranquilos les dije, ya nos las arreglaríamos.

 

Habíamos entrado juntos en el autobús que nos trajo desde el avión hasta la base. Aquel Aeropuerto tan grande que no resultaba fácil buscar la zona de desembarque de los equipajes, por ese motivo yo quise que se fueran lo más rápido posible, ya que podrían perderlo.

Nos despedimos y con las prisas no nos dimos ni el número de teléfono. No sé si volveremos a verlos, pero tanto a mi esposa como a mí nos gustaría mucho poder saludarlos de nuevo. Si un día se encuentran con este libro, posiblemente podamos  volver a vernos, si no, va ser difícil.

¡Qué diferencia tan grande con aquellos que, siendo yo joven y acompañando a una chica, me despreciaron, machacando mis sentimientos bruscamente y sin pensar en el daño que me podían hacer! Yo siempre entendí que no me quisieran porque no sabían casi nada de mi persona, ni adónde iba, ni como podría ser mi vida, pero de no quererme a despreciarme hay un abismo. Esa es la gran diferencia, si no lo quieres déjalo, pero no maltrates a una persona que no te hace ningún daño. Lo que uno no quiere otro lo desea.

Tuvimos que buscar otro autobús para ir al otro aeropuerto. Ya habíamos salido de Asturias con veinticinco minutos de retraso y ahora se añadía el tiempo de búsqueda por largos y diversos pasillos. Siempre corriendo para no perderlo, pues estos apuros te restan posibilidades, las prisas siempre son malas para todo.

Cuando ya viajábamos en el autobús, sonó mi móvil. Era nuestro hijo que ya estaba con su mujer y la niña en Glasgow. No me dio tiempo a decirle más que íbamos de viaje al otro terminal, pero que creía llegar a tiempo para coger el segundo avión. Se quedó muy preocupado pensando que ya llegaríamos tarde. Le dije que esperara a marcar de nuevo un poco más tarde de la salida del avión y que si no le contestaba era porque ya estaríamos volando, pues allí no se puede utilizar el móvil.

Llegamos solo ocho minutos antes de la salida, muy apurados y casi sudando. Por si el retraso que llevábamos fuera poco, al pasar la aduana en París, la chica policía, al ver que mis aparatos pitaban, lo mismo me daba decirle uno que otro, no me entendía, mandó llamar a un policía para que me registraran. Éste tardó en llegar. Pensábamos que íbamos a perder el avión. Comprobó como pitaban y me llevó a una cabina. Allí me registró de pies a cabeza. Se aseguró muy bien de que no había más que mis aparatos, pero tomó nota de todo. Por fin me dejaron pasar la aduana para seguir corriendo y no perder el  vuelo.

Aquel vuelo fue muy regular. Quites muy grandes. Algunas veces se encuentran fuertes turbulencias que el avión bajaba en barrena. Si uno no está acostumbrado a esos desplomes del avión lo pasa apurado. En algunos momentos produce miedo. Duró nada menos que seis a siete minutos este tramo de fuertes presiones entre nubes y tormentas eléctricas. En aquel momento recordé que mi hijo me había contado que en su último vuelo a España también lo habían pasado regular y que había sido la primera vez, a pesar de haber volado muchas veces.

Al llegar  a Birmingham nos bajaron del avión para pasar  la aduana y volver a embarcar en el mismo avión, que nos llevaría a Glasgow. Lo que yo no entiendo es porque tuvimos que pasar otro registro si ya lo hicieron al embarcar en el avión.

Aquel viaje pasé por tres aduanas y cuatro controles. Por la enfermedad de la fiebre aftosa, nos revisaron más exhaustivamente, tanto a nosotros como al equipaje. Además de pasarlo como siempre por las máquinas, había un control especial a mano, donde nos quería quitar un queso de 5 kilos que llevábamos, ya que el equipaje facturado rebasaba los kilos autorizados, lo llevábamos en el de mano. Les dije que no era para la venta ni tenía nada adentro. Era para comer en casa de nuestra familia en Escocia. El policía mandó llamar a su jefa, lo miraron, le dieron vueltas y al fin lo dejaron. Ella misma le ordenó que no me lo quitara.

