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  1. Un comentario 19 de Marzo de 1.954

Comentario en la entrada «Diecinueve de Marzo de 1.954» está esperando tu aprobación

http://blog.arseniofernandez.es/?p=4001

Autor: jose luis magallares guzmán / juana maría santillán ovejero (IP: 85.53.39.202, 202.pool85-53-39.dynamic.orange.es)

Correo electrónico: gorrufa@gmail.com

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Comentario:

Diecinueve de Marzo de 1.954. UNA DE LAS ENTRADAS AL BLOG MÁS ÍNTIMAS Y ESTREMECEDORAS PUBLICADAS POR D. ARSENIO FERNÁNDEZ GARCÍA.

DANDO FE DE ELLO, este párrafo merece etiqueta de monumento:

perdió las manos con 20 años y luchó para inventar y fabricar sus propias manos, unas prótesis con las que trabaja de todo y  -por si eso fuera poco-  las fabrica para otros porque parece ser que no existen ningunas que sirvan para uno sin las dos manos, y las de él son  especiales y muy resistentes. Este hombre trabaja con ellas como si las tuviera de carne y hueso y está considerado como se merece, un gran hombre y con una inteligencia excepcional.

¡monumento en candás, ya!

y que el mundo entero sepa de una vez por todas de la existencia y biografía de este valiente  ex-minero / erudito / persona hecha a sí misma/  escritor / inventor  extraordinario y otras sorprendentes cualidades humanas que sabemos quienes tenemos la experiencia vital única de conocer al autor de este blog  personalmente.

Aprobarlo: http://blog.arseniofernandez.es/wp-admin/comment.php?action=approve&c=93#wpbody-content

 

Comentario del Sr. Magallares, y su esposa, de Madrid.

Muchas gracias por valorar tan positivamente, mi forma de trabajar y de colaborar con las necesidades de la vida. Después de todo lo ocurrido, creo que hice lo que tenía que hacer, porque era mi deber el solucionar mis problemas. Desde luego que no hay ninguna duda, de que acerté al escoger el camino del bien, con mucha lucha y con mucho trabajo, pero se vio el resultado.

En aquellos trágicos momentos, lo más fácil era quedar atrapado por el miedo a la misma vida, sabiendo que no podía ni comer solo. Pensado algunas veces, que mi vida estaría destrozada para siempre. Por desgracia eso es lo que ocurre la mayoría de las veces, por no poder combatir tanto dolor y angustia, por eso decidí el trabajar duro en mi rehabilitación y más adelante, en descubrir y diseñar algo para poder trabajar, poder valerme por mi solo y ganarme el pan.

En aquella habitación del 4º piso, en la Clínica Nacional del trabajo en Madrid, pensando noche y día en cómo sería mi vida en el futuro, y a pesar de tanta tristeza y dolor, fue donde escogí mi destino para el resto de mi vida. Aunque haya sido duro y con mucho trabajo, creo que la suerte me acompañó y me llevó a donde estoy, a ser uno más y defenderme como tiene que ser, trabajando y cumpliendo las normas de la vida, con agallas y seriedad.

En cambio el otro chico, desafortunadamente y como muchos más, no le dió ninguna importancia a la rehabilitación, ni a los consejos del Médico. Por mucho que le dije: “trabaja hombre, admite la razón del Director, que es quien sabe a dónde podemos llegar. No te olvides que nos dijo: si trabajáis y seguís con buena rehabilitación, podréis salir de aquí, preparados para defenderos en la vida y no depender de nadie para poder valeros por si solos”. Yo le comprendí perfectamente y aunque sufriendo lo indecible y lleno de dudas, además de con unos inmensos dolores por las manos, que ya no estaban, decidí trabajar sin descanso para hacer todo lo posible por rehabilitarme, bajo la dirección de aquel gran especialista y Director de la Clínica.

Lo cogí con tantas ganas de trabajar, que hasta hice horas extras en mi habitación, para adelantar y formarme mejor. Así, conseguí terminar la rehabilitación en solo cuatro meses, lo que fue considerado por el Director y su equipo, como caso único.

Mil gracias tengo que dar y agradecer, por los consejos de aquel excelente Médico, que fue quien me condujo por este camino del bien. Por ese motivo quiero describir en este párrafo, lo importante que es el contar con los demás. No se puede vivir al margen las cosas, hay que trabajar en equipo, sin olvidar que todos necesitamos unos de otros. Por eso siempre me ha gustado ayudar y colaborar en las cosas, porque grabé en mi mente muy bien, los consejos del Director y de mis padres, que siempre fueron excelentes personas para enseñar y trabajar en lo que fuera necesario.

La educación de los padres a los hijos, es fundamental y tan necesaria como el pan de cada día, porque una buena educación, repercutirá en esos niños, para el resto de su vida. No podemos olvidar que los humanos, nacemos desnudos e inocentes, y que vamos a comportarnos en la vida  en función de la enseñanza que nos dieron.

Todo esto que acabo de describir, es muy importante, pero como milagros no los hace nadie, muy pronto me di cuenta de que lo que me tocaba hacer a mí, nadie lo iba hacer por mí. Por lo tanto tuve que “romperme” la cabeza para solucionar mi grave problema. Sin duda la rehabilitación y los consejos fueron fundamentales y muy importantes, porque formaron parte de mi preparación, y hasta de mi escasa cultura. Pero había un serio problema: no existían materiales adecuados para poder trabajar y por ese motivo, me puse a diseñar diversos modelos de prótesis. Estaba convencido de que algún día, sacaría algo para poder trabajar y defenderme.

Por ese motivo, no paré hasta que lo conseguí, aparte de estudiar para prepararme, ya que estaba como un “venado”. La vida en aquellos tiempos, fue muy dura. Mucho trabajo, mucha hambre y una fuerte dictadura hasta en los trabajos, allá en la posguerra. Trabajar y trabajar, sin otro tipo de cultura.

Después de transcurrir más de dos años de dura lucha y de hacer siete diseños distintos y un montón de pruebas, me quedé con el modelo que llevo, por ser el mejor y más resistente. Hasta hice un modelo con los cinco dedos para cada mano, pero resultó muy difícil el conseguir que funcionaran las articulaciones de cinco dedos. Aparte del montón de cables necesarios para tantas articulaciones, el volumen sería muy grande y pesado e imposible de manejar. Me costó mucha lucha, mucho trabajo y mucho tiempo, pero hoy me encuentro muy agradecido de conseguirlo y con buena salud, que también es necesaria.

Desde este artículo, quiero dar las más expresivas gracias a todas las personas que me felicitan. Unas por las redes sociales y otras personalmente.

Me sorprende mucho cómo la gente opina y valora esta historia, de distintas formas. Algunos dicen que no puede ser verdad, que un hombre sin las manos, pueda trabajar con tanta facilidad y menos hacer inventos.  Otras personas dicen que hay un hombre con una excepcional inteligencia, otros que hay un héroe, o una eminencia, y que hay que hacer un monumento.

Ni lo uno, ni lo otro. Soy un hombre como los demás, ni más, ni menos. Lo que sí es verdad, es que fui y sigo siendo un trabajador de marca, y con una fuerza de voluntad férrea. También hay que decir que la necesidad agudizó mi lucha, y mis fuerzas para luchar por una justa causa. Eso es lo que hay en esta tremenda lucha. Aunque parezca imposible, es real, porque detesto a las mentiras y a quien las dice. Cuando hablo o escribo, si no es para decir la verdad, me callo. Así fui siempre, y así lo seré mientras viva.

Yo respeto la opinión de todos, considero que a los que no me conocen, les parezca imposible, pero las cosas son como son y así las hay que decir.

Un cordial saludo para todos.

Arsenio Fernández.

2 respuestas a Comentario del Sr. Magallartes y su esposa de Madrid

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