Get Adobe Flash player

Calendario

Diciembre 2017
L M X J V S D
« Nov    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Historial

Temas

  1. El milagro de Santa Bárbara.

Homenaje a Santa Bárbara  y su parroquia.

 Si la gente dice que fue como un milagro, así lo hay que decir.

            En este día 4 de Diciembre del 2017, se cumplen 63 años de mi accidente. Perdí las dos manos, festejando a Santa Bárbara, patrona de los mineros, en plena juventud y con solo 20 años. Me disponía, en esa terrible mañana del 4 de diciembre de 1954, a detonar cinco cartuchos de goma-1. Rodilla en tierra, con una cerilla encendida en el suelo y un cartucho de dinamita en cada mano, les di fuego a todos, encendiéndolos de dos en dos.

CARTUCHO DE DINAMITA

Ya había dado fuego a los tres primeros y, al dar fuego a los dos últimos, observé que uno de éstos se quemaba a demasiada velocidad. Intuí el peligro y me levanté velozmente, pero ya no me dio tiempo a nada ¡sólo vi volar mi mano derecha!¡ Pero el que llevaba en la izquierda, también se había disparado con el mismo resultado! ya sólo vi fuego y sangre a mi alrededor.

            A pesar de darme cuenta de que ya no tenía manos y ver que me estaba desangrando, por la enorme pérdida de sangre, pude salir corriendo para casa. Asustado y con tanto dolor, no medí bien la distancia que había desde el prado hasta el camino, por donde salté para librarme de la muerte. Había tres cartuchos ardiendo y estos me iban a deshacer en pedazos, como sucedió con las manos, ya que detonaron nada más darme la vuelta para huir. Todavía había otro peligro y ese estaba en mi propio cuerpo. En el bolsillo superior de mi chaqueta, llevaba otros siete detonadores. Más que suficiente para “enviarme a Marte” si los hubiera alcanzado la onda explosiva. A pesar de la grave situación, mi vida estuvo en un peligro incalculable. Al levantarme, hice un giro hacia la derecha lo que fue suficiente para salvarme de una muerte segura, ya que ese movimiento dirigió la onda explosiva hacia mi derecha. Me causó varias heridas en la cara y piernas, cortándome parte de mi chaqueta y la cadena del reloj de bolsillo, pero no me tocó mi parte izquierda, que era donde tenía los siete detonadores. Aquellos detonadores no eran eléctricos. Se detonaban por mechas, por eso detonaban en las minas algunas veces, al dar fuego en los travesales y guías, si no estaban apartados a una distancia y, al otro lado de una curva de la mina, para evitar la onda explosiva.

 Al estrellarme contra la pared del camino, sufrí un fuerte golpe, que me dejó sin conocimiento por unos momentos, tumbado en el barro del camino. Luego reaccioné  y pude reanudar la marcha, dejando atrás dos líneas de sangre en el camino. Aterrorizó  a toda mi familia y a vecinos de los pueblos cercanos, que al oír los gritos de mi familia, acudieron en poco tiempo. Sólo me podían conocer por el habla, ya que mi rostro estaba herido y lleno de sangre por todas partes.

También quiero recordar al otro compañero del mismo pozo, que perdió las dos manos y un ojo, Alejandro Antuña Pandal, que con 25 años, sucumbió ante tanto dolor. No pudo recuperarse. No pudo dar nombre a su hija de 5 años, ni a su novia, que lo quería con todo su corazón. Así me lo dijo en el hospital, cuando lo iba visitar. Las abandonó, por lo mucho que sufrió. Fue una gran lástima, se perdió un hogar, una familia que, con las dos, pudo formar. Es posible que si se hubiera juntado con su novia y su hija, hoy ya tuviera nietos y viviera  encantado de la vida con ellos, apartándose de la bebida, que lo llevó a la muerte, siendo tan joven.

                          Después de todo lo ocurrido, este artículo debe ser como un  homenaje a nuestra patrona Santa Bárbara. Porque si por ella perdí las manos, ella fue la que me dio fuerzas y valentía para recuperarme, y volver a ser un hombre como los demás. Trabajando y estudiando para olvidarme de aquel tremendo traumatismo, para seguir con mi familia y poder reincorporarme a la sociedad.

