{"id":494,"date":"2012-09-30T15:01:51","date_gmt":"2012-09-30T13:01:51","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=494"},"modified":"2012-09-30T15:01:51","modified_gmt":"2012-09-30T13:01:51","slug":"la-visita-de-unos-vecinos-de-sotrondio-estudiantes-en-madrid","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=494","title":{"rendered":"La visita de unos vecinos de Sotrondio estudiantes en Madrid"},"content":{"rendered":"<p>\n\tDespu&eacute;s de llevar una temporada en la Cl&iacute;nica, un d&iacute;a recibimos una visita de tres vecinos de Sotrondio que eran estudiantes en Madrid: Jos&eacute; Antonio Fern&aacute;ndez y Gonz&aacute;lez Carab&iacute;n, abogado; Albino Noriega, ingeniero de minas y Jes&uacute;s Garc&iacute;a perito. Estas vistas seria para nosotros muy importante ya que aparte de pasar con ellos algunas horas agradables, nos sacaron varias veces por Madrid, ya que en aquel tiempo no nos dejaban salir solos a la calle, pues no nos pod&iacute;amos defender. Lo mismo Alejandro que yo les agradecimos mucho esa cortes&iacute;a. El primer partido de f&uacute;tbol que yo vi fue con ellos, en el Santiago Bernab&eacute;u, fue muy importante. Jugaba Espa&ntilde;a contra B&eacute;lgica. Aun que a mi nunca me gusto el f&uacute;tbol, aquel d&iacute;a me prest&oacute; verlo porque gan&oacute; Espa&ntilde;a. Aquellas visitas fueron para nosotros tan necesarias como importantes, aparte de sacarnos de all&iacute;, nos daban &aacute;nimos, y nos ayudaban, ya que todav&iacute;a nos defend&iacute;amos mal, a&uacute;n est&aacute;bamos en periodo de rehabilitaci&oacute;n y lo pasamos muy bien con estos buenos muchachos que nunca m&aacute;s los ver&iacute;amos. De estos se&ntilde;ores que nos acompa&ntilde;aron por la Capital, solo est&aacute; en nuestra zona Don.Jos&eacute; Antonio Fern&aacute;ndez y Gonz&aacute;lez Carab&iacute;n, que siempre seguir&iacute;amos con nuestra amistad. Aparte de ser una gran persona, nunca me olvidar&eacute; de lo bien que se porto junto con sus compa&ntilde;eros con nosotros.&nbsp; Tampoco me olvid&eacute; de uno de sus compa&ntilde;eros de Oviedo, que iba con ellos a vernos a la Cl&iacute;nica. Era muy buen chaval y m&aacute;s tarde visitar&iacute;a a mis padres para contarles un poco de c&oacute;mo era mi vida en Madrid, luchando a brazo partido para superar aquel bache tan duro de mi juventud. Don Jes&uacute;s, el de Tiva, ya muri&oacute;. Era una gran persona y lo sent&iacute; de verdad. De Don Alvino Noriega, que nunca m&aacute;s nos vimos, solo s&eacute; por sus hermanos que fue un buen Ingeniero de minas y que trabajo fuera de Asturias, que est&aacute; retirado, lo que mucho me alegro, porque tampoco me olvid&eacute; de sus vistas.\n<\/p>\n<p>\n\tEn una de nuestras salidas por Madrid, comimos en casa Gorri, un bar donde siempre par&aacute;bamos los Asturianos. La comida fue abundante y el vino tambi&eacute;n, tomamos vino blanco del superior. A m&iacute; particularmente nunca me gust&oacute; el blanco pero aquel d&iacute;a lo tom&eacute;. No estaba acostumbrado y me hizo un poco de da&ntilde;o. Tuve que vomitarlo pero no pas&oacute; nada. Un individuo&nbsp; de&nbsp; Blimea, mayor, apareci&oacute; por all&iacute;, y precisamente en ese momento, nos salud&oacute;.<strong> Al poco <\/strong>tiempo marchamos, cogimos el metro para la Cl&iacute;nica. Llov&iacute;a mucho y no tuvimos ganas de paseo por la Capital.\n<\/p>\n<p>\n\tEste pollo se marchaba para su tierra en Blimea, precisamente de mi parroquia, y con toda boca fr&iacute;a&nbsp; no se le ocurri&oacute; m&aacute;s que decir que se hab&iacute;a encontrado con los dos de las manos en Madrid, y que el de la Bobia no ten&iacute;a remedio, que posiblemente ya no se recuperase. Que el otro estaba muy bien, pero que yo ten&iacute;a una borrachera impresionante. Aquel hombre con tanta ignorancia como poca cultura, no pens&oacute; el da&ntilde;o que con su maldito comentario y sin fundamento alguno por desconocer nuestra trayectoria en la Cl&iacute;nica, iba a producir. Esta noticia que corri&oacute; como la p&oacute;lvora por todo el contorno, pues la gente no se olvid&oacute; de aquel grave accidente. Aquella mala noticia lleg&oacute; a mis