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Archivo mensual: mayo 2015

La Bobia mi pueblo, donde nací, y viví hasta que me case. Situada en la montaña del valle San Mames, parroquia de Blimea y Concejo de San Martin del Rey Aurelio, Asturias, a 581 m. de altura. Como todos los pueblos tiene su propia historia. Entre otras muchas cosas, según la historia, fue el primer caserío de la Parroquia de Blimea, donde  nació la primer Niña del concejo que fue asentada en el Registro al formarse este.

En el año 1871, fecha en la que se creó el Registro Civil del Concejo de San Martin del Rey Aurelio. Nació en La Bobia la niña Teresa Suarez García, hija de Genoveva y José, que fue la prime que se asentó en Registro de nuestro Concejo.

Bonito pueblo de montaña situado al lado de una hermosa vega completamente llana, dedicada en una de sus partes a pradera y la otra a la agricultura de aquel tiempo. A la espalda de nuestro pueblo nace una pequeña cordillera que sube a en lazar con la del cordal que va desde La Corcia a 300 m. de Altitud y atraviesa las montañas más altas de la zona. Pasando por la Juecora a 350 m. Campera y Pin Rosellon a 750 m. de altitud, la Campera y Pico de les Secadielles, la Campera del Árbol, Campera y Pico el Españeo 852 m. de altitud, Campera la taza 870 m de altitud, Pico Palacio 942 m. de altitud, el Llabayu 850, Pico La Vara 942 m. Pico Peña el Cuervo 999 m. Pico La Sereal 981 m. de altitud, campera Treto 1000 m. el Pico tres Concejos a 1250 m. de altitud, por donde pasa el cordal que va hasta La Colladona de Cabaña quinta.

A la derecha del pico tres Concejos hay un sendero que atraviesa por varias montañas que nos lleva  la Colladiella, donde está el monumento al minero. Ala derecha de este se baja por Santa Barbará y a la izquierda al valle de Turón. Dos bonitos valles mineros, además de la agricultura y la ganadería.

Nuestro pueblo de La Bobia con 31 casas y unos cuantos vecinos en aquel tiempo. Con unas excelentes vistas donde se divisan varios pueblos de la parroquia de Blimea y algunos de la de Sotrondio. Las montañas de Peña Mayor. El valle de La Cerezal y sus montañas a demás de algunos pueblos de la Parroquia de Santa Barbará.

En aquellos tiempos todas las casas estaban habitadas por los padres de familia con varios hijos Un bonito paraje donde los antiguos Vivian, antes de la llegada de las minas, de la agricultura, de la caza y el pastoreo. Muy bonito de verano pero castigado por las fuertes nevadas y tormentas en el invierno. Sobre todo en aquellos años sin carretera y con muy malos caminos, a demás de la pendiente para subir. Al sur del pueblo hay una vaguada. “La Muezca” de La Bobia situada entre la cordillera mencionada y la montaña de la derecha, llamada el pico La Collada.

Esta vaguada que hace como un pequeño cañón, produce fuertes corrientes en los inviernos y grandes nevadas en nuestro pueblo.

La carretera se empezó a construirse en Agosto del 1.949 y se tardaría dos años en terminarla ya que en aquellos tiempo todavía no había maquinas, por lo que la tuvimos que hacer los vecinos de nuestro valle, después de salir de trabajar de la mina, para ganar un dinero que nos era muy necesario. Cada uno contrataba una parcela y al terminar otra, pero siempre a pico y pala y con caretillo para transportarla al otro lado de lo que iba ser carretera. Sin duda esas contratas nos dieron dinero para mejorar un poco, aquellos malos tiempos sin dinero y con poca comida.

Las primitivas casas de nuestro pueblo eran muy rusticas y como las cuadras, sin forjado ni habitaciones. Hasta 1890 no empezaron a modernizarse las casas en nuestro pueblo. Aunque pobres y con lo más necesario, ya se hacían el bajo y el piso y con dos habitaciones, pocas eran con tres. Como no había forjados para el piso, se ponían unas vigas de madera, pontones y tablas bastante rusticas, porque no tenían encaje para engarzar una en la otra. Por eso eran casas frías ya que aparte de no haber calefacciones, la madera verde mengua por ser tablas serradas en verde y el aire pasa con facilidad, formando corrientes en toda la casa. Muy frescas y apacibles en verano pero muy frías en los duros inviernos.