Aquí también me pasaron por un registro a toda prueba, por el dichoso pito de la máquina, por mis manos de acero. Aunque el policía era muy amable y parecía muy tranquilo, tampoco se anduvo por las ramas y el control fue de categoría. No quedó ninguna parte de mi cuerpo sin palpar.

 

Este libro no tendría ningún valor para mi, sino hablara de mi esposa y nuestros hijos.

Por eso describo un poco de cómo discurren nuestras vidas, porque mi esposa y mis tres hijos forman parte de mi vida.

Ana Maria  nuestra primera hija, es una gran persona, noble y cariñosa con una gran capacidad intelectual. Estudió Filología Española. Lo mismo se le dan los estudios, que la literatura, los labores de ama de casa, del campo o de la artesanía. Le gustan mucho los animales y es un poco curandera. Heredó el equipo de veterinaria que siempre maneje en nuestra ganadería. Cuando estudiaba Bachillerato sus compañeras la llamaban “la redactora”, incluso ganó dos premios en un concurso de literatura de 100.000 pesetas de aquellos tiempos y otro más tarde en Luanco, en un concurso de escritores de cuentos

Se le dan muy bien toda clase de trabajos, lo mismo maneja el coche  que el tractor en labores del campo. Experta en trabajos de administración, pues desde muy joven trabajaba en nuestra oficina, a la vez que estudiaba. Es una chica muy culta y reservada, se hace querer por su gran forma de ser. Da clases a sus hijos con cariño pero con energía, además de cumplir con su trabajo cotidiano.

Está casada y es madre de dos hijos: Jesús, de ocho años y Claudia, de tres. Entre ella, su marido, Javier, y su madre Nieves, los crían y cuidan con todo cariño, en el hermoso pueblín de Quintana Luarca. Ana me ayudaba en los trabajos de  oficina, Norberto en el taller. Al casarse Ana  y marchar Norberto al extranjero, estos cargos pasarían a Mónica, la joven de la casa. Es para mí una gran satisfacción decir que los tres son a cual mejor. Pronto se dieron cuenta de que todo para mí era demasiado y no dudaron en trabajar y estudiar a cual más,

Norberto desde niño ya era muy trabajador y buen estudiante. No le gustaban las corredurías. Fue obediente y educado. Nunca fue gastizo, ni bebedor, nunca fumo, hombre serio y cumplidor. No quería ni el dinero que le dábamos para sus gastos.

-No se puede ir sin dinero le decíamos, nunca se sabe cuando nos hace falta.

Cuando lo precise ya lo pediré, para que lo quiero si igual lo pierdo decía.

Estudio médico de familia y trabajo en la provincia de Burgos en distintos pueblos dando sustituciones. Más tarde al no tener trabajo fijo, emigro al Reino Unido. Donde estudio especialista en psiquiatría. En la actualidad está en Escocia con un buen cargo y muy a gusto, pues es hombre muy apreciado por lo responsable y trabajador que es, además de in buen profesional de la  medicina.

Recuerdo cuando estudiaba medicina que le compre un coche el 504, para desplazarse desde Sotrondio a Oviedo. Su madre y yo teníamos que ofrecerle dinero, siempre andaba con poco, no quería gran cantidad. Decía que no le hacía falta. Hasta que un día la grúa le llevó su coche. Lo había dejado aparcado un momento para recoger algunas cosas y cuando llegó no estaba. Fue a recogerlo y no disponía más que de 5.000 pesetas, lo justo para sacarlo. Por poco se queda sin coche. A partir de aquel día fue fácil convencerle de que llevara más dinero.

Cuando tenía tiempo libre y podía descansar de los estudios, siempre quería estar a mi lado ayudándome y viendo como trabajaba. Se le da casi todo bien, conoce y sabe acerca de todos los aviones que se fabricaron, desde el más primitivo hasta el más moderno. Sabe en qué fecha se fabricaron, quién los fabrica, qué rendimiento dio cada uno y en qué guerras combatieron. Puede describir cualquier modelo con facilidad.

Así mismo conoce todos los coches fabricados en cualquier parte del mundo. Sabe lo que consume cada modelo, la calidad de todas las marcas y el precio de todos. También domina la mecánica muy bien. En sus horas libres y en nuestra nave rectificó tres motores, uno de gasoil de un camión y otros dos de gasolina, con una precisión propia de un buen mecánico. Estudió desde niño toda la historia de aviones y coches de todos los tiempos. Tiene y conserva la colección completa, desde su primer número, de Automóvil que hoy vale mucho dinero.