padres. El disgusto que se llevaron fue incalculable, si ya ten&iacute;an poco, pari&oacute; la abuela. En una de sus cartas me preguntaron por la cuesti&oacute;n, y con mucho tacto me aconsejaron que no bebiera. Yo, que sab&iacute;a lo mal que lo pasaban, me di cuenta que para ellos iba ser un trauma y tampoco sab&iacute;a por qu&eacute; me dec&iacute;an aquello, que yo consider&eacute; una&nbsp; barbaridad. Sufr&iacute; en cantidad. Les escrib&iacute; r&aacute;pidamente pidiendo explicaciones del tema, asegur&aacute;ndoles que todo era falso, yo estaba normal. Adem&aacute;s estaba considerado un trabajador incansable, tanto por el mismo Director que por los m&eacute;dicos en general. Soy sincero, hasta a las monjas les ca&iacute; bien. Soy de los hombres que si no es para decir la verdad me callo, y esa prudencia hace que la gente te aprecie.\n<\/p>\n<p>\n\tPara evitarles el disgusto hasta les dije que si dudaban de m&iacute;, que me lo dijeran, y hablar&iacute;a con el Director para que les dijese la verdad. Me contestaron a vuelta de correo diciendo que se alegraban mucho, y que les hab&iacute;a resultado extra&ntilde;o que yo hubiera tomado esa decisi&oacute;n, y me explicaron superficialmente que aquel irresponsable hab&iacute;a causado porque meti&oacute; la pata hasta el fondo. &iexcl;Qu&eacute; poca consideraci&oacute;n hacia los dem&aacute;s! &iexcl;Qu&eacute; disgusto tan grande para mis padres y para m&iacute;! Que sin ninguna raz&oacute;n tuvimos que soportar cuando en este tiempo todos est&aacute;bamos reventados de tanto sufrir.\n<\/p>\n<p>\n\tNo me qued&eacute; conforme. Entre los estudiantes, vecinos nuestros, que nos sacaban de all&iacute; a pasear por la capital, un compa&ntilde;ero de ellos que no recuerdo el nombre, y que era de Oviedo, un d&iacute;a mientras nos acompa&ntilde;aban, coment&oacute; que se iba a Asturias. Yo, que aun segu&iacute;a preocupado por aquella mentira que lleg&oacute; a mis padres. Encima por un Sr. mayor, pero con poca chapeta. Le dije que si por favor podr&iacute;a visitar a mis padres. Este hombre, como los dem&aacute;s, sab&iacute;a de lo sucedido, y muy atento me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Ser&aacute; un paseo para m&iacute;. Tranquilo que los visitar&eacute; y aprovechare para comer <strong>&ldquo;gallu de caleya&rdquo; <\/strong>en tu casa.\n<\/p>\n<p>\n\t-&iexcl;Claro que s&iacute;! Mis padres te agradecer&aacute;n la visita porque s&eacute; que est&aacute;n ansiosos esperando noticias de aqu&iacute; y de conocer algo de mi vida, de saber c&oacute;mo van a ser mis nuevas manos y de muchas cosas m&aacute;s. Son muy cari&ntilde;osos y te recibir&aacute;n de lo mejor. Ya ver&aacute;s c&oacute;mo te va a gustar estar con ellos.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel hombre cumpli&oacute; con lo prometido. Para m&iacute; fue una gran satisfacci&oacute;n mostrarles la verdad. &Eacute;l, como sus compa&ntilde;eros, sab&iacute;an mi malestar por aquel disgusto que mis padres se hab&iacute;an llevado sin ning&uacute;n motivo.&nbsp; Este gran hombre, en cuanto le fue posible, emprendi&oacute; camino hasta mi pueblo. En Sotrondio pregunt&oacute; en un bar por el pueblo de La Bobia y le dijeron que era en la monta&ntilde;a, que hab&iacute;a cinco kil&oacute;metros, pero que al tener carretera se pod&iacute;a ir en coche. Les dio las gracias y cuando se iba un voluntario le dijo que le acompa&ntilde;aba hasta casa de mis padres, que &eacute;l me conoc&iacute;a porque trabajaba en el mismo Pozo que yo.\n<\/p>\n<p>\n\tLlegaron y los recibieron con una gran alegr&iacute;a. Ellos nada sab&iacute;an de su visita, llegaron por sorpresa. Se present&oacute; y les cont&oacute; c&oacute;mo era realmente mi estancia en Madrid. Que yo le enviaba para que se quedaran tranquilos y que esa duda quedara aclarada. Comieron con mi familia. No conoc&iacute;an ni al estudiante ni a su acompa&ntilde;ante, aunque era de Sotrondio. Tampoco mis hermanos que trabajaban en las minas de monta&ntilde;a del paquete de San Mam&eacute;s y m&aacute;s tarde en el Pozo Cerezal, mientras que el acompa&ntilde;ante del estudiante trabaja en el Pozo San Mam&eacute;s.