Los tabiques para las habitaciones eran de “cébatu” un “trenzado” que se hace de varas de castaño, que también se empleaban para hacer las cebatas de los carros, para el transporte de los abonos y el verde para cebar los ganados. Los mencionados cebato para las casas, se revocaban con arena de rio y cal, porque no había cemento. Pocos podían pagar el ladrillo que se hacían a mano en alguna tejera de la zona. En el bajo de aquellas modernas casas de época, se ponía en una esquina la chimenea para atizara en el suelo el fuego y poder cocinar

La chimenea situada a dos metros de altura, de un ancho de 0,60x 0,60 y con una altura de 5 a 6 metros y siempre saliendo un metro por encima de techo para que la corriente que se forma saque el humo al exterior de la casa. Al empezar la chimenea lleva una “campana” para recoger mejor el humo fuego.

Debajo de la campana se colgaban les “calamiyeres”, una cadena con gancho para poner la caldera y calentar el agua. Había una chapa redonda de unos 30 cm. Con un arco y su gancho para colgar de les calamiyeres y cocer la “Boroña” A lado del fuego unas “trébedes” un circulo metálico con tres patas y un rabo  para poner encima una pota. También había unos potes con tres patas para cocinar, los arrimaban al fuego y allí cocinaban los potajes que siempre existirían en nuestros pueblos. Las calamiyeres de nuestros abuelos las conservamos  lo mismo que la casa que esta como en aquel tiempo, aunque bien techada y con teja moderna. Esta casa tiene 115 años porque fue construida a últimos de 1.900, por lo que va con el siglo.CALAMIYERES-para-el-blog

Las paredes son de piedra fuerte y con unas medidas en el ancho de 0,60, una obra de cantería de categoría, como se hacía todo en aquel tiempo.

No existían los Wáteres por eso mi Abuelo diseño uno casero y qué funcionó perfectamente. Después de varios años el que podía pagarla, ya ponían una cocina en la otra esquina de hierro, fundido para atizarla con carbón y cocinar con más facilidad.

Las casas antiguas de esas fechas atrás, eran como las cuadras para el ganado. Construidas en fuertes paredes de piedra, paredes hasta el techo y sin forjado ni tablero. Una puerta de entrada y un pequeño ventanuco en una de las paredes para miran para afuera y no ser vistos. El techo con cabríos de madera llábanas o teja. A tizaban el fuego en una esquina de la casa y el humo se dispersaba por toda la casa para ir saliendo por los agujeros del techo, por los huecos de las tejas.

En una esquina lejos del fuego, ponían un pequeño tablero a una altura de un metro, con una escalera para subir. Donde se colocaba un camastro de hoja de maíz “ un sergón”. En nuestro valle solo conocí dos casas de las más antiguas, la de María Suarez, “Maripuchu” La Bobia. Y la de Generosa Les Tercies de San mames.

Aunque todos éramos pobres, Maripuchi era más todavía, ya que era sola y muy mayor y tenía que trabajar para sembrar y producir para vivir, aparte de vivir en aquella casa toda ahumada y negra como el carbón, los mismo ella que su casa eran negras, vestía de negro y pañuelo en la cabeza también negro, por eso a su alrededor todo era negro y con humo. El humo  de estas casas tenía una buena cualidad, porque allí donde hay humo no hay ni ratones, ni culebras ni insectos.

En la antigüedad se hacían fumazos para desinfecta una casa donde se moría un familiar de una enfermedad, para evitar contagios. Yo mismo hice fumazos en el gallinero nuestro para librar a las gallinas de los piojos en el verano. Es el medio más barato y más sano para los animales. Por el día cuando las gallinas están sueltas por la pradera, se atiza el fuego en el gallinero, se cierra la puerta y se llena de humo. Cuando ya va marchando se meten las gallinas, se les pone unos polvos de zetazeta y se van los piojos. Las gallinas con el frio dejan de pone y cuando viene el calor, se les pone la cresta coloradas y empiezan a poner, pero con el calor llegan los piojos y si no se les quitan dejan de poner.

