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Archivo mensual: septiembre 2013

Dado que mi economía no despegaba, decidí montar una ganadería de ganado vacuno y porcino, pero como no disponía de suficiente dinero para pagarla, pensé en hacerla yo con la ayuda de mis empleados. Hicimos los muros de la primera nave y cuando una tarde estaba yo, colocando y soldando las viguetas del techo a una altura de cuatro metros, se rompió la pinza de soldar. Mandé a buscar una a Sama, que era el lugar más cercano para comprarla. Fue uno de los que trabajan allí. A pesar de haberle explicado cómo tenía que ser ésta, no lo entendió y trajo la más barata pero sin protección por la parte de a lante, lo que resulta peligroso para poder sufrir una descarga eléctrica.

Por no perder tanto tiempo la coloqué y seguí soldando. Con el calor de la soldadura las gomas de mis prótesis se despegaban y caían, quedando el acero de mis prótesis al descubierto. A medida que avanzaba con la soldadura, había que ir cambiando la masa. Sin darme cuenta de que la nueva pinza no tenía protección y la tenía en mi mano derecha, al coger la masa para cambiarla de vigueta, me dio tal descarga que caí, de casualidad no me mandó al fondo de la nave. Sufrí un duro golpe. Al entrarme la descarga me lanzó a un lado y aunque pude sujetarme, el peso de mi cuerpo cayó sobre una vigueta, aprisionando mis testículos contra ésta. La vigueta me sostuvo pero me produjo unos dolores terribles que casi me hacen caer al vacío. De aquella caída me libré de casualidad. No tenía ni cinturón de seguridad, ni tableros para mi apoyo, ni manos para cogerme, solo me pude sostener con la vigueta entre mis piernas y que casi me destroza lo que tengo de paisano. Estos dolores son uno de los más fuertes que un hombre pueda soportar, por ser una de las partes más delicadas del cuerpo de un hombre. ¿Cómo sería de fuerte que me caían unas gotas de sudor enromes? Lo más práctico en estos casos es permanecer tumbado, pero allí no podía y tenía que permanecer en aquella horrible postura porque no tuve quien me ayudara y los dolores no me dejaron moverme largo tiempo. Uno es contarlo y otro el aguantar aquellos tremendos dolores que no hay caballo que los aguante.

La gente que paseaba por los alrededores le resultaba imposible verme en lo alto de un tejado y sin manos. Algunos me dijeron que cómo podía aguantar aquel trabajo tan peligroso. Para mí era normal, pero reconozco que era duro y peligroso para mi situación. Sinceramente hoy yo mismo no lo creo, ¿cómo pude soportar trabajar en aquellas condiciones sin los tableros para a poyarme ni cinturón de seguridad? Todo eso costaba dinero y no lo tenía. Yo conocía las reglas de seguridad, pero me resultaba imposible cumplirlas por falta de dinero. Aunque la necesidad lo venció, el peligro no dejó de existir durante toda la obra, tuve suerte y la pude terminar como otras muchas más.

En esta foto podemos ver una picadora de carnes, que constroy para fabricar el pienso para nuestros mastines. Con productos cárnicos y cereales, junto con otros productos.

Así mismo podemos ver dos maquinas para cabruñar los guadaños, motorizadas y muy manejables. En lugar de cabruñar a mano. Estas llevan el mismo martillo y yunca pero con un motor y una base para poner el guadaño e ir moviéndolo.    

                                                                    

                                                                                     

Esta máquina pica toda clase de forrajes para la alimentación de los animales.Pica el maíz con su narvaso, hierba, seca o verde, alfalfa y árgoma para los caballos. Es muy simple de manejar y con gran rendimiento de trabajo.       

                                                                                          

 

 

 

 

Diseño y montaje de una cortadora de perfil de hierro. Esta cortadora fue la primera máquina que diseñe. Dándome cuenta de que la desbarvadora móvil, me resultaba muy pasada ya que después de trabajar con ella un tiempo me rendía los brazos. Para montar un techo de una nave son muchas las viguetas que hay que cortar y largas horas de trabajo. Además que las desbravadoras son peligrosas y sobre todo para mí. Por eso se me ocurrió diseñar esta gran máquina, que sería una excelente solución a muchos de mis problemas para trabajar.Coratadora de perfil de hierro Sin esta pocas casas podría hacer. Con esta cortadora y esmeriladora, pude hacer cantidad de trabajos. Sin ninguna duda fue la que me ayudo a revolucionar mi vida de múltiples trabajos. Además de cortar fuertes viguetas, hasta me sirve para los trabajos y montaje de mis prótesis y la artesanía en acero inoxidable. Es una robusta y fuerte maquina que lleva más de cuarenta años trabajando, nunca me dio una avería.

 

 

Con ella cortaba las viguetas en mi taller y con la desbarvadora mediana esmerilo en los techos o donde haga falta, porque es más liguera y la adapte a mis posibilidades.

