{"id":431,"date":"2012-09-11T10:47:07","date_gmt":"2012-09-11T08:47:07","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=431"},"modified":"2012-09-11T10:47:07","modified_gmt":"2012-09-11T08:47:07","slug":"los-primeros-aparatos-para-poder-comer","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=431","title":{"rendered":"Los primeros aparatos para poder comer"},"content":{"rendered":"<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<div>\n\tngg_shortcode_0_placeholder\n<\/div>\n<div>\n\tEstaba en la Cl&iacute;nica Nacional del Trabajo, en la Avenida Reina Victoria, n&ordm; 21, de Madrid, en el cuarto piso, habitaci&oacute;n 32. A los quince d&iacute;as de ingresar y, para que pudi&eacute;ramos comer solos, nos pusieron un peque&ntilde;o aparato de cuero con una especie de gancho &ldquo;no articulado&rdquo; para enchufar la cuchara y el tanque de aluminio que us&aacute;bamos para beber. Era algo provisional hasta que nuestros brazos estuvieran preparados para manejar las pr&oacute;tesis. Aquellos r&uacute;sticos y pobres ganchos no articulados daban pavor verlos y casi se me para hasta el reloj, ya que parec&iacute;a imposible poder hacer algo con ellos. Se trataba de un simple redondo de hierro curvado. Despu&eacute;s de darle vueltas a las cosas, comenc&eacute; a estudiarlos en profundidad para ver hasta d&oacute;nde pod&iacute;a llegar con ellos. Con mucha lucha y dedicaci&oacute;n, al cabo de unos d&iacute;as les saqu&eacute; un gran provecho y no s&oacute;lo para poder comer, los aprovech&eacute; tambi&eacute;n para aprender a escribir.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tOtro gran servicio que descubr&iacute; fue el poder asearme con ellos yo solo. Despu&eacute;s de diversas pruebas, enrollando en el gancho un papel, consegu&iacute; limpiarme. Aunque al principio era muy latoso, dado que el papel se escurr&iacute;a por no poder sujetarlo, luego me di cuenta que si lo mojaba ligeramente se adaptar&iacute;a mejor y de esta forma fui perfeccionado el tema para poder arregl&aacute;rmelas solo. Una de las cosas m&aacute;s bochornosas es que tengan que limpiarte el trasero.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tComo ya no solicitaba la ayuda de los enfermeros, estos muy sorprendidos me preguntaron:\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash; &iquest;C&oacute;mo puedes asearte tu solo si es imposible?, no tienes con qu&eacute; coger nada. &iquest;Quieres, por favor, decirnos como te las arreglas?\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash; Nada hay imposible, despu&eacute;s de practicarlo unos d&iacute;as, llegu&eacute; a defenderme solo.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tLes mostr&eacute; una gran esponja plana y delgada, para adaptarla mejor, que sujetaba con el gancho por el medio de &eacute;sta. La primera operaci&oacute;n era limpiarme con papel enrollado en este gancho. Luego con la esponja me lavaba y al terminar me secaba con papel nuevamente y asunto resuelto. Desde luego que tuve que tener mucha paciencia, resultaba muy dif&iacute;cil sujetar las cosas, todo se me ca&iacute;a al suelo y vuelta a empezar de nuevo. Fue demasiado lo que tuve que soportar, pero el hombre que lucha puede ganar la batalla.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<p>\n\t<!--more-->\n<\/p>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tLo que al principio a m&iacute; mismo me parec&iacute;a imposible, m&aacute;s tarde era casi normal. Nada como lavarse y con jab&oacute;n, es una forma muy higi&eacute;nica y no hay manchas en la ropa interior nunca. Sigo con ese sistema. Como an&eacute;cdota les dir&eacute; que hace poco tiempo, cuando mi asistenta explicaba por tel&eacute;fono a una de sus hijas como me las arreglo para asearme yo solo, le dijo:<em> &ldquo;se arregla tan bien que cuando se ducha y se quita su ropa, est&aacute; tan limpia como cuando se la pone&rdquo;<\/em>. Y agreg&oacute;: <em>&ldquo;jam&aacute;s he visto un hombre tan limpio, no s&eacute; como lo hace tan bien, hasta friega el lavabo y lo deja todo limpio y ordenado, todo en su sitio&rdquo;<\/em>. As&iacute; es, la persona debe ser limpia y ordenada. Primero, por su propia higiene y despu&eacute;s, para no molestar a las personas que te rodean. Creo que es una de las cosas fundamentales para la buena convivencia y el respeto a los dem&aacute;s. &nbsp; &nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash; Ahora voy a por lo de escribir, les dije a los enfermeros.