Maripuchi tenía una finca en medio de la vega del pueblo, donde sembraba patatas, cebollas, ajos,  fabes y verduras. Allá por los años 1.946 o 47, empanzó a venir una plaga de escarabajos que devora las hojas de las patatas, por lo que se secan y dejan de producir. Todavía no había salido el sulfato para matar estas plagas. Maripuchi como todos estaba muy preocupada y no sabía que iba hacer para eliminarlos. Una tarde iba a su huerta acoger los “escarabayus” así las llamaba. Para quemarlos en el fuego.  Se encontró con un vinotero que repartía vino por los pueblos con sus dos mulos. ¿A dónde vas María?, le dijo: voy a coger escarabayus para echarlos al “juibu”en blablá, el fuego Eso es muy poca cosa mujer, no vale, lo mejor es que bayas al oscurecer, te agaches entre las patas que no te vean y les tocas con un hiero y una lata, de esta forma se asustan y se marchan.

Maripuchi no se lo pensó dos veces y con su lata y su hierro, empezó a tocar a toda marcha. Aquel ruido se escuchaba desde todo el pueblo, pero que nadie sabía de donde era, ella no quiso decir a nadie. No se sabe si por que ella sola se iba librar de la plaga o por miedo a que se los echaran de otras tierras a la de ella. Al oscurecer todos los días se escuchaba aquel ruido que la gente le llamada “pandorga” y nadie sabía de donde era ni quien la producía. Porque lo hacía al escurecer Después de pasar varios días y de ir escuchando y acercase al lugar, ya de noche, aparecía Maripuchi, pero sin la lata para que nadie lo supiera. Por más que se le preguntaran, ni palabra, ella negaba que fuera ella la del ruido. Todo esto no lo explico hasta que vio que no valía y que el vinotero la había engañado. Muy enfadad se lo conto a una vecina de su confianza y como un secreto. Era una señora muy mayor, además de analfabeta, no era de las muy espabiladas.

Recuerdo con  gran afecto a todos los vecinos de mi pueblo de  La Bobia, pero sobre todo a los  mayores  que nacieron en el siglo 19.

Mis padres Mercedes y Arsenio, nacieron en 1900.

Mis abuelos Constantino Fernández nació en 1878 “Constanton de La Bobia” y su esposa Filomena nació en 1868.

Bernardo Suarez “Bernaldo”y su esposa Josefa Llaneza, Aurelio Cuello “El Primo La Bobia” y su esposa Varista, Alfonso Cuello y su esposa Felicidad “Lida de La Bobia” Ramón Suarez “Ramón el Cubano” y su esposa María Fernández, hermana de mi padre, Manuel Suarez “Maolin de les Torollanes” a su esposa no la conocí,  María Suarez “Maripuchi La Bobia” hermana de Maolin,  Eladio González y su esposa Hortensia, Tomasin de La Bobia, a su esposa no la conocí, Emilio y su esposa Adela, José Cuetos “ Josepon tapinos” Ángel Suarez “Angelon del Garanbiu” y su esposa Carmen, Perfecto Fernández y su esposa Rosario, Aquilino García “Kilo La Bobia” hermano de mi madre y su esposa Filomena,  Valiente Alonso “Valenton de La Bobia” y su esposa Aubrora Suarez, Daniel y su esposa Primitiva “Tiva de la Bobia” hermana de mi madre, Severo Suarez y su esposa Elvira, Manolo Suarez y su esposa Felicidad “feliz de La Bobia” Rosario Bernardo “Rasario la del llugar de vaxio” Justo Suarez, “Justo Los Quintos” a su esposa no la conocí,  Rodrigo Rubio y su esposa Magdalena Suarez, Enrrique Suarez  “El Zapatero” y su esposa Hortensia Cuetos.

Es para mí una gran satisfacción el recordar a mis vecinos en general, pero sobre todo a los mayores así como a los compañeros de trabajo, porque todos formamos parte de la historia de nuestra Asturias. Hay que ver cómo pasa el tiempo. Conozco a gente de tres siglos aunque ya quedamos pocos del siglo 19, vamos poco a poco caminando a nuestro último destino.