 

Por eso no acepté el suicidarnos, como Alejandro

quería, tirándonos al tren, a la semana de perder las manos.     

            Cuánto sufrimiento y cuanto dolor, para mí, para mi familia y para todos vosotros, porque aquel día todas las familias mineras de Asturias, sufristeis por dos compañeros mineros destrozados por esa tremenda pérdida, como es perder las manos. Quién nos iba a decir, después de conocer ese terrible accidente, que las personas podemos aguantar tanto y luchar con tantas fuerzas para recuperarse de una pérdida, tan dolorosa y tan triste.

                                                                                Alejandro, el niño de bustio y yo. Foto

en la terraza de la Clínica de Madrid, cuando estábamos en rehabilitación. Marzo de 1955.

          Todo esto nos enseña y nos muestra, que debemos confiar en los demás. El cariño de la familia, de los amigos, de los vecinos, de los compañeros de trabajo, es muy importante, porque nos ayuda a combatir los serios problemas que la vida nos va presentando, a medida que pasa el tiempo.

  Está probado que la lucha y el sufrimiento, hacen  a las personas más fuertes, más valientes y más solidarias, para ayudar a los demás. La necesidad  nos obliga y nos enseña a buscar el remedio para defendernos, como es mi caso. Esa necesidad me llevó a inventar muchas cosas que no solo valieron para solucionar mi serio problema, sino también  para mucha gente a la que, a través de mi experiencia, fui ayudando. No solo a las personas con problemas físicos, también a algunas con problemas de diversos motivos, que sufriendo no podían dar solución a su problema, pero que después de darles una charla o conocer, lo que mucha gente dice  “El milagro de Santa Bárbara, porque lo de Arsenio fue como un milagro” seguían el ejemplo de no rendirse.

   La primera persona que dijo que mi vida era un milagro, es mi consuegra de Luarca, Nieves, madre de mi yerno Javier. Cuando un día miraba como trabajaba me dijo: “Arsenio, es increíble creer sin conocerte, que sin manos puedas trabajar mejor que muchos con manos. Yo no sé como puedes saber de todo y hacer las cosas con tanta naturalidad.”

               -Es normal Nieves, le dije, hay que poner arte, hay que trabajar para ganarse la vida.

      -Es cierto que hay que ganarse la vida Arsenio, pero lo tuyo es un milagro, yo tengo la misma edad que tú y nunca conocí otro caso igual. Tú no le das importancia porque lo haces con normalidad, pero los que nunca lo vimos, lo consideramos un milagro, y no creas que lo digo yo sola, lo dice mucha gente de aquí que te ve trabajar y conducir el coche como los demás. Además siempre vas con alegría y muy bien vestido y eso llama mucho la atención de la gente. 

           -Muchas gracias Nieves, tú lo ves así porque me aprecias y lo valoras muy bien, no de balde somos familia, tú también eres luchadora. Para ti la vida también fue muy dura. Muy pronto se murió tu marido y padre de tus hijos. Sola, criaste a tus tres hijos y los estudiaste. El camino es muy duro para casi todos, el que no tiene un problema tiene otro, por eso hay que vivir con dinamismo y fuerza de voluntad. Además el trabajo es como una terapia que cura y nos ayuda a eliminar los problemas.

                Todo esto es muy importante, porque nos dice que no podemos sucumbir ante el miedo. El miedo es el que nos deja muchas veces atemorizados y sin fuerzas para combatirlo. Por eso hay que reflexionar.

           Santa Bárbara, es popular y muy conocida por sus grandes fiestas de San Bartolomé  el “Pote” Se celebra todos los años, en los últimos días de Agosto. Una de las mejores fiestas de prado de Asturias. Con las mejores orquestas del país y muy bien organizado. Hay una excelente comisión de festejos, presidida desde siempre por Amador Rozada, hombre dinámico y entusiasta de su parroquia. Es de destacar que todos los vecinos de esta bonita parroquia, son socios, así como un montón de gente de las otras parroquias.

             Además de esa importante fiesta, se festeja Santa Bárbara, todos los años el 4 de Diciembre, con una bonita procesión antes de la misa, a la que asistimos gente de muchas partes de la Provincia, por ser la Patrona de los mineros.

