{"id":854,"date":"2013-03-26T08:45:59","date_gmt":"2013-03-26T07:45:59","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=854"},"modified":"2013-03-26T08:45:59","modified_gmt":"2013-03-26T07:45:59","slug":"jovenes-pastores-y-bravos-jinetes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=854","title":{"rendered":"J\u00f3venes pastores y bravos jinetes"},"content":{"rendered":"<p>\n\tEn &eacute;pocas de mal tiempo, cuando no se pod&iacute;a trabajar en el campo, nos dedic&aacute;bamos a cuidar el ganado en los pastos de monta&ntilde;a, segar y recoger el &quot;<em><strong>estru<\/strong><\/em>&quot;. Era en este tiempo cuando aprovech&aacute;bamos para entrenar al salto h&iacute;pico. Cog&iacute;amos los caballos salvajes que pastaban en el monte y los entren&aacute;bamos para saltar &aacute;rgomas y malezas&nbsp;a la vez que nos entren&aacute;bamos para ser buenos jinetes. Desde siempre fue una bonita afici&oacute;n de los que vivimos en las monta&ntilde;as, el saber montar bien. Mont&aacute;bamos los caballos a pelo, no ten&iacute;amos ni cabezal ni bocado, les pon&iacute;amos una doble cuerda en la boca para poder dirigirles. La mayor&iacute;a de los caballos eran muy bravos y salvajes y por eso ten&iacute;amos algunas ca&iacute;das. En una de ellas tuve la mala suerte de caer rodando monte abajo de tan mala postura que el codo de mi brazo derecho se puso del rev&eacute;s. El brazo doblaba para atr&aacute;s en vez de para adelante y ten&iacute;a unos&nbsp;dolores tan fuertes que me dejaron en el suelo hasta que &eacute;stos fueron aflojando un poco.\n<\/p>\n<p>\n\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"219\" height=\"300\" alt=\"\" class=\"alignright size-medium wp-image-950\" src=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/caballos-219x300.png\" style=\"width: 219px; height: 300px; float: right; border-width: 0px; border-style: solid;\" title=\"Caballos\" srcset=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/caballos-219x300.png 219w, http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/caballos.png 439w\" sizes=\"(max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/>Por lo dif&iacute;cil que era el coger los caballos, aquel d&iacute;a no conseguimos coger m&aacute;s que uno para montar&nbsp;y, como s&oacute;lo &eacute;ramos mi hermano Constante y yo, decidimos montarle los dos a la vez. Emprendimos la marcha, nos desplaz&aacute;bamos a orde&ntilde;ar las cabras. El territorio que ten&iacute;amos que atravesar para llegar a donde estaba el reba&ntilde;o era al norte del Pico Palacio, al otro lado de la monta&ntilde;a y en la falda de este. Montes muy pendientes y escabrosos y como el dominio no se puede ejercer montando dos personas a la vez, ya que los cuerpos se balancean indistintamente, no exist&iacute;a equilibrio posible, por eso sobrevino la ca&iacute;da. De haber podido coger otro caballo no habr&iacute;a sucedido nada, pues lo mismo mi hermano que yo &eacute;ramos ya veteranos jinetes a pesar de ser tan j&oacute;venes. Una vez en el suelo y fuera de combate tuvimos que esperar a que cesaran mis fuertes dolores y le dije a mi hermano:\n<\/p>\n<p>\n\t&ndash; Qu&iacute;tame el cinto y cu&eacute;lgamelo del cuello para sujetarme el brazo y poder continuar el camino a orde&ntilde;as las cabras. Era m&aacute;s fuerte el hambre que los mismos dolores de mi brazo al rev&eacute;s.