Mónica es la más joven de los tres, pero es una trabajadora incansable, noble y cariñosa. También pura sangre como sus dos hermanos. Es licencia en ciencias empresariales. Siendo muy joven quiso trabajar en dos o tres empresas del comercio en la Capital. En la actualidad trabaja en una multinacional, como en cargada y responsable de la tienda. Es apreciada por ser persona inteligente y está muy bien valorada por la dirección de la empresa, por su habilidad y forma de organizar los trabajos. Fue enviada a distintas partes del país para  organizar algunas tiendas que se encontraban jabas de ventas, por su arte y forma de dirigir. Es la preparadora de la empresa. Participa en trabajos de formación y preparación de personas que van a ocupar su mismo cargo en otras franquicias de la empresa. Fue solicitada por algunas empresas que conocen su formación y grado de cumplimiento en el trabajo.

Le gustan toda clase de trabajos del campo, en nuestra finca maneja cualquier tipo de herramientas, lo mismo siega que cultiva plantas y pomares. Lo mismo repara una lavadora, como monta un cuadro eléctrico, pinta o hace alguna clase de artesanía.

Lo único que dice no ser su fuerte es escribir como su hermana Ana, ella misma dice que lo heredo de papá, al que se le da bien la redacción. Pero en realidad lo hace muy bien y es muy buena estudiando. Estudio informática. Al igual que su hermana sacó carnet de conducir y maneja su coche para ir a trabajar.

Al igual que describo los valores de mis hijos, que sin duda son a cual mejor, con el mismo cariño quiero reflejar los de mi querida esposa, a la que adoro y quiero tanto como a mi propia vida. Es  la compañera de mi vida, la madre de mis hijos. Con su cariño y amor me resulto más fácil la dureza de las adversidades que la vida me deparo. Sin duda tuve que luchar mucho para conseguir el adatarme a los trabajos para poder defenderme en la vida  y poder trabajar con mis manos de acero.

Mi esposa es noble y educada, siempre juntos por la vida. Después de ser su novio oficial ante su familia, no me separé más de su calor, todos los días, después de salir del trabajo, iba a trabajar a mi almacén de vinos en Blimea hasta la noche. Al regresar a casa pasaba a verla, sin faltar ningún día. Allí conversaba con ella y con su familia. A pesar del tiempo transcurrido, 44 años entre noviazgo y casados, nos queremos con el mismo cariño que cuando éramos jovencitos. Los dos nos amamos y queremos estar siempre juntos. A donde va uno, va el otro; no podemos vivir uno lejos del otro. Los dos luchamos y educamos a nuestros hijos juntos. A pesar de que cada uno ya pasó a formar su hogar, seguimos unidos como siempre, si ellos no pueden venir vamos nosotros a verlos.

María Praxedes, mi esposa es una buena ama de casa, buena cocinera, le gusta mucho la casa, donde es muy curiosa y mantiene a su gusto las cosas. Le gusta cultivar flores y plantas y arreglar el jardín; cuidar nuestros animales, los mastines, las gallinas, los pitos de Calella y los corderillos para el buen comer y arreglar la pomarada. Le gusta mucho la lectura y la televisión. Vestir bien y viajar. Además, es muy cariñosa con los hijos, nietos y conmigo. Es una buna madre y una gran esposa. Poco o nada abra más bonito que amar a la mujer de tu vida y sentirte amado por ella

Alguien dijo que cuando crearon el mundo, si algo hicieron más bonito que una mujer, yo no lo conozco. Yo también comparto esa opinión.

Después de describir un poco de como es mi familia, tengo que decir con gran pena, que María Praxedes,  mi querida esposa ya no está. Y eso fue y sigue siendo mi mayor problema en la vida. El perder al ser que yo amaba y que quería con todo mi corazón. El día 5 de Octubre del 2009 me dejo más solo que la noche. Es imposible describir lo que una persona sufre cuando ocurre una desgracia de esa envergadura. Hay que ver la gran diferencia de aquel tiempo,  cuando con alegría y realismo, escribí este libro, a esta fecha de soledad y recuerdos, lo que cambio mi vida, ni yo mismo me lo puedo creer, pero el problema está bien claro, perder a mi esposa.