 

El viernes día 15 de Mayo del 2015. Después del paseo de la tarde me acerqué al bar la Alborada de Candás para tomar un refresco, me senté en una de las mesas. El joven que me atendió, se acercó a la mesa con la consumición. Yo sacaba del bolsillo de mi chaqueta el aparato que tengo para beber con un vaso de sidra. Es un bien sistema para coger el vaso, ya que de otra forma no podría cogerlo. Es uno de mis primitivos diseños.

El joven estudiante, que por cierto es muy inteligente, con muy buena planta, además de muy agradable, no me conocía, se quedó mirando para mis aparatos y dijo: “yo le ayudo si lo necesita”. “Muchas gracia, no hay problema estos aparatos son mis manos y trabajan muy bien”.

Como es normal de las personas al conocerme, hacen preguntas, por ejemplo, cómo se pueden manejar mis aparatos, que paso, porque perdí las manos, como ocurrió, etc.

Después de conocer un poco de mi historia y ver el vídeo de España directo donde se ve como se trabaja sin manos.

El joven Moisés García, me hizo una pregunta que a nadie se le ocurrió en los sesenta años que hay desde que perdí las manos.

Me dijo: Arsenio. ¿Tú no crees que fue bueno perder las manos, después de llegar a donde llegaste? Porque tu vida es muy importante, además de valer para mucha gente que copiará de tu experiencia lo que les servirá para salir adelante. Es increíble. Hasta que no se ve con qué facilidad trabajas.

Me cogió de sorpresa, porque ni yo sabía qué contestarle. Le dije: si que ha sido una vida de lucha importante. Hay que ver que la gente de mi valle y muchos más lloraron de pena aquel día. Algunos asustados de tanto dolor dijeron, pobre Arsenio, mejor la muerte que vivir, no podrá ni comer, ¿Qué va ser de el? En cambio hoy dicen, eres bravo, luchaste mucho y saliste adelante ¿Quién lo iba pensar? Al perder las manos te libraste de morir reventado de trabajo como tu padre, al paso que trabajabas morirías de muy joven y silicótico perdido, mientras que hoy estás como un chaval.

-Puede que ocurriera  lo que dicen mis compañeros de trabajo. ¿Pero quién adivina el porvenir? sabe Dios como sería mi vida de minero, podían ocurrir muchas cosas.

El joven me dijo, si, pero no contestaste a mi pregunta.

-Cierto que no te di contestación, porque ni yo mismo se que decirte. Hay que ver lo que sufrí para salir de aquel atolladero. Hay que pasar por esa tremenda perdida de moral, que no te deja ni de noche ni de día. Siempre atormentado sin saber darle salida a tanto dolor, ¡como para olvidarse¡ El que yo haya tenido la suerte de superarlo, de salir adelante, después de atravesar una dura batalla para aprender nuevamente de todo. A comer, asearme, a vestirme, a escribir, a trabajar en el campo, en el taller, .a conducir… a todo, bien claro está. Aparte que para conseguir todo esto, antes tuve que diseñar y fabricar mis nuevas manos y aprender a manejarlas Tuve que empezar de nuevo como un niño, y eso es muy difícil, `porque no se trata de un aprendizaje de meses, sino de varios años. Es una lucha férrea, dura, casi imposible.

Hay que ser tan duro como el acero para soportar el día a día. Sin manos, sin dinero y sin cultura. Solo con las cuatro reglas. Ni siquiera llegamos a quebrados porque solo íbamos a la escuela en los días de lluvia, el resto a trabajar en las labores del campo y atender el ganado. Y por si todo esto fuera poco, pasando hambre ya que unas veces no había dinero y otras no había donde comprar comestibles. Tiempos duros de la posguerra, que las generaciones de aquella fecha nunca olvidaremos. Mucho trabajo para mayores y niños, poca comida y una fuerte dictadora. La poca ropa que teníamos era la misma de verano que de invierno, pasamos más frio que chacales. El calzado eran unas alpargatas de esparto y con madreñas. No había carreteras, solo caminos pero muy malos, ya que en la mayoría de estos, había mucho barro y grandes charcos de agua, por lo que teníamos que andar descalzos para no moja las alpargatas que se deshacían con el agua.