\n<\/p>\n<p>\n\tEsto era muy importante, nos aliment&aacute;bamos de beber leche y consegu&iacute;amos unos cuantos botes que ten&iacute;amos de hojalata bien lavados y preparados para llevarlos a una caba&ntilde;a. Los cubr&iacute;amos con una piedra lavada para evitar el polvo y las ara&ntilde;as. Era el repuesto que ten&iacute;amos para otros d&iacute;as que no pudi&eacute;ramos ir a orde&ntilde;ar las cabras, porque se iban a pastizales lejanos, o por otros motivos. Estos botes los guard&aacute;bamos en la &ldquo;<strong><em>sotrabia<\/em><\/strong>&rdquo; es el hueco que hay entre una pared y el techo de una cuadra o caba&ntilde;a. Nosotros no dispon&iacute;amos de &eacute;sta para poder ni siquiera resguardarnos de la lluvia. Estos botes de leche nos libraron de pasar mucha hambre, ya que era leche natural y de una calidad excelente. Esta leche depositada al fresco de las noches y en las monta&ntilde;as, cuando pasaban unos cuantos d&iacute;as ten&iacute;a una nata por arriba que sabia a gloria, adem&aacute;s de ser muy alimenticia. La nata era con la que hac&iacute;an una mantequilla exquisita que con un poco de az&uacute;car, si la hab&iacute;a, y entre dos pedazos de pan era considerada un buen manjar.\n<\/p>\n<p>\n\tEl reba&ntilde;o de ovejas y cabras lo cuidaba un hijo del due&ntilde;o. Eran de un pueblo del concejo de Laviana. Este reba&ntilde;o pastaba por diversos parajes de la zona: la Ju&eacute;cara, les Teyeres, la campa el Espa&ntilde;eo, campa La Taza, los montes de encima del Meruxal&iacute;n, los del Llabayu, en la campa Les Yanes, el famoso Pico Palacio y otros m&aacute;s. Muchas veces ten&iacute;amos que hacer largos recorridos por diversos montes y pasar a otros valles para dar con el reba&ntilde;o, pero nos resultaba rentable. Aquel d&iacute;a despu&eacute;s del porrazo, con mi brazo colgado del cuello, decidimos continuar hacia el reba&ntilde;o y conseguimos orde&ntilde;ar las cabras y traer el repuesto de botes para la caba&ntilde;a.\n<\/p>\n<p>\n\tUs&aacute;bamos los botes de las conservas, se les pon&iacute;a un asa con remache para poder cogerlos. En aquel tiempo se aprovechaban las potas viejas y los calderos, cuando se romp&iacute;a el fondo de alguna se les pon&iacute;a otra base de hojalata o de zinc. Por los pueblos iban unos caldereros, que eran gallegos haciendo estos trabajos. Tambi&eacute;n arreglaban los paraguas. Yo de bien peque&ntilde;o comenc&eacute; a fijarme como lo hac&iacute;an y cuando aun ten&iacute;a pocos a&ntilde;os, tambi&eacute;n colocaba estos fondos, arreglaba potas, calderos, jarras y paraguas. Adem&aacute;s de poner asas a los botes. Toda la vida se me dieron bien estas cosas. De esa forma creo que naci&oacute; mi popularidad entre mi familia, dec&iacute;an: <em>&ldquo;hace lo que ve&rdquo;<\/em>. Escalaba paredes, sub&iacute;a &aacute;rboles de cualquier altura a coger nidos de pega o glayo, y de cuervo. Cuando el &aacute;rbol era muy dif&iacute;cil, colocaba el cinto en los pies para poder subir a vigas completamente lisas, por afici&oacute;n y deporte. Mi hermano Constante y yo nos pon&iacute;amos a ver cual <strong><em>&ldquo;esguilaba&rdquo;<\/em><\/strong> m&aacute;s (esguilar, en bable, es trepar por un &aacute;rbol, por un sitio malo o dif&iacute;cil agarr&aacute;ndose con las manos y con los pies).\n<\/p>\n<p>\n\tCierto es que los que nacimos y nos criamos en las monta&ntilde;as no sab&iacute;amos muchas matem&aacute;ticas, pero s&iacute; sab&iacute;amos muchas cosas que la propia naturaleza nos ense&ntilde;a y que son&nbsp;muy importantes para la supervivencia del hombre, permiti&eacute;ndonos crecer fuertes y sanos y desarrollando habilidades que eran importantes para subsistir en el medio en que nos mov&iacute;amos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En &eacute;pocas de mal tiempo, cuando no se pod&iacute;a trabajar en el campo, nos dedic&aacute;bamos a cuidar el ganado en los pastos de monta&ntilde;a, segar y recoger el &quot;estru&quot;. 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