El día 7 de mayo de 1999 salimos mi esposa y yo del Aeropuerto de Asturias a las 7 de la mañana a Madrid, donde cogeríamos un segundo avión, a la una y media, con escala en Manchester para subir, hora y media más tarde, al tercer avión que nos llevaría hasta Glasgow. Este último transbordo nos resultó muy pesado. Allí tuvimos que recorrer largas distancias y por distintos niveles del aeropuerto con un gran peso a hombros, aunque el equipaje lo habíamos facturado directo al Aeropuerto de Glasgow. Dado que los kilos por cada viajero estaban limitados a 25, aprovechamos los quilos que admitían en el equipaje de mano para llevar productos españoles, tan importantes como el aceite de oliva, jamón, chorizos, morcillas y fabes de la granja, para hacer nuestra exquisita fabada, que no hay quien la iguale; también leche en polvo, por el tema de las vacas locas, azúcar, miel, conservas y una serie de artículos de primera necesidad. La pena fue que no se podía llevar vino de casa, pues allí está muy caro. Basta con decir que en Escocia una botella de aceite de oliva valía 1.850 pesetas, ya que al cambio por la libra nos costaba a 280 pesetas, lo que resultaba muy cara.

 

Las pasamos apuradas con el peso tan grande que llevábamos. No había cintas transportadoras como las hay en otros aeropuertos europeos, como en Madrid, París y Londres. En Manchester no existían. Teníamos que subir y bajar escaleras por unos pasillos larguísimos muy mal señalizados para los extranjeros.

 

El billete de avión decía Asturias-Madrid-Glasgow, nada de Manchester, ni tampoco nos lo dijeron en el vuelo. Lo supimos minutos antes, pero en inglés. Pude entender que aterrizábamos en Manchester. Sorprendido le dije a mi esposa, acaban de anunciar en inglés que tenemos una escala en Manchester. ¿Cómo es posible que ni en Madrid, ni en ninguno de los vuelos no dijeran nada hasta este momento?

 

Un chico escocés, que viajaba a nuestro lado nos dijo que era cierto que se hacía escala en Manchester. Que esa misma sorpresa se la había llevado él, cuando viajó por primera vez en esa línea. Este chico, que parecía muy atento y educado, hablaba muy bien nuestra lengua. Nos dijo que era profesor de inglés en Madrid desde hacía algunos años. Al saber que éramos españoles, entabló conversación con nosotros. Dijo que se encontraba muy bien en nuestro país y que se casaría con su novia, una chica asturiana de Gijón. Dio la casualidad de ser natural de un pueblo al lado de Alexandría, condado de Dunbarton, muy cerca del Hospital donde trabajaba nuestro hijo. Cuando llegamos a Glasgow, donde nos esperaban Norberto y su mujer, se lo presentamos.

 

En este hospital Norberto tendría que estar un año: seis meses en urgencias y los otros seis en maternidad. Tendría que trabajar en distintos hospitales de aquel país para pasar por todas las especialidades de medicina: aparato digestivo, psiquiatría, medicina de familia, enfermedades del tórax, urgencias, maternidad y medicina interna. Todo esto después de terminar médico de familia que estudio en España. La carrera de psiquiatría en el Reino Unido es de  nueve años, carrera larga de verdad. Pasó casi media vida estudiando, primero el bachiller, después medicina y otros nueve años para licenciarse en psiquiatría. Además de trabajar y estudiar, y viviendo en aquellas latitudes bien frías y lluviosas.

 

TERNERO-ESCOCES

Escocia es una zona muy bonita, con sus grandes llanuras y verdes praderas. Muy parecida con  Asturias. Mucha ganadería y buenos y abundantes pastos para los ganados. Los terneros del los High Lands escoceses, tierras altas de Escocia, tienen un bonito pelaje, llaman la atención no sólo por su belleza, sino por su largo pelaje que les cubre hasta taparles los ojos.

Terneros de los pastos  en Escocia

Es algo que a mi esposa y a mí nos impresionó mucho, pues no de balde fuimos granjeros y estos ganados tan hermosos nos llamaron la atención. Conservamos las fotografías y postales de ellos, con su color parecido a nuestro ganado de la raza de los valles asturianos, aunque algunos también son negros y con pesos de alta producción, pero lo que llama la atención es ese pelaje tan enorme que les da la naturaleza para protegerse del intenso frío.