En aquellos años los inviernos eran muy fríos, caían grandes nevadas y fuertes heladas, que duraban meses y también teníamos que andar descalzos por lo de las alpargatas que eran muy simples y con la nieve se estropeaban. Aunque más tarde les poníamos una lamina de cuero con “trachuelas” unos pequeños clavos de hierro para que duraran algo más. Íbamos como los burros ferrados. Las madreñas en lugar de gomas en los tacones llevaban clavos que metían un ruido enorme al caminar, además de lo pesadas que eran.

El mayor problema de andar descalzos entre la nieve, era al principio. Con tanto frio salían fuertes dolores en los dedos de los pies. Unos lloraban otros saltábamos hasta entrar en calor. Aunque era solo unos diez o quince  minutos lo que tardábamos entrar en calor, no era fácil soportarlos. Luego sino parábamos era igual estar entre la nieve más que menos, ya no dolían, se ponían colorados y echaban un vapor como humo y lo mismo ocurría con los de dos de las manos que también dolían lo suyo

Creo que con todo esto queda contestado a tu pregunta ¿vale?

Arsenio Fernández

Este pequeño escrito para mis Nietos, os mostrara algo importante, para que os preparéis antes de ir a un examen. Leerlo con paciencia y sacarle bien el significado de las cosas, porque también sirven para otras cosas en la vida real.

Está demostrado que el miedo nos resta muchas posibilidades ante los peligros de la vida. En el trabajo, en carretera conduciendo, o por diversas cosas más. Desde luego que el miedo lo mismo que el dolor son tan necesarios como la vida propia, porque sin estos no podríamos vivir, ya que son los que nos avisan del peligro.

Por ejemplo a no quemarnos, o a no ir a un precipicio. Pero sobre todo cuando nos ponemos delante de lo que llamamos un personaje para los exámenes o para cualquier tipo de entrevistas. Por eso hay que procurar preparase antes de cada examen y pensar que uno no tiene porqué cambiar su personalidad ante nadie, porque no eres menos que los demás. Los profesores, profesoras, o médicos y médicas, lo que sea, hay que respetarlos, eso está bien claro, pero sin tenerles miedo porque no son de otra galaxia, son personas como nosotros, con carrera o sin ella. Ellos pasaron por lo mismo, y si tu sabes enfocarte la vida vas a ser como ellos mejor o peor, depende de tu tesón, de tu lucha.

No te olvides  que la inteligencia no está monopolizada, ni se compra ni se vende. La tuya puede ser excelente, mejor o peor que otra persona. El tema está en saber aprovechar la tuya al máximo. Y eso se consigue si te lo propones, con más tiempo o con menos pero salen las cosas. La paciencia y la fuerza de voluntad mueven montañas. Arquímedes dijo: darme un apoyo y moveré el mundo. Yo digo: darme paciencia y tiempo y lo conseguiré. Y eso es justo lo que hice y por eso llegue a donde estoy. ¿Qué sería de mí, sin lucha y esa paciencia que tuve, además del duro trabajo?

Hay proverbios muy curiosos que nos enseñan muchas cosas. Por ejemplo: el sabio, nunca dice todo lo que sabe, y el tonto nunca sabe lo que dice. No mires para la cabeza del perro si le vas a cortar el rabo. Así es, hay que poner al máximo la atención en las cosas.

Otro tema importante es el pensar que tú vas hacer las cosas como sabes, porque luchaste para ello, y si no te sale bien de la primera saldrán de la segunda. Ese razonamiento y esa tranquilidad, es lo que nos lleva al realismo, a vencer y a sentirte con esa paz interior que todos necesitamos para luchar la vida y vivir con dinamismo. ¿Hay otro que dice: qué locura o desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías? Esto nos enseña a dejar a un lado las cosas que no nos incumben. El que bien resuelve sus problemas, bien lo hace, que ya es mucho.