    En esta parroquia, se hizo la primera mina de nuestro Grupo San Martín, La Estrella, 1863, en el Escubietu.

Las minas de nuestro Grupo fueron La Estrella, El Prado Molín, 1923, los 9 pisos hasta el noveno, minas  de las calizas y minas del Praón, Minas de la sección San Mamés 1923, de 7 pisos, minas de Valdelospozos con 6 pisos. Minas de San Felechoso, 1900, de varios pisos, creo que fueron 5, Pozo plano, San Ignacia del Rimadero 1900.

Pozo San mamés 1940, Pozo Cerezal, 1988, antes se llamó de Santa Bárbara.

           La Parroquia de Santa Bárbara se llamó “La Hijuela” donde se hizo el primer censo del Concejo, por ser la Parroquia más poblada de aquel tiempo. En 1886, se desmenbra de la feligresía de San Martín la “Hijuela”

 Primera inscripción en el Registro de San Martin del Rey Aurelio.

         La Bobia es mi pueblo, allí nació, Teresa Suarez García, hija de José y Genoveva, nacida en La Bobia, de Blimea, en 1871, fecha en la que se inscribe el primer nacimiento, en el registro civil de San Martín, a nombre de aquella Niña.

           Según la historia, se cree que La Bobia, fue el primer caserío, para formase la Parroquia de Blimea.

             Me gusta mucho conocer la historia de España, pero sobre todo la de nuestra Asturias, porque así sabemos de dónde venimos y lo que somos. También las fechas de las  minas, de ferrocarriles y carreteras. La construcción de los puentes del Concejo, que fue creado, en el año 1837, ya que antes pertenecía al de Sama. Concedido por el Rey Aurelio como agradecimiento a los Escandones de Sotrondio, por una distinción de estos a su majestad.

Si quereis entrar en mi blog poned “Cómo trabajar sin manos”

Un cordial saludo para todos.

 Arsenio Fernández

 Historia de un dolor

Después de aquel tremendo accidente en el que perdí las dos manos y de sufrir tanto, una vez más, se demuestra que el hombre  que lucha y trabaja, puede hacer cosas muy importantes en la vida, y no sólo para él, sino también para otras personas que sufren y no pueden con su trauma.

Por ese motivo, escribo en mi blog este y otros artículos. Para mostrar lo importante que es el saber  que, con agallas y mucha paciencia, se pueden combatir muchos y serios problemas.

              Inmerso en tanta lucha y tanto desequilibrio, por tanto pensar y sufrir, a medida que transcurría el tiempo, iba pasando revista a las cosas que recordaba ya desde mi juventud y  que me parecían importantes. Estas siempre aportan algo a la inteligencia.

A fuerza de “darle vueltas” a mi cabeza, entre otras cosas más, recordé el caso de un Señor de 50 años, de un pueblo cercano, que padecía un trauma severo. Había sufrido unos años antes una parálisis del lado izquierdo, que le dejó inmóvil brazo y pierna, además de fuertes dolores. Por si eso fuera poco, se quedó viudo, lo que agudizó su duro problema, ya de por sí, muy fuerte para él.

Este hombre no parecía ser de los fuertes, y por si fuera poco,  su escasa cultura también le suponía un serio problema más. Decía tener fuertes dolores en su brazo y pierna,  noche y día. Se pasaba el tiempo llorando y quejándose. Se sentaba delante de su casa y a llorar, que era lo suyo, por lo mucho que sufría.

Lo curioso de este caso, y que a mí me llamó mucho la atención, después de observarlo muchas veces, además de pasar pena por él,  era que, con mucha frecuencia, lo visitaba una señora que le daba un abrazo y mucha gracia. Este hombre como por arte de magia y como si estuviera sano, con mucha alegría y grandes carcajadas, la invitaba a su casa, cerrando tras de sí  la puerta y la ventana…  Aquella señora,  que era de su edad, también estaba sola. Todos podemos imaginar lo que allí debía suceder.