Lo mismo ocurre con los rebaños de ovejas de gran tamaño que también pastan por estas grandes praderas. La mayoría tienen la cabeza negra y casi todas paren dos crías. Otra de las cosas que también nos llamó la atención era la cantidad de conejos salvajes que hay. Se divisaban por las praderas y hasta por las carreteras en rebaño, correteando con sus crías en primavera, que presta contemplar. Da pena ver algunos atropellados por los coches, desde luego tuvimos que dar algún frenazo para evitar pillarlos más de una vez.

2-TERNEROS-DE-ESCOCIATambién se ven muchos urogallos, que no se esconden de la gente, son tan atrevidos que, si no fuera porque está prohibido, hasta podríamos cogerlos. Parecían estar acostumbrados a la gente se paseaban por las carreteras con toda tranquilidad. Se ven con frecuencia acompañadas las hembras de los machos, como si vivieran en pareja.

Hay muchos cuervos de distintas clases. Los hay como los de España y más pequeños con la cabeza y cuello blancos, más bien grisáceos. Colocan sus nidos en altos árboles pero al contrario que nuestra región, porque los ponen en familia hasta grupos de diez nidos en el mismo árbol y muy cercanos, cosa que yo nunca había visto, a pesar de criarme en la aldea, y conocer la vida de esta clase de animalitos.

Otra de las cosas es que ha muchas chobas, mientras que en nuestro país normalmente habitan por los puertos de alta montaña, desplazándose solamente hasta nuestra zona cuando en los duros inviernos se acercan las tempestades o grandes invernadas. Recuerdo con nostalgia a los abuelos cuando decían: “¡me cago en infierno! Va nevar, ya vinieron las chobas”. Sobrevolaban nuestros pueblos en grandes grupos. Pronto se sabía de su llegada por el ruido que no cesaban de emitir en sus duros y largos recorridos, esto sí que no fallaba. “Chovas en el cielo, nieve en los campos de nuestros valles”.

El paisaje de toda Escocia es precioso. A mitad de camino desde Glasgow a esta zona que está 200 kilómetros al norte, nos encontramos con uno de los lagos más grandes del Reino Unido, el Lago Lomund. Viajamos en coche por su lado izquierdo a lo largo de casi toda su longitud de 37 kilómetros y con una anchura, en su parte más ancha, de 8 kilómetros. Su profundidad es de más de 100 metros. Navegable en su totalidad y por ello hay embarcaciones y pequeños muelles de embarque en varias partes de sus dos orillas y por distintos pueblos de la zona. Por su gran anchura, si no se conoce, el viajero lo puede confundir perfectamente con uno de los mares de la zona, por su belleza y su gran extensión. Ya antes de llegar a su final, la carretera se aleja de su ruta hacia la izquierda perdiéndose de vista al adentrarnos en las montañas, que nos conducirían a la parte oeste de la región.

Después de circular entre las montañas nos encontramos a nuestra izquierda con el inmenso Mar Atlántico, que nos acompaña por toda la zona hasta llegar al pueblo de Lochgilphead, del Condado de Argyll. Un hermoso pueblo situado en la misma bahía, que por su gran extensión se adentra entre los dos pueblos, situados uno frente al otro, a una distancia de 5 kilómetros. Desde allí se divisa el gran pueblo de Andixan y una buena parte del valle. Es una de las vistas más bonitas del territorio.

Esclusas que cierra el agua del canal

ESCLUSA-----2Allá a la espalda de Ardixan, nace el famoso canal que por medio de sus múltiples esclusas, las que conduce los barcos hasta el mar. Tiene una longitud de 15 kilómetros. Lo llaman Crinan Canal.

A medida que avanzábamos en el coche en dirección a Crinan, vi que a nuestro lado un bonito barco que navegaba pareado a nosotros. Es muy curioso esta vista porque el canal va pareado con la carretera y como está un poco más alto  por las paredes que lo cierran, no se ve el canal, solo se ve el barco que avanza y por eso sorprende verlo. Pregunté ¿cómo es que hay un barco que va a nuestro lado? Este canal se puede contemplar en casi todo su recorrido a lado de la carretera. A sus dos lados hay una superficie que mantiene el canal con pradera muy bien hecha y hasta que no se va más adelante no se ve toda su parte.

