{"id":883,"date":"2013-04-02T21:12:34","date_gmt":"2013-04-02T19:12:34","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=883"},"modified":"2013-04-02T21:12:34","modified_gmt":"2013-04-02T19:12:34","slug":"la-brigadilla-y-su-mal-comportamiento","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=883","title":{"rendered":"La brigadilla y los malos tiempos que atravesamos"},"content":{"rendered":"<p>\n\tUn domingo por la ma&ntilde;ana, &nbsp;est&aacute;bamos con nuestro padre, mi hermano Mino, de dieciocho a&ntilde;os, y yo que ten&iacute;a nueve, en un prado de nuestra propiedad, en el monte cercano a nuestro pueblo y situado a un lado en la misma cresta de esta peque&ntilde;a cordillera, que nace en la Muezca de La Bobia, con una gran vista sobre varios pueblos y valles del concejo. &nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tPero &eacute;se no era nuestro tema. Nosotros no est&aacute;bamos all&iacute; para controlar, ni a los pueblos, ni a los valles, ni monta&ntilde;as, ni observar a nadie. Est&aacute;bamos trabajando, cavando el solar para construir una cuadra para el ganado. Aquella ma&ntilde;ana fue la primera vez que prob&eacute; el turr&oacute;n. Mino hab&iacute;a comprado una peque&ntilde;a tableta del &ldquo;duro&rdquo;, y en un momento que paramos a descansar, nos present&oacute; aquel manjar. Los tres lo degustamos a partes iguales con gran satisfacci&oacute;n, pues el apetito era bastante considerable ya que el desayuno hab&iacute;a sido s&oacute;lo de un poco de leche, por no haber otra cosa.\n<\/p>\n<p>\n\tReanudamos el trabajo con la afici&oacute;n de siempre y al poco tiempo, por sorpresa, lleg&oacute; a nuestro lado un grupo de la llamada &ldquo;brigadilla&rdquo;. Ven&iacute;an muy furiosos y seguramente con miedo, porque iban buscando y persiguiendo a los que permanec&iacute;an escondidos en los montes y no era muy dif&iacute;cil encontrase por sorpresa con ellos, form&aacute;ndose como ocurri&oacute; algunas veces un tiroteo, donde nunca se sabe qui&eacute;nes son los que caen. Uno de ellos, m&aacute;s rabioso que un puma, se dirigi&oacute; a nuestro padre y le dijo con despotismo:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Hace unos minutos estaba usted fumando en el alto de aquella loma, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a all&iacute;, observando todo el valle? Ese lugar es especial para un observatorio, dijo el individuado.\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; No, se&ntilde;or, yo no estuve en ese lugar, desde que llegamos, ninguno de nosotros nos movimos de aqu&iacute;, le dijo mi padre asustado, pensando en lo que le pod&iacute;a hacer.\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; No diga mentiras, es usted un rojo como los dem&aacute;s, le voy a partir la cabeza.\n<\/p>\n<p>\n\tVi que le iba dar con la culata de su metralleta, me lanc&eacute; a &eacute;l y tan rabioso como &eacute;l, le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Es usted un mentiroso y un criminal, mi padre no se movi&oacute; de aqu&iacute;, all&iacute; hay un vecino que est&aacute; cerrando su finca, una&nbsp;<strong><em>&ldquo;borna&rdquo; <\/em><\/strong>donde se sembraba el trigo y el centeno<strong><em>.&nbsp;<\/em><\/strong>Todav&iacute;a sigue all&iacute;, le dije, es Antonio Casares Barb&oacute;n, &ldquo;el Rulero&rdquo;. Ese que canta Canci&oacute;n Asturiana y tampoco est&aacute; observando a nadie. Mientras fuma descansa de vez en cuando, como lo hacemos todos despu&eacute;s de una gran tarea de pico y pala. &Eacute;se es el que usted vio y no a mi padre. Adem&aacute;s, no tiene derecho a maltratar ni a pegar a un inocente, nadie puede acusar a mi padre m&aacute;s que de ser un gran trabajador y que no se mete con nadie.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel que parec&iacute;a tan enfurecido, me escuch&oacute; con atenci&oacute;n y no le dio tiempo a pronunciar palabra cuando un buen hombre de su cuadrilla, le dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Deja a ese se&ntilde;or, porque el ni&ntilde;o no dice mentiras.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel se&ntilde;or, que tambi&eacute;n ayud&oacute; a salvar a mi padre de una tremenda paliza, se acerc&oacute; a m&iacute; y con una sonrisa y como agradecido de lo que acababa de o&iacute;r, puso su mano en mi cabeza y dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Valiente, salvaste a tu padre de una buena.