Todo esto que os describo, me ha pasado a mí, pero (ojo con esto). Porque yo estaba como un venado, sin ninguna cultura ni mundo para saber defenderme. Un pobre aldeano que no iba más lejos que las gallinas de mi pueblo y analfabeto que solo sabía trabajar. Con todo esto y encima del inmenso trauma que me acompañó. Luego me di cuenta de que yo tonto no era y que podía luchar como los demás aunque sin manos, pero con agallas. Luché para salir de la ignorancia en la que me encontraba, pensando que no había más mundo que el que me rodeaba. Vosotros ya tenéis una base, otra cultura que es muy importante. Aparte de unos padres que saben ayudaros cuando tenéis una duda. Los míos con la mejor voluntad del mundo, me enseñaron lo que sabían, a trabajar. A los veinte años, sin manos, sin cultura y sin dinero, pero con unas agallas de acero para luchar. Lo que fue mi salvación para llegar a ser otro hombre nuevo, completamente distinto. El porqué de este cambio, lo tenéis bien claro, la cultura y el medio al que pasé a vivir, y el despertar de la inopia en la que me encontraba en aquella aldea donde nací y me crié  sin conocer mas mundo.

Ese razonamiento que es tan real, y el estar seguro de cumplir, de trabajar y de hacer lo que me correspondía, es el que me llevo por otros derroteros muy distintos  de los que yo conocía.

El cumplimiento del deber, es el que te da fuerzas para competir en la vida. Aquí donde me veis no tengo ningún problema para dar una charla ante quien sea. Por dos razones muy claras. Porque sé hablar, porque voy con la verdad por delante y eso nada ni nadie lo puede combatir. Hablé con ministros, con directores de grandes empresas, directores de hospitales, médicos, ingenieros. Me llevaron a congresos, y a dar charlas a gente, a dar clase a mis compañeros. Fundé una empresa, diseñé y fabriqué diversas máquinas. Fundé la asociación de ganaderos porcicultores Asturianos. Di charlas en la casa sindical de Oviedo a todos los ganaderos durante tres años. Hasta tuve que dar una charla a personal médico y de enfermería reunidos en el ambulatorio de Sotrondio, a las que siempre me acompañaba vuestra abuelita, la que tanto echo de menos. Siempre iba conmigo muy contenta, pero pronto me la quitaron, para quedarme tan solo. Así mismo me invitaron a dar charlas de abonados químicos por las praderas y tierras de sembrado y también nutrición animal por distintos concejos Asturianos.

Daros cuenta por lo que tuvo que pasar vuestro abuelo. Tuve que asumir duros y serios problemas porque la vida es así de dura. Por eso os pido que no claudiquéis, que seáis valientes porque algo llevaréis de mis energías que de algo os han de servir.

Bien probado está, que hay hombres o mujeres por el mundo, que sin carrera ni pasearse por grandes salones, hicieron cosas muy importantes. Poniendo su inteligencia y las ganas de trabajar al máximo, pero triunfaron. Aunque de esa calase salieron pocos porque sin carrera ni conocimientos es difícil triunfar.

Vosotros tenéis los medios necesarios para superar a vuestros progenitores, si os lo proponéis y  estudiáis como corresponde a un buen  alumno. Otros muchos detalles son el duro trabajo de mi lucha en la invención y montaje de las prótesis que hacen de mis manos. Sin éstas mi vida sería  una ruina. Daros cuenta que no hubiera podido formar el hogar que formamos vuestra abuelita y yo. por lo tanto no hubiera podido ser vuestro abuelo, ya que en aquellas condiciones no podía ganarme el pan ni para mí, cuanto más para una familia. Además de hacer singulares máquinas que conocéis y que tuve que abordar sin descanso para liberarme de aquella inutilidad que me privaba de casi todo, porque me sentía tan mal que ni podía comer, ni trabajar claro. Mi vida estaba como vacía y sin sentido, hasta que espabilé. Nunca os tenéis que olvidar de esto que con mucho cariño escribo para vosotros, pensando que en algo os podrá ayudar, para que seáis valientes y no os dejéis dominar por los problemas que la vida día nos va presentando, hay que combatirlos con energía.y evitar esos nervios que se presentan sin razón. En esos momentos lo mejor es cogen un buen libro y leer para evitalos.

Los estudios la literatura y estas pruebas por las que un hombre tiene que atravesar, siempre serán temas culturales  importantísimos. Yo así lo creo, y espero que vosotros también. Daros cuenta que a pesar de aquella escasa cultura y sin ni manos ni carrera ni título ninguno, termine escribiendo libros aunque ni yo me lo pude imaginar. Así que a luchar por vuestra vida que no sólo va a ser para vosotros, sino para vuestros hijos que se sentirán orgullosos, al saber educarlos como lo hacen vuestros padres. Tiene que seguir por dinastía, ese arte, esa capacidad que no se debe perder del árbol de vuestra familia. Daros cuenta que vuestros padres, vuestros primos, todos tienen una carrera. Vosotros también la tendréis si os lo proponéis. El único que no la tiene soy yo, por eso tuve que estudiar después de retirarme porque antes no pude por tanto trabajo.