Es algo que llama la atención, es una obra de arte, que, además, está hecho todo a mano por no existir en aquel tiempo máquinas. Sus compuertas son de un peso tan grande como sorprendente, hay que romperse bien la cabeza para adivinar cómo pudieron colocarlas en su sitio con ese descomunal peso y a la perfección para que no se pierda el agua. Estas compuertas son movidas por medio de unas inmensas vigas que hacen el giro para abrir o cerrarlas, y que, al bajar el nivel del agua, el barco se puede desplazar al nivel de la otra y hasta rebasar las catorce que tiene en todo el trayecto y lo mismo a su regreso. En un caso se cierra una compuerta para que se llene de agua y el barco suba al nivel para pasar al otro lado y en otro caso se abren para que el barco baje al nivel correspondiente y siga navegando.

Este canal, en el centro de su longitud, aproximadamente, tiene un desnivel con una vertiente para cada lado, es muy curioso. Esto sirve para que se pueda alimentar de varios ríos de las montañas y que al correr en sus dos direcciones sirva para tener agua siempre. Fue concebido teniendo en cuenta que en esta región llueve mucho. Si tarda algún tiempo en llover, cosa poco probable, se quedaría sin agua y no podrían navegar los barcos, ya que los torrentes de los ríos no son muy grades porque las montañas son de poca altura y los ríos muy cortos.

ESCLUSAS

El famoso canal de Crinan, está construido a base de paredes de piedra. Dichas paredes forman un solo cuerpo. Podríamos decir que se trata de una sola pared que va desde su vertical dando la vuelta por el fondo y sube al otro lateral. Formando un solo cuerpo circular. Es una obra digna de contemplar. Una obra de mampostería con buena piedra y buena técnica de los artesanos escoceses.

Fue construido en 1750 para el transporte de toda clase de materiales por el centro de esta península. Digo de esta península porque éste y muchos más artículos los escribo desde aquí, en Escocia, un país que produce mucha madera, carbón y ganado, además del buen Whisky que producen en cantidades industriales y considerado el mejor que hay en los mercados.

 

 

VISTA-DEL-MONTE

La montaña más alta de Escocia es el Ben Nevis, con sus 1343 metros altura, al norte y más allá de Fort William. Magnífico punto de partida, con buenos alojamientos buena comida de todo tipo, entre los que destacan los buenos hoteles, hostales y sus campings.  El Ben Nevis es el monte más alto del Reino Unido. Aquí podemos contemplar la bonita vista de éste con algo de nieve permanente por las bajas temperaturas que hay casi todo el año.

Nuestro primer viaje a Escocia fue por doble motivo: además de ir a visitar a Norberto y a su mujer, a los pocos días nacía el día 20 de mayo de 1999, su primera hija Alejandra, en la maternidad del Hospital de Alexandria, del condado de Dunbarton. Todo salió muy bien. Es una niña preciosa. Iba a ser viajera a los pocos días, pues cuando nació, un mes antes ya habían tenido que pagar su billete, para ir de vacaciones a España, ya que para poder viajar hay que sacar los billetes con dos meses de antelación por lo menos y si son tres, mejor. De no ser así costaría más del doble, aparte de que siempre hay problemas para adaptar los vuelos a las necesidades de cada uno. Sobre todo teniendo en cuenta que el viaje es a través de tres aviones. El precio del billete para una criatura que no se sabía si sería niño o niña, a bulto le pusieron «Miss», en lugar de «Mister» y acertaron, costó 10.000 pesetas. Le compramos un cochecito Jané de importación español, que costaría 25.000 mil pesetas más que en España, a pesar de ser el mismo. Sabía bien su precio porque antes de hacer este viaje habíamos comprado el mismo modelo para Claudia, nuestra nietita de Quintana, en Luarca. Estos dos cochecitos que formaron parte de nuestros regalos a las nietas, quisimos que fuera igual para no diferenciarlas.

Alejandra, al mes de nacer, viajó a su tierra de procedencia, donde pasó las vacaciones para de nuevo regresar a su destino, donde su padre cura a paisanos escoceses. Allí se encuentran muy bien, pero siempre desean regresar a la tierra que los vio nacer y crecer. Además de la familia que toda está en España y eso produce morriña algunas veces.