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Una prueba de lo mal que lo pasábamos fue una tarde de invierno que estaba muy frío. Me encontraba cuidando a mis hermanos  por ser el mayor. Éramos ocho los pequeños de la casa. cerrados en la cocina que nos daba calor, en el resto de la casa no había calefacción. 

 
Todos teníamos hambre y los más pequeños comenzaron a llorar. Yo, que no sabía qué les podía dar para comer, recordé que al ir a la escuela otro compañero y yo, comíamos nabos crudos. Fui a la huerta a buscarlos. Éstos los dedicábamos al cebo del ganado y se los di a mis hermanos cortados en forma de patatas fritas. No los pudimos comer, sabían muy mal, entonces fue cuando pensé que lo mejor sería freírlos y echarles un poco de pimentón. Al verlos en una media fuente y con el bonito color de pimentón, todos se pusieron a comerlos, pero tampoco les gustaron y siguieron llorando. Nada pude hacer, la bandeja permanecía en la mesa.

 
Mi madre y una de mis hermanas habían ido a lavar toda la ropa de la casa al reguero de La Cerezal, que estaba a más de dos kilómetros de distancia de la casa. Al volver venían cargadas con la ropa en la cabeza, mojadas hasta los huesos y heladas por el frío de aquel invierno. Venían, además, hambrientas y al llegar vieron por la ventana de la cocina aquella bandeja y se creyeron que eran patatas fritas. Al entrar a la cocina muy contentas preguntaron: 
 
–¿De donde sacaste las patatas Arsenio?
 
No me dio tiempo a contestarles cuando ya las habían probado. Aunque quisieron comerlas tampoco pudieron, les sabían tan mal que fue imposible. Mi madre, con lágrimas en los ojos, nos abrazó y nos dijo que, en otra ocasión, podríamos comer. Era lo único que la pobre podía hacer, darnos ánimos, porque comida no tenía.
 
Había alguna clase de nabos que se podían comer crudos aunque sabían muy mal, pero la fame nos obligaba. Los que yo les preparé en aquella ocasión eran de los duros y con un sabor muy fuerte, hasta esa mala suerte tuvimos, pues de ser de los otros, aquella tarde nos hubiera quitado un poco la fame tan terrible que teníamos. 
 

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