Este tipo de trabajos se pueden ver en el video que se a compaña y que está situada en el margen izquierdo, a lado de galería de fotos

Aunque hay gente que le tiene miedo por parecerles muy peligrosa, a mi nunca medio ni un susto ya que nunca se le rompió un disco, porque la tengo controlada

                                                                                                             

. Es muy fácil, aunque lleva un motor de gran potencia de 2,5 hp. Y un disco brasivo de 3,50 mm. No da ningún problema porque la tengo a punto de seguridad máxima. Con las correas flojas para que en caso de un tirón patine se para por completo y es la mejor seguridad. Es cierto que este tipo de maquinaria puede haber un tirón por los defectos del mismo perfil o por un falso movimiento de la vigueta, pero no en este caso porque todo esta contralado. Esto lo demuestran los más de 40 años de servicio con ella y nunca hubo un fallo. Todas estas cosas son muy importantes a la hora de ponerse a trabajar con cualquier maquina. Lo primero es estudiarla a fondo para saber los problemas que puedan salir y evitarlos de alguna forma. 

En este tiempo ya hay muchas y muy buenas maquinas en el mercado, pero yo me quedo con la mía. Pues a pate de ser muy segura es mi diseño y la tengo con mucho aprecio. Por lo que me ayudo en la vida y me sigue ayudando. Porque siempre hay algo que trabajar con ella. Entre otras cosas, la reparación de mis prótesis, que ya no es muy poco. Pues si tuviera que pagar por ellas, se rían varios problemas y el primero que no se encuentra fácil quien haga estos trabajos y lo pocos que los hacen cobran cantidades desorbitadas. Tanto cobran que mucha gente ni lo puede pagar.

Una mañana antes de ir para el hospital con mi hermano, me acerque al regimiento de San Quintín, al que se había incorporado. Pregunté por sus compañeros para que me informaran de lo sucedido. Aun estaban asombrados de cómo aquel hombre pudo aguantar tanto tiempo sin comer. Me contaron que por el asco que había cogido a las comidas no pudo meter un bocado de nada. Algunas veces intentaba comer una lata de bonito o un chorizo de casa, otras veces frutos secos, pero no podía y se los daba a sus compañeros. Había renegado de la comida en general, por más que lo intentaba no pudo comer.

En una de sus cartas a la familia, decía que no le gusta la comida y que le enviaran chorizos, latas de bonito y frutos secos; pero sin dar más explicaciones al respecto. Cuando nos enteramos casi ya era tarde, pero llegamos a tiempo.

El primer día que fui a trabajar la gente me preguntó por mi hermano. No me dio tiempo a decir más que se encontraba mejor, cuando saltó el energúmeno de siempre diciendo:

-Estará mejor, pero en el regimiento de San Quintín, en Valladolid ¿Pensaste que el Ejército te iba escuchar?

Le di la espalda y seguí hablando con otros compañeros:

-Gracias a Dios ya está en casa licenciado y contento.

El otro que escuchaba, seguro que rabioso por haberlo conseguido, dijo:

-Este tío está metido hasta en el Ejército- y añadió, es de locura que el Ejército atienda estas cosas.

Más fuerte que la locura era el odio que él sentía por la gente que luchaba y que hacía por la vida. La envidia que sentía era superior a él y estaba unida a su mala forma de ser. Yo nunca me metí ni en política ni en ninguna parte más que en mi trabajo, pero este ignorante salió con esa patochada, que no se le ocurriría más que a uno como él, que seguro nació al revés. Con cierta frecuencia me llamaba ladrón solo por el hecho de pisotearme humillarme. Decía que todos los comerciantes éramos unos ladrones y yo también, que si todos robaban ¿Que es, que iba a ser yo el guapo y no robar? Después de comer fumaba un farias y éste decía: “dentro de poco en lugar de farias ya serán habanos y no uno solo, se traerá su cigarrera de seis en el bolsillo de arriba. Estos comerciantes ladrones suben como la espuma”. Me daba codazos al pasar junto a mí, hasta me empujaba, siempre estaba al quite para darme a maza. Si tenía o no un despiste se ensañaba conmigo. Fue poco me nos que un criminal, abusó lo que le dio la gana, me hizo pasar mucho tiempo sufriendo sin saber qué iba a hacer. Yo me encontraba aturdido, desolado por lo de mis manos, reventado de tanto trabajar, además de mi falta de experiencia por lo joven que era y me salió este sinvergüenza para terminar de amargarme la vida. Por mi ignorancia m e temía el dar parte a los jefes, porque después me llamarían chivato. Eso era considerado una falta muy mala. Hasta llegué a odiar ir a trabajar allí por este malvado. Atormentado de tanto sufrir, hasta temí ponerle mano y destrozar mi vida.