             Hasta ese punto todo normal. Pero lo que yo no entendía es: ¿por qué aquel tremendo cambio con la presencia de la mujer  y, al otro día, volvía a lo de siempre, a quejarse y a llorar? Yo con mis 17 años, como otra gente más, conocíamos aquellas aventuras que considerábamos normales. Lo curioso era observar cómo aquel hombre, que a simple vista, parecía estar muy enfermo, pudiera cambiar tan rápidamente, nada más ver a la  mujer  acercarse. Aquellas visitas de la señora fueron durante largo tiempo y siempre ocurría lo mismo, a llorar de nuevo…  Nunca me olvidé de aquel Señor, que sólo estaba alegre y contento cuando la señora lo visitaba…

Otro caso que considero muy importante, fue el de mi propia madre, que fue mujer de mucho arte. Era muy trabajadora y fuerte, a pesar de padecer un serio problema de corazón. Nada menos que cuatro complicaciones: Infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, irrigación coronaria y angina de pecho. Un cuadro clínico severo y tan duro, que el especialista Dr. Meneses, que la trató, dijo desde el principio que se moriría en poco tiempo. Por suerte no fue así, vivió 40 años con aquel serio problema y trabajando en labores del campo y de la ganadería, además de los trabajos de ama de casa y de criar a sus 14 hijos. Después de tanto sufrimiento y lucha,  queda patente la fortaleza de mi madre.

 En una de esas recaídas fui a buscar al Doctor Meneses, en un invierno de aquellos tan malos, de lluvia, nieve, tormentas y fríos, en el año 1.973. Nada mas verme el Doctor me dijo: “¿no vendrás a buscarme para tu madre? ¿cuánto hace que murió?”

                   -“No se ha muerto. Es posible que sea esta vez. Está muy grave, por eso vengo a buscarlo. Lleva en cama varios días y en lugar de mejorar, la cosa se complica más. Traigo mi coche, si no se atreve a subir conmigo, llamo a un taxi. Yo sólo llevaba conduciendo un mes. Esto era a finales de Enero de 1.973 y había sacado el carnet de conducir, el día 1 de Diciembre de 1.972.

                   -“Cómo no voy a subir contigo, si sé que eres un buen conductor. Aunque no tengas manos, manejas el volante como si fuera de toda la vida. Estoy bien informado por los ingenieros, tus jefes te aprecian mucho, por lo valiente  y cumplidor que eres”

                   -“Muchas gracias Doctor, sí que se me da muy bien, no tengo ningún problema para conducir, ni para trabajar de todo. De muy joven comencé  a trabajar. Lo que se aprende de joven, no se olvida nunca. Esa es una de las ventajas de nacer y criarse en la aldea, a parte de la enseñanza de nuestros padres, que siempre cumplimos con todo detalle”

                  Se fue al fichero a mirar el historial de mi madre y, con asombro me dijo: “Arsenio, tu madre es de acero, en toda mi carrera, no se ha conocido caso como éste. Según la ciencia, es imposible vivir en ese estado y, ella no solo vive, sino que también trabaja”

                 Subimos a verla a su casa en La Bobia, a 486 metros de altura, con aquella enorme tormenta donde no servían ni los paraguas. Después de comprobar el estado de gravedad, el Dr. me dijo: “Arsenio, llévame a Sama, coge las medicinas y ven todo lo rápido que puedas, es posible que ya no la encuentres con vida”

                 En aquel tiempo había poco tráfico, por eso subí a toda prisa, para darle las medicinas que la salvaron, porque ya estaba en cama, sin poder hablar, ni moverse.

                 No murió de aquella, aguantó 5 años más. Su edad iba con el siglo, nació en 1.900, y murió en 1.978. Después de padecer aquella tremenda enfermedad desde los 38 años,  trabajando toda la vida desde niña.

                 El Dr. Meneses, al que mucho aprecié por ser  un gran profesional de la medicina,  cada vez que nos encontrábamos por Sama, comentaba el caso de mi madre.

