Después de pensarlo y estudiar profunda mente de cómo podría conducir. Diseñe los mecanismos necesarios para poder manejarme sin problemas. En el año 1972.
Tuve que hacer el mando para el volante, una cazoleta para el cambio de marchas. Además de instalar la intermitencia y unas llaves de servicio en la parte derecha, lu.gar apropiado para poder manejarlas. Una memoria descriptiva y un croquis con todo detalle, para presentarlo en la Jefatura provincial de Tráfico.
Han pasado 40 años desde aquella fecha. Para conseguirlo tuve que pasar por un tribunal médico de sanidad y más tarde por otro tribunal para el examen práctico, pero después de luchar, lo conseguí.
En aquel tiempo este tema fue considerado por la gente, como una locura. En cambio hoy, como un arte.
Así es la vida, por eso creo que cada persona debe hacer lo que su conciencia le dicte, dentro de la normalidad y sin lesionar los derechos de los demás.
Entiendo que les pareciera difícil porque nadie más que yo sabía de mis posibilidades. Pero aquellos comentarios sin conocimiento de causa, me hicieron sufrir muchísimo, hasta el punto de que adelgacé varios kilos. Aunque a mí no me decían nada, me lo contaban mis amigos y familiares.
Arsenio me decían, tienes a la gente alucinado por lo de sacar el carnet de conducir. Dicen que si te volviste loco. Después de luchar lo que luchaste. Que no entienden cómo puedes hacer esa locura.
No hay ninguna locura. Lo que hay es un desconocimiento total de mi caso. El tiempo es el mejor testigo y este les ara callar, les decía.
Lo que me molesto mucho fue el pensar que en carretera por bueno que seas nadie está libre de sufrir un percance, y éste siempre sería por mi culpa, aunque no la tuviera. Las moscas casi siempre van al más débil. Todo este suplicio lo salvé cuando pasaron meses y meses y ya la gente comenzó a decir:
– Es un buen conductor, ¿quién lo iba a decir?, es un artista, trabaja, conduce, hace de todo. Además es un trabajador de incansable. Así me lo contaban mis amigos que también sufrían cuando oían aquellos cometarios.
Solo confiaron en mí las personas que bien me conocían. Sabían que era hombre firme para todas las cosas, con dinamismo y sentido de la responsabilidad para saber lo que está bien o mal.
La diferencia de estas cosas, está en el conocer a una persona, como me conocía Bernardino Hevia, del taller de Barredos Laviana, donde me hacia el mantenimiento de mi coche.
Este gran hombre me decía: Arsenio, tienes a la gente asustada de lo bien que conduces y de cómo trabajas. Date cuenta de lo que son las cosas, si primero los asustaste por lo del carnet de conducir, hoy dicen que eres el mejor y es cierto. Porque tienes una capacidad para las cosas impresionante. Trabajas con tus aparatos de acero más que algunos con manos. Algunas veces oí decir a tus compañeros de trabajo que vienen a repara el coche, que eres el hombre de la fuerza de voluntad mas férrea que se conoce, y es cierto. Hasta Ferino el Fereteru mi vecino, me conto lo que vio en tu ganadería, obras impresionantes hechas por ti, lo que él no se creyó hasta que no te vio trabajar y que te dijo: Arsenio, los que tenemos manos, a tu lado no valimos nada, viendo lo que tú haces sin ellas. No hay ninguna duda saliste con una inteligencia especial. La prueba es que no se conoce caso como el tuyo.
Siguió diciendo Bernardino. Me conto Ferino, que fue expresa mente a verte trabajar y que estabas haciendo una zanja a pico y pala, soldando un portón, y hasta instalando una obra de fontanería para el montaje de tú ganadería.
La vista de Ferino, a verme trabajar fue para el algo que jamás olvido. Lo recordaría hasta que se murió. Eso me comentaros algunos de sus clientes. Ya que con mucha frecuencia el gran hombre lo comentaba en la tienda. Les decía: cuando tengáis un problema que no podáis resolver, ir a ver Arsenio a Villar, porque él lo resuelve todo. No se sabe cómo fue capaz de saber de toda clase de trabajos, ni donde lo aprendió, porque el siempre fue minero, les decía.
Bernardino Hevia me animaba porque conocía bien mi forma de ser. Siempre me dijo:
– Adelante amigo, que tu vences donde vayas. Eres bravo y valiente, tienes conocimiento de la responsabilidad y eso es buena cosa. Al quitarte las manos, Dios te dio inteligencia, porque tienes un arte para todo que dejas a la gente impresionada al ver con qué facilidad trabajas.
Cuando oyes hablar a una persona con ese corazón y ese buen criterio, porque él sí que es muy inteligente, te sientes más tranquilo, más seguro. Hay que ver que en la juventud falta experiencia, falta cultura, falta lo esencial del hombre para defenderse y no sufrir por cosas como las que yo sufrí. Esa es la diferencia porque hay gente que ni se entera de qué van las cosas. Por eso nunca me olvido de un proverbio que dice:
“Cambian las creencias y los afectos. Lo que ayer adorábamos hoy lo vemos convertido en ruinas”. O viceversa, claro.
A pesar de transcurrir 40 años de toda aquella odisea para mí, no me olvidé de los buenos consejos de Bernardino Hevia que me ayudaron a soportar mejor las críticas de los que desconocen las cosas. La ignorancia de las cosas, es la causa que prepara esos desaguisados que nada tienen de buenos porque en lugar de ayudar destruyen.
Le felicito por ser como es y por lo bien que se porto con migo, a demás de ser un gran profesional, serio y muy cumplidor. Fui su cliente largos años y nunca fallo, ni en el servicio ni en los precios y eso es digno de destacar.
Me alegro que siga trabajando como siempre y le saludo con afecto porque se lo merece.
