{"id":867,"date":"2013-03-31T19:28:48","date_gmt":"2013-03-31T17:28:48","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=867"},"modified":"2013-03-31T19:28:48","modified_gmt":"2013-03-31T17:28:48","slug":"la-cerdita-que-quiso-deborarme","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=867","title":{"rendered":"La cerdita que quiso deborarme"},"content":{"rendered":"<p>\n\tCuando ten&iacute;a poco m&aacute;s de tres a&ntilde;os, una cerdita casi me devora.\n<\/p>\n<p>\n\tUna ma&ntilde;ana, estando mi madre y mi hermano Mino sembrado cebollas y otras verduras en la finca la Payega, me dejaron a la entrada de la finca, en un poco de pradera cuidando una cerdita que estaban criando a la mano. Ellos estaban a una distancia de unos 300 metros, en la parte m&aacute;s alta de la finca. La misi&oacute;n m&iacute;a era vigilar que la cerdita no estropeara los sembrados que hab&iacute;a al lado de la pradera.\n<\/p>\n<p>\n\tCuando la cerdita se meti&oacute; en los sembrados e iba a estropearlos, quise imped&iacute;rselo y le di con una varita que llevaba. La cerda se lanz&oacute; hacia m&iacute; y me tir&oacute; en el suelo, d&aacute;ndome varios mordiscos en las manos, ropa y piernas.\n<\/p>\n<p>\n\tAl o&iacute;r mis gritos, los dos salieron corriendo en mi defensa. Mino lleg&oacute; el primero y al verme lleno de sangre, se puso nervioso y le asest&oacute; dos golpes con la fesoria que si no llega mi madre en ese momento la hubiera matado a golpes al ver lo fiera que era aquella cerdita que siempre se hab&iacute;a comportado muy serena y noble.\n<\/p>\n<p>\n\tLimpiaron la sangre con un pa&ntilde;uelo y me llevaron a casa para curarme las heridas que no fueron graves, aunque s&iacute; un poco escandalosas porque sangraban mucho, pero en pocos d&iacute;as curaron sin m&aacute;s problemas. Al animal no le dio tiempo de herirme de gravedad debido a la rapidez que tuvieron para quitarme de sus garras, pero se hab&iacute;a lanzado hacia m&iacute; como una leona.\n<\/p>\n<p>\n\tEsta cerdita hab&iacute;a sido el juguete de la casa, hasta que me quiso comer. A partir de ese d&iacute;a ya nadie confi&oacute; en ella y, por miedo a que siguiera atacando a la gente, se la cerr&oacute; en su cuadra y nunca saldr&iacute;a hasta que se hizo el &ldquo;<strong><em>sanmart&iacute;n<\/em><\/strong>&rdquo;, y se convirti&oacute; en los chorizos de casa y las morcillas.\n<\/p>\n<p>\n\tLo que son los animales&hellip; &eacute;sta era muy mimosa y juguetona adem&aacute;s de muy guapa, era pinta, e iba de tras de mi madre a todas partes. Nadie pod&iacute;a suponer que iba ser tan mala como para atacar a la gente. Lo que ocurre es que pocos cerdos hay que no muerdan al amo. Desde luego, si estuviera solo, podr&iacute;a haber muerto a mi corta edad, pues el ataque de aquel animal fue terrible, y porque los cerdos en cuanto prueban la carne no la dejan hasta hartarse y esta cerda ya era muy grande, lo suficiente como para tragarse la mitad de mi cuerpo, de no estar cerca mi familia.\n<\/p>\n<p>\n\tRecuerdo que unos cuanto a&ntilde;os m&aacute;s tarde, una se&ntilde;ora que se dej&oacute; a su hijo en la cuna dentro de su casa, se fue a trabajar a su huerta y no se dio cuenta de que ten&iacute;a a su cerda suelta pastando por el camino cerca de su casa y, como en esos pueblos y en aquel tiempo se pod&iacute;an dejar las puertas abiertas incluso por la noche, cuando regres&oacute;, se encontr&oacute; que aquella carn&iacute;vora hab&iacute;a devorado a su hijo, ya le hab&iacute;a comido la mitad de su cuerpo. Un ni&ntilde;o de pocos meses.\n<\/p>\n<p>\n\tLos cerdos son muy voraces y fieros. He visto en nuestra ganader&iacute;a, en distintas fechas, a tres cerdas, c&oacute;mo se com&iacute;an a sus propios hijos, a medida que iban pariendo. Esto ocurre algunas veces y no se sabe muy bien si se debe a los dolores del parto o por qu&eacute; raz&oacute;n. Menos mal que pod&iacute;amos retirarles los cerditos, ya que &eacute;stas, las ten&iacute;amos bien cerradas en unas parideras especiales para el caso. Si las tuvi&eacute;ramos sueltas, hasta los amos tendr&iacute;amos que correr de estas fieras.\n<\/p>\n<p>\n\tSiempre ten&iacute;amos un frasco de &nbsp;<strong>&ldquo;<\/strong>STRESNIL<strong>&rdquo;&nbsp;<\/strong>un producto calmante para ponerles una o dos inyecciones y dejarlas medio dormidas unas cuantas horas, seg&uacute;n los casos. Lo normal era de ocho horas, otras hasta diecis&eacute;is. Se le retiraban los cerditos a medida que iban pariendo, para pon&eacute;rselos de nuevo cuando les pasara los efectos del parto, cuando ya dejaban mamar a sus cerditos y cuid&aacute;ndolos como si no hubiera pasado nada.\n<\/p>\n<p>\n\tEl producto, para inyectar como calmante, siempre lo ten&iacute;amos a mano para estos casos y para las operaciones que algunas veces hab&iacute;a que hacer a las hembras, sobre todo a las m&aacute;s viejas, por diversos problemas que ten&iacute;an, sobre todo, enquistamientos en las orejas o patas. Hab&iacute;a que operar para salvarlas porque si no en poco tiempo se mor&iacute;an.\n<\/p>\n<p>\n\tEste fue otro de los oficios que aprend&iacute;: cirujano de animales. En muchos a&ntilde;os de granjero y de las muchas operaciones que hice, s&oacute;lo tuve una baja, una buena cerda que muri&oacute; por exceso de p&eacute;rdida de sangre. Dur&oacute; demasiado aquella operaci&oacute;n y tuve que darle otra inyecci&oacute;n y no lo soport&oacute;. Esto ocurri&oacute; un d&iacute;a de A&ntilde;o Nuevo, mi esposa era mi ayudante. Los dos lo sentimos mucho porque era uno de nuestros animalitos que mucho apreci&aacute;bamos.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando ten&iacute;a poco m&aacute;s de tres a&ntilde;os, una cerdita casi me devora. Una ma&ntilde;ana, estando mi madre y mi hermano Mino sembrado cebollas y otras verduras en la finca la Payega, me dejaron a la entrada de la finca, en un poco de pradera cuidando una cerdita que estaban criando a la mano. Ellos estaban [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[6,3,9,4],"tags":[14,30,48],"class_list":["post-867","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-familia","category-general","category-infancia","category-mi-historia","tag-animales","tag-habilidades","tag-trabajo-infantil"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/867"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=867"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/867\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}