                 Aparte de la gran fuerza de voluntad y la fortaleza que uno tenga, es posible que el buen tiempo algunas veces nos ayude a esos cambios tan notables. Hubo algunas épocas en las que después de permanecer en cama unos cuantos días y con un tiempo gris y lluvioso, llegaba un domingo alegre y soleado. Mi padre que la quería mucho,  la animaba y la llevaba con él a una romería de campo o a visitar a alguno de los hijos casados en zona lejana. Es posible que las ganas de salir de casa, también fueran importantes, para esa recuperación del ánimo. Los que somos trabajadores de profesión, siempre preferimos el campo, antes que estar cerrados en casa.

         Tuvo épocas de permanecer en cama  hasta dos o tres meses. Fue tan dura y trabajadora que  muchas veces se desmayó trabajando en las tierras. Se caía en el mismo riego que estaba haciendo para sembrar,  sin conocimiento. Rápidamente yo con 9 años, le daba masajes al corazón para ayudarla a reponerse. Así me habían enseñado, porque era el que siempre la acompañaba. Mi padre estaba en el trabajo en la mina, los hermanos mayores se habían casado y siete eran más pequeños que yo. Al recuperarse seguía con su trabajo de labradora, ¡como si no hubiera pasado nada!

               Durante todo ese tiempo de la enfermedad, tuvo que tomar a diario un jarabe, llamado Neuronal Turón. Un frasco de cristal verde ovalado y de 300c.c. No recuerdo el principio activo que llevaba, pero sí su color vino y su  mal sabor.

Estos dos casos, como otros más, que siempre recordé, me sirvieron más tarde, para reflexionar mucho en aquel tiempo, después de mi accidente y tras perder las manos. Cuando me encontraba como perdido en el mundo, atormentado de tanto sufrir y, sin saber que camino  tomar. Pasando revista a estos casos extremos, me doy cuenta de que nuestro cerebro, es débil y vulnerable  ante tanto sufrimiento. Haciendo estos análisis, es cuando pienso que mi grave problema, pudiera tener alguna solución, si aguanto y lucho para dar con ella.

La pregunta que me hacía era la siguiente: ¿por qué el cerebro humano, sufre esos cambios tan rápidos y tan diferentes? Si esas personas que sufren terriblemente en un momento dado, son capaces de cambiar y de sentirse como sanas, tiene que haber alguna explicación.

En el primer caso, era la visita de la mujer quien daba estímulo y alegría al malparado caballero, que se sentía sano y feliz con ella, volviendo a su estado de sufrimiento, al quedarse solo.

              En el caso de mi madre, siempre lo tuve muy claro: aparte de ser una mujer muy valiente y fuerte, tenía una fuerza de voluntad de acero. Por ser como era y, a pesar de su grave enfermedad, sabía sobreponerse ante tanto dolor y sufrimiento y, por eso conseguía esos cambios que le permitían seguir trabajando, nada mas  recuperarse de los desmayos.

         Teniendo en cuenta esos cambios tan importantes, llegué a una conclusión: Nuestro cerebro es débil y, no lo podemos dejar pensar en cosas negativas. Hay que dominarlo y pensar en trabajar y hacer cosas que nos ayuden a resolver el problema.

             Para conseguir este notable cambio y dejar de sufrir tanto, hay que practicarlo mucho y, procurar dejar la mente en blanco, para luego pensar en positivo. Todo esto parece imposible, pero es real. Claro está, que es difícil, pero si no sale en los primeros intentos, saldrá en unos cuantos más.

            Todo esto fue muy importante para ordenar mi aturdido cerebro, frenando un poco esos tremendos sufrimientos y, serenarlo para seguir trabajando en mi rehabilitación y en los diseños que iba descubriendo, para construir mis propias prótesis, que a su vez me sacaron de aquel tremendo estado, de desconcierto y sufrimiento. Si se consigue, eliminar los malos pensamientos, la vida te cambia totalmente y te da fuerzas para seguir con tus proyectos.