\n<\/p>\n<p>\n\tEl que acompa&ntilde;&oacute; al estudiante ya era popular: le llaman &ldquo;el tragaldabas&rdquo; por su forma de mucho comer. Ten&iacute;a un tragadero sin fondo, as&iacute; lo comentaba la gente. Com&iacute;a sin sentido y beb&iacute;a lo que le echaran. Casi no pudo regresar, se cogi&oacute; una borrachera que no pod&iacute;a ni moverse. El estudiante era un hombre serio y una gran persona, de nada conoc&iacute;a al tripero y tampoco le iba dar la vuelta. Yo s&iacute; le conoc&iacute;a bien, trabajaba en el mismo fil&oacute;n que yo. En los largos recorridos por las galer&iacute;as en la mina, cuando entr&aacute;bamos, siempre se o&iacute;a su fuerte voz, y que precisamente casi siempre habla de grandes comidas y farturas de vino. Si no era de eso, de f&uacute;tbol, del trabajo nunca se acordaba, no le gustaba demasiado. Se ofreci&oacute; voluntario&nbsp; para acompa&ntilde;ar al estudiante porque sab&iacute;a que le esperaba un atrac&oacute;n de comida y de vino. Si hubiera sido a trabajar no se hubiera apuntado voluntario, as&iacute; me dijeron otros compa&ntilde;eros a mi regreso, porque &eacute;l mismo les cont&oacute; lo &nbsp;ocurrido. Mira que es cojonudo, dijo uno, no tuvo el estudiante m&aacute;s que encontrarse con el tragaldabas y el m&aacute;s vago del pozo.\n<\/p>\n<p>\n\tM&aacute;s tarde ya despu&eacute;s de mi regreso a casa, me cont&oacute; mi padre que aquella noticia dej&oacute; a toda la familia destrozada. Pensaron que yo hab&iacute;a perdido el norte. Por ese motivo consideraron aquella visita como si de un mensajero del cielo se tratara. Mi padre, que era muy cat&oacute;lico y cre&iacute;a de verdad en Dios, me dijo al verme de nuevo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Yo ten&iacute;a confianza en ti y en Dios, hijo m&iacute;o, sab&iacute;a que nunca fallar&iacute;as, porque siempre fuiste muy serio y cumplidor .\n<\/p>\n<p>\n\tSe preguntaba c&oacute;mo puede Arsenio haber cambiado tanto, no se lo pod&iacute;a creer, y segu&iacute;a diciendo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Hay que tener fe, Dios aprieta pero no ahoga.&nbsp;&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tMi padre ten&iacute;a sus dudas pero se negaba a admitirlo. Sab&iacute;a que de ser cierto yo no lo iba a negar, por eso se resist&iacute;a a creerlo. Adem&aacute;s, sab&iacute;a que mi compa&ntilde;ero beb&iacute;a y lleg&oacute; a decir a mi madre que no se lo cre&iacute;a. Ella le dec&iacute;a:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;Y por qu&eacute; iba mentir el de Blimea?\n<\/p>\n<p>\n\t-No es que diga mentira, es posible que se haya equivocado. No les conoce bien y pudo confundirlos, es f&aacute;cil. Arsenio no pudo cambiar tanto y no me lo creo. Algo raro tuvo que pasar.\n<\/p>\n<p>\n\t&iexcl;Qu&eacute; importante es conocer y querer a una persona! Eso es algo que no se puede valorar. Es creer y confiar fielmente en uno. Es algo que no se puede describir. Nadie como mi padre me conoc&iacute;a. Nadie confiaba como &eacute;l. Todos ten&iacute;an sus dudas. Cuando era un ni&ntilde;o, &eacute;l y mi abuelo ya hab&iacute;an descubierto mi forma de ser y lo mantuvieron hasta el fin, sab&iacute;an que mi palabra era firme y detestaba las mentiras.&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu&eacute;s de llevar una temporada en la Cl&iacute;nica, un d&iacute;a recibimos una visita de tres vecinos de Sotrondio que eran estudiantes en Madrid: Jos&eacute; Antonio Fern&aacute;ndez y Gonz&aacute;lez Carab&iacute;n, abogado; Albino Noriega, ingeniero de minas y Jes&uacute;s Garc&iacute;a perito. Estas vistas seria para nosotros muy importante ya que aparte de pasar con ellos algunas horas [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[11,4],"tags":[20,24,45,47,51],"class_list":["post-494","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-juventud","category-mi-historia","tag-clinica-del-trabajo","tag-discapacidad","tag-rehabilitacion","tag-sin-manos","tag-vecinos"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/494"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=494"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/494\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}