Un cordial aludo
Arsenio Fernández.
Lo que es la vida, casi siempre nos falta algo. El que no tiene un problema tiene otro. Por eso la gente muchas veces se agobia demasiado, somos muy propensas al sufrimiento y eso hay que evitarlo en lo posible.
La resistencia y la capacidad humana se multiplican cuando atravesamos por un serio problema. La naturaleza es tan sabia que hasta nos aumenta la inteligencia y nos invita a luchar contra el mismo problema para salir del. Nadie sabe lo que es capaz de soportar hasta que nos llega el momento.
Si pudiéramos leer el porvenir que nos espera, algunas veces no lo soportaríamos. Pero como los serios problemas llegan cuando menos lo esperamos, lo aguantamos aunque suframos mucho.
Si antes de perder mis manos me dijeran lo que tuve que sufrir, no lo soportaría. Hay que pasar por un trauma de esa envergadura para saber lo que se sufre. Algunas veces recordando aquellos tiempos casi no me creo lo que tuve que luchar para aprender a trabajar.
Desde luego que la fortaleza de una persona es incalculable. Pero está probado que además de esta, es necesario el saber manejarla. Y la única forma para conseguirlo es asumir el problema y no dejar que el miedo te gane la batalla. El miedo y la pereza dejo fuera de combate a muchas personas. Te domina de tal forma que pierdes el norte y no sabes que camino vas a seguir. El miedo es terrorífico. Es muy importante hacer una profunda reflexión. No sirve correr pero tampoco quedarse tirado en un sofá a llorar las penas. Una persona tiene que luchar hasta el final del camino. Es tan necesario como el pan de cada día, si no fuera así todos tus proyectos se pierden en el abismo.
El problema está en saber buscarse la vida. Hay gente con capacidad asombrosa para reponerse y luchar contra las adversidades, y los hay que no quieren o no pueden desarrollar esa inteligencia tan necesaria para combatir el problema. Después de reflexionar con serenidad, siempre hay algo que te ayude, para que tu cerebro no permanezca siempre atormentado.
-Por ejemplo, el pensar en la familia. En aquellos momentos catastróficos, pensé en muchas cosas, pero una de ella fue. Que el tiempo me dirá lo que ha de ser, luchare hasta donde pueda llegar y si sucumbo al miedo y no me puedo valer, debo esperar por lo menos hasta que mis padres mueran y yo con ellos, por eso tengo que aguantar. Bien claro está que casi siempre buscamos una forma de remediar los problemas. Unas veces positivos y otros negativos, por eso hay que reponer fuerzas para combatirlos.
Algunas veces hasta los animales nos enseñan cosas importantes. Acabo de ver un documental en la tele, digno de contemplar. Se trataba de un tema científico para saber la inteligencia de las aves. En este caso el Arendajo, en bable el “Glayu”. Le pusieron un vaso especial provisto de una plataforma grande para que no lo pudiera tirar. El vaso mediado de agua y con un gusano en la superficie pero donde el pájaro no podía cogerlo, ya que además de la enorme distancia no cavia la cabeza del glayu. Lo miro solo un momento y muy rápido pensó como sacarlo.
Sin pérdida de tiempo, cogió con su pìco un regodón y lo echo al vaso, lo miro y vio que era poco, siguió echando regodones hasta que subió el nivel del agua a su alcance. Metió el pico, saco al gusano, lo puso en el suelo y después de mirarlo detenida mene se lo comió.
En el tiempo de meter los regodones que fueron varios, probó tres veces a sacarlo y como no podía siguió metiendo más hasta conseguirlo.
Casi nadie lo tiene todo. Conozco a una familia que son dos matrimonios: el padre, la madre y el hijo casado, pero éste sin hijos. Viven los cuatro juntos, son excelentes personas, bien organizadas y muy trabajadoras además de muy serviciales. Tienen un negocio y una posición económica muy buena, pero no tuvieron hijos y eso lo consideran un problema. El más joven que tiene 65 años, trabaja hasta los domingos. El padre, que tiene 92 años, no está a gusto si no va todos los días a ayudar a su hijo. Son trabajadores incansables.
En una de nuestras charlas, un día que estábamos los tres, dijo el hijo:
-Hay mucha gente que se extraña por qué uno trabaja incluso los domingos. No se dan cuenta que yo donde mejor lo paso es precisamente en el trabajo.
-Te entiendo perfectamente le dije: eso mismo me ocurre a mí. El trabajo a parte de lo que me gusta, fue una forma de liberarme del sufrimiento cuando sufrí el accidente, pero con una diferencia, también me gusta viajar y algunas veces salir a comer o cenar con mi esposa los domingos. Es muy importante trabajar pero también el recrearse y salir para descansar.
El padre también dijo que le encantaba el trabajo, pero que lo único que sentía mucho era no tener nietos para que fueran dueños del producto de sus trabajos. Que vivían muy bien pero que siempre falta algo
Ya ves tú caso Arsenio me dijo: tú no tienes manos pero luchaste la vida como si las tuvieras. Trabajaste sin descanso y cuando mejor vivías, te falto tu mujer. Es demasiado lo que tu pasaste y etas pasando. No tienes más remedio que dejar de sufrir tanto, porque eso te puede afectar a la salud. Bien claro se ve que lo estas pasando muy mal. Siempre fuiste hombre con dinamismo y alegría. Te cambio la vida total mente, estas demasiado tiste. Tienes unos hijos y bonitos nietinos que son tu alegría, así que adelante amigo. Si siempre fuiste valiente lo tienes que volver a ser.
Gracias por saber valora las cosas como son. Hay que seguir pero cuesta mucho trabajo reponerse de las adversidades que la vida nos presenta algunas veces.





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