             Yo lo tengo muy claro, no se puede dejar rienda suelta a los pensamientos. En esos tristes momentos de tanto agobio y sufrimiento, es necesario, serenarse y poner orden en tu cabeza, para conseguir un poco de paz y sosiego. Es en este tiempo de amargura y tanto sufrir, además de poca experiencia, cuando mi reflexión me aconseja, seguir adelante. Es donde se decide el destino de lo que iba a ser mi esclava vida. A pesar de tanta lucha, no me pesa el camino que escogí, creo que acerté. Pudieron pasar varias cosas. Quedarme triste y solo, padeciendo a todas horas. Quedarme sumido en el miedo y el terror, que produce el pensar en el porvenir, y en una  vida destruía para siempre, o reflexionar  y pensar en lo valientes y bravos que fueron mis padres, y lo mucho que lucharon para criar a sus 14 hijos, en aquellos tiempos extremos, de hambre y esclavitud. Esto junto con el cariño que nos dieron, me enseñó el camino de la lucha y del bien. Esa fue mi suerte, pude conseguir, quedarme con ellos para acompañarles por la vida y darles ese cariño que de ellos siempre recibí.

 Si te quedas en una esquina llorando tu desdicha, y comienzas a disculparte con el trauma que llevas, solo conseguirás tu destrucción. Ya nunca podrás recuperarte. Todo esto tiene que ser ya, y en el primer momento del cambio tan radical que acabas de sufrir, si no aciertas, adiós para siempre. He comprobado a través del tiempo transcurrido, que esto le ocurre a mucha gente que nunca se ha recuperado, por ser más fuerte el sufrimiento, que su propia voluntad.

Después de este terrible accidente, lo primero fue la cura física y luego la cura  psíquica y moral, que no es fácil de conseguir. En esos tristes momentos pierde uno las ganas de comer y hasta  de vivir. La pena que invade a uno, le atrofia hasta la inteligencia. Si los dolores del traumatismo ya de por sí son terribles, aun lo son más, los de la mente que casi hace que se pierda la razón.

Después de tanta amargura es imposible creer en la recuperación. Si la misma sociedad  no cree en ella, menos lo va a creer el que la padece. Al menos así era en aquellos tiempos en los que decían, pobre Arsenio, mejor era que se haya muerto en el mismo accidente, que va ser de él, a dónde va a ir sin las dos manos.

Aunque me hayan salido bien las cosas y me recuperé, yo también lo pensé así en aquel tiempo. Pero las cosas no son como uno las quiere.  Creo que cuando uno nace, ya tiene el camino de su vida trazado y que nadie se lo va a ocupar. Cada uno recorrerá el suyo, sin que pueda apartarse de él.

Aunque mi destino quiso ser duro conmigo, y me quitó hasta las manos, además de sufrir varios accidentes de trabajo, no fue lo suficiente como para perder el sentido de la lucha y el cariño por mis padres y hermanos. Por eso no acepté la invitación de Alejandro, el otro chico que también perdió las manos y un ojo, cuando me invitó a que los dos juntos nos suicidáramos, tirándonos al tren que pasa por al lado del hospital, en Sama de Langreo, a la semana de perder las manos, para dejar de sufrir y no ser una carga para los demás. Así lo pintaba él, convencido de que era lo mejor. Por eso  nunca pudo levantar cabeza, hasta que se murió siendo muy joven, cansado por tanto sufrir y enganchado a la bebida, que lo destrozó.

Después de todo lo ocurrido, creo que es necesario el dar a conocer esta dura, pero real historia, porque puede servir de orientación y alivio para algunas personas que sufren y no tuvieron ayuda de nadie.

  Está muy claro que todos necesitamos unos de otros. Hay un dicho que dice: el que no haya tenido más maestro que sí  mismo, siempre será como un pollino. 

               Mi vida se truncó a los 20 años: sin manos, sin dinero, sin cultura porque no había estudiado, pues mi vida había discurrido entregado totalmente al trabajo,  sin conocer más mundo que el que nos rodeaba en la aldea.  No se conocía ningún medio para combatir el duro problema.

No pude estudiar hasta después del accidente y más tarde al retirarme a los 65 años. Antes me fue imposible. Trabajé de sol a sol, así lo decían los que me rodearon. Pensaban que me iba a quemar por tanto trabajar. Algunos decían que mi fin sería morir reventado y de muy joven. Pero lo más curioso de este caso, es que hoy lo que me preguntan, es que después de una vida de tanto esfuerzo y trabajo cómo me arreglo para estar tan bien conservado.