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tUno de ellos dijo que nunca lo conseguir&iacute;a, que era imposible. El otro le dijo: yo no lo pongo en duda, viendo c&oacute;mo trabaja este hombre. Tambi&eacute;n nos parec&iacute;a imposible el que se aseara el solo y ya lo ves como lo consigui&oacute;. Estos enfermeros que fueron los primeros en saberlo, alucinaron. No ten&iacute;an palabras para valorar lo que consideraron un gran &eacute;xito. Muy pronto se enter&oacute; todo el equipo m&eacute;dico de mi forma de trabajar y de luchar por arreglarme solo, fue algo inaudito y digno de aprecio por todos ellos. Aquellos resultados fueron unos de mis primeros &eacute;xitos en la vida.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tDespu&eacute;s de las experiencias vividas, cada vez que tengo que hablar a la juventud, siempre recalco que hay que creer en los dem&aacute;s. No se pude perder la fe en la gente, el mundo sin fe y sin cari&ntilde;o a los dem&aacute;s ser&iacute;a un desastre imposible de soportar. Tengo mil an&eacute;cdotas que demuestran que el caminar por la vida con realismo y seriedad es fundamental. Nada hay m&aacute;s bonito para sentirse tranquilo y con esa paz interior que todos necesitamos. Hay que ser realista, no enga&ntilde;ar, cumplir con la palabra dada en todo momento y hacer todo el bien que se pueda. Seguro estoy de ello, a m&iacute; me dio resultado el ser as&iacute;, por eso llegu&eacute; a donde estoy. La mentira y la farsa no funcionaron nunca y no va ser hoy al rev&eacute;s el mundo. Eso est&aacute; m&aacute;s que claro. El que piense as&iacute;, tarde o temprano lo ha de pagar, la misma vida le pasa factura, &iexcl;eso va a misa!\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<h3>\n\tComo dice el proverbio<em> &ldquo;Dios aprieta pero no ahoga&rdquo;<\/em>,<br \/>\n<\/h3>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tPoco a poco iba solucionando mis problemas, aunque al principio luchaba en solitario, cerrado y triste en mi habitaci&oacute;n, poco o nada ve&iacute;a en los resultados. Siempre pens&eacute; que la rehabilitaci&oacute;n deber&iacute;a ser por la ma&ntilde;ana y la tarde pero eso no pudo ser. Por ese motivo quise hacerlo por mi cuenta cerrado en mi habitaci&oacute;n. Nunca me atrev&iacute; a pedir a un compa&ntilde;ero de los que ten&iacute;an manos que me ayudara, pues se trataba de muchas horas y la gente no quiere comprometerse. Solo me quedaba el tener un ayudante para por las tardes dar movimiento a mis mu&ntilde;ecas, pues yo solo poco pod&iacute;a hacer.\n<\/div>\n<div>\n\tCuando llevaba unos d&iacute;as trabajando solo, ingres&oacute; un ni&ntilde;o de 11 a&ntilde;os, tambi&eacute;n era asturiano, de Bustio, un pueblo situado en la misma raya con Santander. Este ni&ntilde;o ven&iacute;a para que le pusieran unos injertos en su pie derecho, en el que hab&iacute;a sufrido unas graves quemaduras y que aunque estaban sanas las heridas, le hab&iacute;an quedado los tendones pr&aacute;cticamente sin cubrir y a la vista.&nbsp;ngg_shortcode_1_placeholder\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tEste ni&ntilde;o, que siempre estaba con nosotros, se hizo amigo nuestro y ven&iacute;a a pasar las tardes a mi habitaci&oacute;n. Miraba como trabajaba y un d&iacute;a me dijo:\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash; &iquest;Te puedo ayudar yo?