Para dar una idea de lo malísimo que fue, basta con decir que un compañero y buen amigo en cierta ocasión me contó varias de sus miserables acciones. Literalmente describo como se expreso para contarlo:

-Anoche el hijo puta y maldito sinvergüenza que tanto nos machaca, me dejó asustado por lo traidor que es. Estábamos en el bar y uno de la tertulia comenzó a hablar de ti poniéndote por allí arriba como te mereces, diciendo que eras un hombre con unos recursos incalculables, que trabajas de todo y que eres muy serio, todo un hombre. Este que siempre te dio a maza, que te machaca, añadió: “no sé cómo lo puedes soportar ¿por qué no das cuenta de él a los Ingenieros y te libras de este maldito?” Yo mismo veo el desprecio que te hace y sufro ¿Cómo lo estarás pasando tú? Siempre que sale tu nombre a relucir, te desprecia con sus miserables argumentos, siempre fue un sin vergüenza, un caradura. Con su maldita cara dijo ayer: “sí, Arsenio nació con un don, no se le pone nada por delante, luchó mucho, yo no sé ni cómo se las arregla, creo que sirve hasta para Policía, porque busca e investiga. Fijaos que dio la vuelta a toda España por teléfono, comenzó en la Coruña buscando una semilla extranjera, que solo había en un lugar de todo el País, y el tipo dio con ella, porque quería hacer unas pruebas con ella y producirla aquí en Asturias.

Cierto, se trataba de una semilla de soja, que quise introducir en nuestra zona. Con seguí dos variedades en Zaragoza, las enviaron, las sembramos pero no funcionó, no salió ni una semilla, parece que no se da en esta zona. La soja fue y es un producto muy importante por su aceite y por el turto, que se emplea en la fabricación de los piensos por ser muy rica en proteínas, un 44% y es vital en la alimentación del ganado. Dado que resulta muy cara al ser importada de América y tener que pagarla en dólares, quise producirla en nuestras tierras, pero no me fue posible. Esta sería una de las muchas pruebas que hice a través de mis años, ya desde bien joven comencé con mis proyectos de investigación en diversas materias.

Siguió diciendo el amigo:

-Siempre te despreciaba y te machacaba y de repente sale con esas, ¡no lo podía creer! Al comenzar a hablar pensé que iba a hacer como siempre, desvirtuar tu persona y quitarle importancia a tu lucha. A mí también me da a maza, siempre ha sido igual. Es de mal proceder, solamente es bueno de sus amigos y los jefes. Nunca nos pudo ver ni a ti ni a mí, y todo por su mala entraña porque tú no molestas a nadie y yo tampoco.

Sus abusos y desprecios continuaron durante años, hasta que ya no pude aguantar más. Después de dar vueltas al asunto llegué a una conclusión: dar cuenta de sus actuaciones. Una mañana, al incorporarme al trabajo, pasé al despacho del jefe. Le dije:

-Fulanito de tal, está cometiendo un grave error conmigo.

Le explique todos los pormenores. 

-Con este caso solo hay tres soluciones, la primera que usted, como jefe inmediato, le llame la atención; segundo, si esto no diera resultado, lo llevaré ante la Dirección de la Empresa.

-¿La otra? Me dijo el muy sorprendido.

-La otra es más dura, si me sigue atropellando de esa manera No tendré más remedio que tomar medidas drásticas por mi cuenta, prefiero la muerte antes de vivir atropellado por ese malvado, le aseguro que no voy a tolerar más las humillaciones que hace conmigo, sin ninguna razón, ya no puedo soportar más, esa barbaridad. Hare lo que tenga que hacer para librarme de esa alimaña.

Aquella entrevista con el jefe dio buen resultado, en dos años no volvió a molestarme, pero como si se hubiera olvidado de lo que el Jefe le hubiera dicho comenzó de nuevo a atacarme. Esta vez no me hizo falta intervenir, el Ingeniero jefe se dio cuenta perfectamente de su mala actuación conmigo. Creo que alguno le había comentado algo al respecto y llevaba tiempo observándole. Un día me dijo:

A ese imbécil ¿qué le pasa contigo? Llevo tiempo viendo que te trata muy mal.

Le expliqué todo lo que hizo conmigo. El jefe, muy enfadado, dijo:

-Ese individuo no podrá meterse en tu trabajo más, a partir de hoy estarás solo al servicio de la oficina de Ingeniería, no tienes por qué aguantar a este oveya. 

Llamó al jefe de oficinas y delante de mí le dijo:

-Arsenio, a partir de hoy, solo pertenece a este servicio, que quede claro.

El otro Jefe sabía por qué lo decía y le dijo:

-Muy bien, así será.

El canalla se quedó a la altura del barro. Su maldad le sirvió para ser despreciado por algunas personas que observaron su mal proceder. De nada le sirvió hacer daño sin ninguna razón. Tarde o temprano se recibe el merecido, la razón siempre gana. Hay un viejo dicho que dice “cuando uno lo hace mal, hasta las piedras se vuelven contra él”