Con alguna frecuencia, la gente que me conoce de toda la vida me dice. “Arsenio tú qué comes, qué haces para conservarte tan bien, estás como un chaval, no pasan los años por ti. Todo el mundo que te conoce, comenta tu caso. ¿Casi revientas trabajando y estás perfectamente bien?”

Aquí, sí que hay  que hacer un análisis de lo que supone el trabajo y el método para cuidar de la salud. Creo que es fundamental una buena alimentación, pero sin comer demasiado. No beber demasiado alcohol y, por supuesto, el movimiento, el trabajo diario creo que es como una terapia que cura. Evita cargarse de grasas y se mantiene uno ágil y fuerte. También puede que la naturaleza de cada uno sea importante. La mayoría de las veces, la genética, es la que impera.

Cuando un hombre se ve en un caso tan duro como éste, en el que te encuentras destrozado, con el cerebro como bloqueado, los pensamientos se sucedían a  la velocidad del rayo. Por eso hay que intentar coordinar las cosas, para evitar perder el norte y, sin saber que camino vas a seguir. Eso al principio era imposible, la amargura y la tristeza me invadían y no me dejaban ver otra cosa. Pero la lucha y el trabajo lo cambiaron todo y conseguí llegar a la meta que me propuse: el poder trabajar y valerme como los demás.

Un cordial saludo.

Arsenio Fernández.

Sr. Magallares, cierto es que mi ayuda ha sido importante para conseguir su rehabilitación, pero no menos fue, su gran lucha para conseguirlo.

Nadie sabe mejor que el que padece un tremendo trauma, como es el verse sin manos y no poder ni comer.

Solo con pensar lo duro que es el conseguir la pronación supinación de las muñecas, y los dolores que hay que soportar, ya es bastante. Sin contar la dura batalla de a prender a manejar las prótesis, que si no hacen daño por un lado lo hacen por otro. Hasta que la musculatura se adata a la dureza de los aceros, además del peso que al principio rinde los brazos.

No se puede describir con palabras, lo que hay que soportar para conseguirlo y Usted lo consiguió, en hora buena amigo.

Siento pena porque nuestro caso no sea conocido fuera de nuestras fronteras, para animar a muchas personas que como nosotros perdieron las manos. Para que pidan ayuda a sus gobiernos. Es doloroso el pensar que nadie se preocupa de estas personas que pasan hambre por no poder trabajar, cuando lo podían hacer como lo hacemos nosotros. Increíble pero cierto.

Espero que un día se despierte, ese sentimiento de colaboración y ayuda, a los personajes de la política y de otros sectores, que no se acuerdan del necesitado, que sufre y padece en la soledad. Por no poder ni llevarse a su boca hambrienta, ni un pedazo de pan. Así son las cosas y así lo hay que decir, porque pueden tener arreglo, si nos lo proponemos.

Un cordial saludo.

Arsenio Fernández

querido MAESTRO, PRECURSOR, AMIGO. SUPERACIÓN HUMANA VIVIENTE Y CONSTANTE: gracias por esta entrada.

mérito y OVACIÓN que NO ME PERTENECEn, d. arsenio. son fruto de usted. ESPEJO PERSONAL (una bendición con 25 años de retraso, rabia no habernos conocido antes) ¡cuanto dolor en días con sus noches de suplicio innecesario! A QUIEN ME AFERRO EN EL ALMA CON GANCHOS DE ACERO CUANDO PARECE QUE NO SE PUEDE. interiormente me digo: arsenio lo hace. ¿por qué tú no? ¡jose luis no desfallezcas y vuelve a intentarlo…!

pensamos en usted mucho más que imagina. y aunque servidor tenga que volver en el día por eso de hallarme corto de dinero no descarto volver a vernos, próximamente. retomando su abrazo y energía positiva, d. arsenio.
para que la gente lo sepa y PERDURE EN EL TIEMPO. rehabilitado.

sigamos moviendo montañas de ánimo para quienes padezcan el trauma infinito de hallarse doblemente amputados. cundan ejemplos en la opinión pública, SE ANIMEN y puedan salir adelante con pinzas de acero. las únicas manos eficaces y operativas mecánicamente hablando. entonces el paciente hará el resto sabiendo de antemano (y nunca mejor dicho lo de ante-mano) que sí se puede. evitando dolor, desesperanza y suplicio al resto de la humanidad.