&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tCogi&oacute; una de mis mu&ntilde;ecas y comenz&oacute; a hacer lo que yo solo mal consegu&iacute;a. Tiraba con arte y aunque me produc&iacute;a un fuerte dolor, no le dec&iacute;a nada. En una de las paradas cog&iacute; y mord&iacute; mi pa&ntilde;uelo para aguantar mejor el dolor. Pues me di cuenta que aquello funcionaba. Ya tuve ayudante todo el tiempo. La ayuda de este ni&ntilde;o fue para m&iacute;, como una bendici&oacute;n del cielo, como si la providencia me lo hubiera enviado. El c&uacute;bito y el radio, al igual que el resto de los brazos, mejoraron en cantidad. De no ser a base de darles aquel movimiento, habr&iacute;a tardado mucho m&aacute;s tiempo en ponerlos a punto. Hay que ver lo dif&iacute;cil que es hacer que se muevan los dos huesos uno para cada lado, como si fueran dos dedos, pero con la gran diferencia de que &eacute;stos est&aacute;n anquilosados y atrofiados por la amputaci&oacute;n. Hacer que se movieran me cost&oacute; l&aacute;grimas y sudor. Fue en ese tiempo cuando el sufrimiento y la angustia se agudizaron, fue cuando peor lo pas&eacute;. Esta etapa de mi vida iba ser una de las m&aacute;s duras, pero decisivas de verdad. El ni&ntilde;o, mientras que trabajaba tirando por mis huesos, miraba como bajaban por mi rostro las gotas de sudor producidas por el dolor, pero no dec&iacute;a nada. Era bravo de verdad, porque aguant&oacute; largas horas de lucha conmigo. No todos tienen las agallas de este valiente ni&ntilde;o que, a pesar de ser tan joven, no dud&oacute; en soportar aquel duro esfuerzo para ayudarme.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tNo todo son inconvenientes por ser aldeano, algunas ventajas nos ense&ntilde;a esta dura vida de trabajo. Si no estuviera acostumbrado a trabajar, ese ni&ntilde;o nunca habr&iacute;a soportado aquel trabajo que con tanto arte y decisi&oacute;n aguant&oacute; voluntariamente y prestando un servicio como si fuera una persona mayor. Es digno de destacar el conocimiento y valor de aquel ni&ntilde;o, que pronto se dio cuenta que yo solo muy poco iba conseguir.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tCreo que todo esto merece un comentario que considero importante. Mientras que este valiente ni&ntilde;o, trabajaba sin descanso, otras personas mayores que hab&iacute;a por all&iacute;, nunca se ofrecieron ayudarme. Todos sab&iacute;an de aquel trabajo que se hac&iacute;a todas las tardes fuera domingo festivo o no. A nadie le interes&oacute; aquella ayuda que era important&iacute;sima para la vida de un hombre, excepto al ni&ntilde;o. Esa es la gran diferencia de unas personas a otras. Est&aacute; m&aacute;s que claro que a la persona que desde ni&ntilde;o le ense&ntilde;an bien, esto va a repercutir en su comportamiento durante el resto de su vida. Sin duda ninguna debemos copiar del ejemplar comportamiento de este valiente ni&ntilde;o.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tLos enfermeros ven&iacute;an todos los d&iacute;as y miraban la lucha que llevaba sin descanso y con toda su nobleza me dec&iacute;an que no trabajara tanto, que era mejor llevarlo con un poco m&aacute;s de calma. Pero no se ofrecieron a nada. Yo les dec&iacute;a que era mejor trabajar que estar parado mirando como corre el aire no ense&ntilde;a nada y yo estaba aprendiendo. Era superior a m&iacute;, esas ganas que ten&iacute;a de poder valerme por mi mismo no me dejaban perder el tiempo y segu&iacute;a en mi empe&ntilde;o aprovechando al m&aacute;ximo las horas de cada d&iacute;a. Pod&iacute;a comer, aunque con dificultades, y tambi&eacute;n asearme pero todav&iacute;a me faltaba poder escribir a casa. Aunque el resto de la rehabilitaci&oacute;n iba a llevar m&aacute;s tiempo me pareci&oacute; que lo de escribir lo conseguir&iacute;a en menos tiempo. Pensando en todo ello no dej&eacute; de luchar. Si por las ma&ntilde;anas hab&iacute;a rehabilitaci&oacute;n, por la tarde lo alternaba con lo de escribir. Alejandro dec&iacute;a lo mismo que los enfermeros, que no deb&iacute;a trabajar tanto. Muchas veces en la tarde iba y ven&iacute;a a la habitaci&oacute;n mientras el ni&ntilde;o y yo trabajamos y me dec&iacute;a:\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash; No s&eacute; para que trabajas tanto si no te van a pagar las horas extras.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tSe re&iacute;a y se iba de nuevo. Era una de sus bromas. No le gustaba el aparato y, adem&aacute;s, ten&iacute;a un poco m&aacute;s cortos los mu&ntilde;ones, lo que le supon&iacute;a m&aacute;s dificultad, pero tampoco parec&iacute;a tener mucho inter&eacute;s. No se arreglaba con los aparatos y se enfadaba con cierta frecuencia, cuando se le escapaba la cuchara o alguna cosa, pues resulta muy dif&iacute;cil aprender a comer. Las monjas miraban, pero no dec&iacute;an nada. Ellas bien sab&iacute;an que la desesperaci&oacute;n era grande. Las atenciones all&iacute; fueron de lo mejor y en todos los &oacute;rdenes.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tCuando le sal&iacute;a alguna cosa mal miraba para m&iacute; y dec&iacute;a:\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash;T&uacute; eres el hombre de la suerte, siempre te sale todo bien, no s&eacute; c&oacute;mo te las arreglas amigo.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash;Hay que tener m&aacute;s paciencia y t&uacute; tienes poca, le dec&iacute;a.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash;Si esto es no tener paciencia que venga Dios a verlo, hombre.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\t&ndash;Claro que tienes raz&oacute;n para quejarte, todo es muy duro y mon&oacute;tono, pero tienes que pensar que si t&uacute; no lo haces nadie lo va hacer por ti. Los dolores son fuertes y el tiempo se hace muy pesado pero hay que conseguir mover y manejar mejor esos huesos, que sin ellos no vamos a ninguna parte.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tEste fuerte trabajo ser&iacute;a vital para el funcionamiento de las pr&oacute;tesis que me colocar&iacute;an m&aacute;s tarde, cuando estuviera preparado. Los dos huesos son los que nos hacen mover y rotar la mano a ambos lados. Al ser amputados se quedaron anquilosados. Es necesario hacerlos funcionar nuevamente. Si antes mandaban las manos, ahora mandar&iacute;an mis pr&oacute;tesis y por esa raz&oacute;n yo me apliqu&eacute; todo el tiempo. Mi habitaci&oacute;n se hab&iacute;a convertido en una peque&ntilde;a ortopedia. Estaba convencido de que ten&iacute;a que ser as&iacute;, a base de lucha. Ese trabajo era s&oacute;lo para m&iacute; y nadie me lo pod&iacute;a hacer. Sin descanso y sin diversiones, aunque se le pueden llamar as&iacute; a las charlas de la sala de estar o con alg&uacute;n compa&ntilde;ero que estaba en cama, o subir a la terraza a escuchar a Paco tocando su acorde&oacute;n. Para m&iacute; era m&aacute;s importante progresar en mi perfeccionamiento, pues sab&iacute;a que buena falta me iba a hacer. Adem&aacute;s hay otro tema muy importante y es que yo nunca pude estar parado, porque esa fue mi manera de ser toda mi vida y eso me ayud&oacute; mucho. En aquel tiempo, en nuestra aldea, trabaj&aacute;bamos desde ni&ntilde;os durante toda la semana y no hab&iacute;a descanso, ni siquiera los domingos o d&iacute;as festivos. Trabajar comer y dormir, no hab&iacute;a otra cosa.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<div>\n\tAunque parezca hoy imposible, en aquel tiempo algunos de los mayores se mor&iacute;an al retirase porque no soportaban dejar el trabajo, un comportamiento muy parecido al del pajarillo al que se le mete en una jaula y la tristeza de verse encerrado lo mata. En el hombre es la tristeza de no trabajar.\n<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;\n<\/div>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Estaba en la Cl&iacute;nica Nacional del Trabajo, en la Avenida Reina Victoria, n&ordm; 21, de Madrid, en el cuarto piso, habitaci&oacute;n 32. 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