Muchas veces cuando somos jóvenes ignoramos muchas cosas y nos creemos los más y los mejores, muy valientes. Sin darnos cuenta de lo vulnerables y débiles que somos los humanos. Describo este pasaje, porque después de una vida llena de obstáculos, varios accidentes de trabajo, operaciones, enterrado en la mina, y combatir hasta la pérdida de las manos, fue mucho lo que lo que tuve que sufrir y luchar. Y por si todo esto fuera poco perdí a mi esposa, se murió siendo tan joven. Eso me dejo como fuera de combate al principio, pero tuve que reponer mis fuerzas  y seguir. Ahí tenéis con qué facilidad se trunca la vida de las personas por la pérdida de un ser querido. Por eso os digo que la convivencia familiar es importantísima. Hay que mantenerla siempre, porque es fundamental. Sin el carriño de la familia y esa hermosa convivencia, la vida pierde sentido, la soledad es terrorífica, es como si uno perdiera media vida.

Esta mañana cuando a las once iba a buscar el periódico y dar un paseo, iba una señora anciana con muletas acompañada por un individuo de unos 45 años más o menos. La anciana le hablaba a otra señora que se encontraba un poco lejos, y ésta no la oía bien. El individuo le dijo gritándole a la que seguramente sería su madre, “no le hables desde lejos, espera a llegar más cerca, siempre haces lo mismo”. Bueno, que con pocas palabras le echó una bronca que dejó a la pobre señora en silencio. Y todo esto con un temperamento más duro que si tratara con un animal. Me dio pena, no sé de dónde son, pero lo que si tenemos que tener claro es tratar bien a todo el mundo, pero sobre todo a los ancianos, sean de nuestra familia o no.

Hay un dicho de un hijo que fue muy malo con su padre. Un día de los muchos que lo maltrató, lo arrastró por el camino y cuando llegaban a un punto, el padre dijo a su hijo: no me lleves más allá porque hasta aquí arrastré yo a tu abuelo. Eso es lo que no puede ocurrir, hay que ser personas cariñosas y enseñar al que no sabe. Todavía hay ancianos que solos se mueren abandonados como los pajarillos en el bosque.

No os olvidéis de aquella madre pajarito, que murió carbonizada en la base de un árbol para salvar del fuego a sus tres polluelos. Cuando uno de los guardabosques que iba apagar un incendio vio un pajarillo carbonizado en la base de un árbol, le dio dos golpecitos con su vara y vio como salía debajo de las alas de su madre tres polluelos que la madre tapó. Esta madre pudo volar a las alturas y salvarse pero quiso morir para que sus hijos vivieran. Así son las madres, sean animales o humanas, lo que nos explica una de las buenas facetas de la vida.

Aunque algunas veces los estudios sean un poco duros no os deis por vencidos, hay que pensar que lo que hace una persona lo pude hacer la otra, aunque sea con diferencia de tiempo pero saldrá, claro que sí.

Yo pienso que no existen los súper hombres pero sí creo en las grandes diferencias tan notables que hay en la vida de unos a otros, precisamente por esas ganas de trabajar de lucha y de superación. Lo que tengo muy claro es que para el vago y perezoso no hay nada, porque nadie regala nada y menos la inteligencia y las ganas de trabajar. Así razono las cosas porque no hay otra fórmula mágica para los milagros. Está muy claro que nadie va hacer lo que a ti te corresponde. A luchar, amigos, por vuestro porvenir. Sin duda podréis llegar a ser  esos personajes que hoy os imponen tanto respeto.

Recuerdo con mucha frecuencia algunas de las palabras de Alejandro, aquel chico que también perdió las dos manos y un ojo. Después de haber actuado en las demostraciones, en las que yo enseñaba a manejar las prótesis, cosa que tuve que hacer muchas veces y sobre todo en aquella ocasión en que trabajamos en una película rodada en Madrid, en la que vuestra abuelita salió con migo en la película. Una tarde al terminar, Alejandro le dijo a vuestra abuela: ¿Tú viste la serenidad de este hombre, que cuanto más publico hay mejor le salen las cosas, mientras que a mí todo me sale mal? No sé cómo se arregla pero a él todo le sale bien.

En este párrafo si os fijáis bien en él, os dice claramente la razón del tema. Me salen bien las cosas por dos razones muy claras. La primera por haber aprovechado al máximo el tiempo de mi rehabilitación y saber trabajar. La segunda por ir mentalizado a donde iba a trabajar, aunque fuera  ante un gran  público. Si cierto es que al principio impone respeto y nervios, después es cosa de planteárselo. Tú vas hacer una demostración que te piden porque es necesaria para otra gente y eso te relaja, por eso de ir a ayudar en lo que puedes. Todo esto tiene mucho que ver con vuestros exámenes. Hay que presentarse con serenidad, porque vais a mostrar lo que sabéis por vuestro propio bien, algo normal. Hay que hacerlos como los exámenes de rutina, en la misma clase sin nervios ni gaitas.

Alejandro no podía trabajar con aquella facilidad porque nunca le dio importancia al período de su rehabilitación y no supo cogerle el tranquillo por su baja moral. El accidente le produjo tanto daño  que su cerebro no pudo reponerse nunca más. Le destrozó la vida por completo, se ponía nervioso porque lo tenía muy claro, no podía más. Fue más fuerte el dolor por la pérdida de sus manos, que su propia voluntad. Es aquí donde hay un gran motivo para la reflexión, hay que pensárselo muy bien antes de actuar, para no claudicar y no ser hombre al agua. Una vida que se perdió en el abismo y sin que nadie lo pudiera remediar.

Alejandro no podía presentar los trabajos como yo porque no aprendió a trabajar en su momento y el sabía que no podía, por eso se ponía más nervioso. En cambio yo estaba seguro de poder hacerlo como tenía que ser porque tenía una gran formación. Desde el primer momento de mi rehabilitación trabaje con afición, pensando que un día me podría defender por mi solo.

Nuestra rehabilitación era por las mañanas en ortopedia, pero yo trabajaba todas las tardes solo en mi habitación por lo que aprovechaba al máximo el tiempo. Mientras que los demás pasaban el tiempo por la sala de estar o en la terraza, pero sin preocuparse del trabajo. Alejandro se acercaba alguna vez a mi habitación y me decía. No trabajes tanto Arsenio que no te van a pagar las horas extras y se marchaba. Lo decía ignorando lo que aquello iba suponer mas tarde en mi formación, que fue lo que me sirvió para poder trabajar y ser libra como los demás. Esa es la gran diferencia de los resultados. El premio al que lucha y trabaja.

Se dice que Theodor Bichoff, famoso anatomista Aleman del XlX después de muchos años investigando el cerebro humano, llego a la conclusión de que el hombre era superior a la mujer porque su cerebro pesaba más. El cerebro del hombre tenía una media de 1,35 kg.  Y el de la mujer 1,25.

Cuando murió su cerebro fue donado a la investigación y peso 1,24 kg. A pesar de su inteligencia se equivoco. La mujer es tan inteligente como el hombre, eso ya no hay quien lo cambie, lo que nos dice que hasta el sabio se puede equivocar. Por eso es necesario fijarse mucho antes de hacer las cosas, para no fallar.

Espero que la historia de vuestro abuelo os sirva para reflexionar lo mucho que se puede hacer por uno mismo y por los demás claro, porque todos necesitamos unos de otros. El mundo en solitario es terrorífico y sin sentido. Aquí sí que tenéis donde copiar, por eso os digo que a luchar porque venceréis si os lo proponéis. A pesar de tanta lucha y tantos inconvenientes, vuestro abuelo llegó a tenerlo todo, una buena esposa, unos buenos hijos y nietos, buena salud y muchas ganas de trabajar. ¿Qué me faltaba a mí si vuestra abuelita viviera? Nada, por eso os digo que la unión de la familia es sagrada. Hay que respetar a los demás y saber perder algunas veces para ganar otras porque así es  la vida.

Un fuerte abrazo para todos de vuestro abuelo.

Arsenio