por tanto el mérito y la ovación es totalmente suya, d. arsenio.
¿dónde firmar para que usted sea reconocido hijo adoptivo de su pueblo y candidato natural al premio princesa de asturias?

por favor considerenme el peor alumno del mejor maestro: usted. D. ARSENIO FERNÁNDEZ GARCÍA. y esto ya está escrito en la memoria colectiva de nuestra historia.

salud y hasta pronto, amigo.

cordial saludo para tod@

Valiente lucha del Sr. Magallares     

Después de una férrea lucha en su rehabilitación, José Luis, ha conseguido dominar el duro trabajo que supone el aprendizaje para trabajar con las prótesis.

Una gran alegría para él, que se siente liberado de lo que era aquella pesadilla de verse sin manos, ni nada que las pudiera suplir. Y una gran alegría también, para sus padres y su esposa que lo ayudó, con mucho cariño, a realizar la pronación supinación de su cúbito y radio, que son los que mandan el movimiento,  para poder manejar las prótesis.

Una vez más, vemos lo importante que es el vivir unidos en familia. El cariño de una mujer, es inigualable para vivir con alegría y levantar la moral de un hombre, destrozado por tanto sufrimiento, además de no “poder ni defenderse”.

Este bravo muchacho, cansado de buscar en las redes sociales remedio a su problema, se encontró con la información en  mi blog, y se puso en contacto conmigo a finales del  mes de Junio del 2016.

El 1 de Julio vino a  visitarme, acompañado por su esposa. Después de pasar con nosotros unos días, para enseñarle la forma de rehabilitarse, y tomarle las medidas para construirle la prótesis, regresaron a Madrid para seguir con su rehabilitación.  En un solo año ha superado la rehabilitación, con la que  mucha gente no ha podido en toda su vida.

En el mes de Octubre regresaron de nuevo a Asturias, para probarle la prótesis ¡que salió a su medida! Fueron casi dos meses de trabajo, lo que tardé en construirla, pero mereció la pena, porque hoy dice que se siente un hombre nuevo, que ha sido un cambio tan grande, como notable.

El conseguir hacer moverse el cúbito y radio como si fueran dos dedos, es muy doloroso, por estar anquilosados por la amputación. Todo este trabajo, produce mucho dolor durante largo tiempo, que no todos soportan. Por eso el Sr. Magallares se merece una ovación, por lo bravo y valiente que es. Además de mostrarnos que la fuerza de voluntad y el aguante, mueve montañas.

Este tema fue una novedad. Publicado en los medios de comunicación, dio lugar a diversos comentarios. Había gente que consideraba casi imposible que este proyecto llegara “a buen puerto” y me decían: “Arsenio, te vas a llevar un gran disgusto. Si nunca hubo nadie que pudiera con ese trauma, el madrileño tampoco va a poder y las dejará tiradas en una esquina, trabajarás en vano, además del dinero que todo eso te costará.”

Después de un año transcurrido, podemos festejar con el Sr. Magallares y su familia, el gran triunfo que ha conseguido. Debemos mostrárselo a la opinión pública, para que los que padezcan algún trauma, se animen y puedan salir adelante, como lo ha  conseguido ahora este chico madrileño y yo, en su momento. Así son las cosas y así  hay que decirlas, porque todos podemos tomar ejemplo, unos de los otros.

Nacemos desnudos e inocentes, y seremos en la vida, según la enseñanza que recibamos. Esto no lo podemos olvidar, porque así será mientras que haya mundo.

Está muy claro que las ganas de trabajar y la lucha por conseguir las cosas, son las que nos proporcionan el bienestar en  la vida, y nos hacen más sociables y solidarios con el resto de la humanidad, porque así tiene que ser. Hay un dicho que dice:” el que no haya tenido más maestro que a sí mismo, siempre será como un pollino.”

Un cordial saludo para todos.

Arsenio Fernández.

 

Translate/Traduire

To translate into English

Traduire le français

Übersetzen auf Deutsch

Traduci in Italiano

Traduzida em Português

Galería

Comentarios

Visitas

  • 125700Total de visitas: