Get Adobe Flash player

Calendario

diciembre 2013
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Historial

Temas

Archivo diario: 6 diciembre, 2013

Tanto trabaje para poder conseguir hacer rentable aquella ganadería, que hasta diseñé un tipo de quemadores de estiércol de los cerdos de gran volumen. Uno para calentar la sala de partos y otro para la de destete. El combustible era estiércol de cerdo. Dado que la energía eléctrica era muy cara y un calentador de gasoil era malo por el humo, además de caro, pensé en el estiércol, algo que me pudiera sacar del apuro. Trabajaba sin parar y no ganaba ni para cubrir gastos. Un fracaso total porque todo se iba en medicinas para curar los problemas de los cerditos pequeños, ya no sabía ni que hacer.

Después de estudiar varias cosas, recordé que cuando era niño, por las montañas cuidando de los ganados en el monte, hacíamos fuego para calentarnos y el estiércol de caballo ardía muy bien y duraba mucho tiempo. Esto me dio la idea para probar con el estiércol de cerdo, que, aunque muy mojado, pensé que bien colocado y después de un proceso de calor, podría comenzar a quemar.

Estos quemadores de gran tamaño, con tres tiros para regular la potencia del calor y las corrientes de aire. Aunque fue una obra simple y con un buen resultado, el problema fue el dar con el sistema que me llevo mucho tiempo el descubrirlo, pero funciono.

La técnica para estos quemadores, consiste en poner leña en la parte del fondo muy seca para hacer un fuego Se coloca un cilindro en el centro para el tiro, séllena de estiércol de los cerdos o de vacas, se saca este cilindro, se prende la leña y iba quemando despacio. La temperatura calienta y va secando el estiércol, que pronto empieza a quemar. La duración de una carga es de doce horas desde la mañana a la noche. Se llenaba nuevamente y duraba toda la noche. Fue algo importantísimo ya que al haber suficiente calor, se evitaron las diarreas y con ello el enorme gasto en medicinas, además del trabajo de inyectar a tanta cantidad de cerditos.

Aparte de los múltiples cuidados que necesitan estas madres, algunas veces les salía una hinchazón muy voluminosa en la oreja que había que operar. Hacer un raspado en el interior de la oreja. Había que abrirla en dos. Era como una especie de cáncer, carnosidad con diversas raíces y mucho liquido. Si no se operaban terminaban muriendo. Para hacer este tipo de operación, había que anestesiarlas para poder hacerles un raspado de limpieza total. Se les curaba durante unos días y no pasaba nada. El problema era el coste del estresnil, que era caro y el tiempo que llevaba el trabajo de la operación, que me restaba el tiempo que yo necesitaba para otros trabajos. En todo aquel tiempo solo tuve una baja. Siempre me salían bien las operaciones, pero un día año nuevo y domingo, me ayudaba mi esposa. Cuando ya estábamos terminando de operarla la cerda comenzó a moverse y chillar un poco. Mi esposa dijo que no podía aguantar que le inyectara una dosis más. Le dije que solo era un momento, que lo aguantaría.

– No la hagas sufrir ponle una dosis pequeña. Así lo hice, le puse una pequeña dosis, termine de operarla pero no despertó. No aguantó la pérdida de sangre al durar demasiado la operación ni la dosis. Era una buena hembra y de mucho tamaño de las mejores. Yo, desde luego apuré todo lo que pude, como lo hice siempre. Sabía que la hemorragia era elevada y había que actuar con rapidez, pero esa vez duró un poco más y se quedo muy débil, nada pude hacer. Pasé mucha pena por ella. Tuve que ejercer de cirujano y operar durante varios años tanto a hembras como a machos, a los que había que capar.

Teníamos un ganado seleccionado, Blanco Belga, Landraz Alemán y algún macho Danés para mejorar la largura de las madres al cruzarlas, era una de las buenas ganaderías en porcino de la Región.