\n<\/p>\n<p>\n\tLo dej&oacute; libre y sin decir palabra el que tan rabioso quiso pegarle. Cuando se marchaba, le di las gracias al se&ntilde;or que le orden&oacute; que no le pegara. Cog&iacute; el pico que mi padre ten&iacute;a en sus manos y lo tir&eacute; por el prado abajo, lo mismo hice con el resto de las herramientas, dici&eacute;ndole:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Padre, esta cuadra nunca se deb&iacute;a de hacer, nos da muy mala suerte.\n<\/p>\n<p>\n\tEste hombre, que deb&iacute;a ser el jefe, al verme enfadado, pregunt&oacute;.\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; &iquest;Por qu&eacute; no quieres que se haga esa cuadra, hombre?&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Porque vivimos asustados y hambrientos, no ganamos para disgustos, el domingo pasado el cura ech&oacute; una multa de cincuenta duros a todos los vecinos del pueblo por trabajar los domingos y mi padre, como no ten&iacute;a este dinero para poder pagarlo, tuvo que pedirlos prestados. &iquest;C&oacute;mo va a devolver esa cantidad si lo que gana no es bastante para poder mantener a toda la familia? Y por si fuera poco viene &eacute;ste que a punto estuvo de darle una paliza y dejarlo destrozado, como ocurri&oacute; con otras personas.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel se&ntilde;or se ri&oacute;, dio la vuelta y sin decir ni palabra, se fueron. Cuando se alejaron y a&uacute;n est&aacute;bamos aturdidos por el terrible susto que nos dieron, dijo mi padre:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Arsenio, hijo, t&uacute; lo has dicho, esta cuadra en tu nombre nunca se har&aacute;, porque parece que tenemos la desgracia con ella.\n<\/p>\n<p>\n\tEl disgusto por la multa y por otras cosas permanec&iacute;a en toda la familia, era demasiado por lo que est&aacute;bamos pasando, detenciones de gente, tiroteos por los pueblos, cacheos en las casas. Hasta hab&iacute;a destacamentos de moros por los pueblos que robaban los cierres de las fincas y luego los quemaban para atizar el fuego y calentarse por el duro invierno que atraves&aacute;bamos. Les ten&iacute;amos mucho miedo.\n<\/p>\n<p>\n\tCogimos las herramientas y nos fuimos monte bajo para casa. Ellos fueron a comprobar si era cierto lo que les dije acerca del vecino. Llegaron a donde estaba Antonio, hablaron con &eacute;l pero no le maltrataron. La cuadra nunca se hizo, all&iacute; permanece el solar cavado para su eternidad, porque ya est&aacute; hecho monte y en abertal total, cuando hab&iacute;a sido uno de nuestros prados.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tBien claro se ve que hay hombres buenos y malos, pero lo m&aacute;s claro es que, de no haberme metido en el medio, le hubieran golpeado sin raz&oacute;n, pudiendo haber dejado destrozado a mi padre para siempre, como ocurri&oacute; con otros. La bondad del otro buen se&ntilde;or hubiera llegado tarde. Desde luego que da pavor recordar estas historias, casi no lo creemos los que lo vivimos &iquest;c&oacute;mo lo van a creer los j&oacute;venes? Por eso, cuando describo lo mal que se portaron algunos individuos, si pongo el nombre &eacute;ste es imaginario porque no merece la pena discrepar por asuntos del pasado, s&oacute;lo conviene recordarlo para que no vuelva ocurrir<strong>.&nbsp;<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un domingo por la ma&ntilde;ana, &nbsp;est&aacute;bamos con nuestro padre, mi hermano Mino, de dieciocho a&ntilde;os, y yo que ten&iacute;a nueve, en un prado de nuestra propiedad, en el monte cercano a nuestro pueblo y situado a un lado en la misma cresta de esta peque&ntilde;a cordillera, que nace en la Muezca de La Bobia, con [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[6,9,4],"tags":[15,59,48,51],"class_list":["post-883","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-familia","category-infancia","category-mi-historia","tag-anos-de-fame","tag-gente","tag-trabajo-infantil","tag-vecinos"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/883"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=883"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/883\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}