{"id":4127,"date":"2017-03-09T17:11:17","date_gmt":"2017-03-09T16:11:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=4127"},"modified":"2017-07-08T10:04:01","modified_gmt":"2017-07-08T08:04:01","slug":"enterrado-debajo-de-un-penon","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=4127","title":{"rendered":"Enterrado debajo de un pe\u00f1on"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hora y media de bajo de aquel enorme pe\u00f1\u00f3n cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1.953, nos destinaron a levantar la rampla de San Luis de 3\u00aa planta sur Pozo San Mames.&nbsp; Alfredo Lamu\u00f1o, mi vecino, como posteador, Marcelino Garc\u00eda Cuetos \u201cLino\u201d del Cepedal San Mames, Cortina de Tira\u00f1a y yo como picadores<\/p>\n<p>Esta rampla llevaba mucho tiempo parada por su escasa potencia en carb\u00f3n, solo ten\u00eda de 0,50 a 0,60 cent\u00edmetros en carb\u00f3n, el resto tierra y al muro. Esta estrecha capa fue lo que me salvo de morir destrozado por aquel enorme pe\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cuadrar el tajo, comenc\u00e9 a picar la tierra. Dado lo estrecho que estaba yo picaba como siempre echado de medio lado en el muro.<\/p>\n<p><strong><em>Esquema de una rampla en la mina de carb\u00f3n, donde picamos el carb\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Una vista del tajo donde estuve enterrado hora y media con 19 a\u00f1os <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Y, &nbsp;a punto de morir por opresi\u00f3n y asfixiado. Me salve por lo estrecho que estaba<\/em><\/strong><br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-4132\" src=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/TREMENDO-PE\u00d1ON.jpg\" alt=\"\" width=\"736\" height=\"486\" srcset=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/TREMENDO-PE\u00d1ON.jpg 609w, http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/TREMENDO-PE\u00d1ON-360x238.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 736px) 100vw, 736px\" \/><\/p>\n<p><strong>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/strong><strong><br \/>\n&nbsp;<\/strong><strong>La tierra que todav\u00eda no la hab\u00eda picado, fue la que me salvo de morir, evitando un fuerte golpe por la altura que aumenta al picarla. Si el pe\u00f1\u00f3n tardara unos minutos m\u00e1s en caer, me dejar\u00eda estrujado en el muro, como una torta y muerto en el acto, por el enorme peso de la roca que me tapo.<\/strong><\/p>\n<p>Mis hombros pegaban en el techo y en el muro, seg\u00fan figura en el esquema, y eso fue lo que amortigu\u00f3 el golpe del pe\u00f1\u00f3n. Al desprenderse y encontrarse tan cerca de mi cuerpo, este apil\u00f3 hacia un lado, es decir, baj\u00f3 y se apoy\u00f3 en el muro, quedando mi cuerpo debajo de \u00e9l, pero con una inclinaci\u00f3n que evit\u00f3 &nbsp;que todo el peso de aquella enorme roca se quedara todo sobre mi cuerpo, lo que hubiera sido m\u00e1s que suficiente como para dejarme totalmente destrozado, ya que su longitud era de 2 metros de largo, por de 1,10 m. As\u00ed me lo dijeron mis compa\u00f1eros en el hospital cuando, ya m\u00e1s tarde, fueron a verme, &nbsp;porque los primeros 4 d\u00edas estuve sin conocimiento, ni poder moverme, como si estuviera ya muerto. Solo que respiraba y pod\u00eda o\u00edr a la gente hablar. Por ese motivo, no pude conocer el pe\u00f1\u00f3n que casi me manda al otro mundo.<\/p>\n<p>Una de las cosas que mucho me sorprende es: \u00bfPor qu\u00e9 pod\u00eda o\u00edr y no hablar, ni moverme? Es incre\u00edble lo que ocurre algunas veces. Ves la muerte llegar y en lugar de tener miedo, yo sufr\u00eda por mis padres y hermanos, pensando lo mucho que iban a sufrir. Yo creo que ese sentimiento nace de la buena convivencia familiar, por eso nunca me cansar\u00e9 de decir, que es muy importante. En mi opini\u00f3n, sin la familia, es como estar perdido en el desierto, sin saber para qu\u00e9 vives.<\/p>\n<p>Bien claro est\u00e1 mi caso: asum\u00ed lo mucho que sufr\u00ed con varios accidentes y hasta la p\u00e9rdida de mis manos, \u00a1pero no la p\u00e9rdida de mi esposa, que nunca olvidar\u00e9!, porque en su compa\u00f1\u00eda viv\u00ed, los mejores a\u00f1os de mi vida. As\u00ed es de importante el amor de familia.<\/p>\n<p><strong>Toda esta historia me hace pensar que perd\u00ed el miedo en aquellos tr\u00e1gicos momentos, cuando ya mis fuerzas se agotaban por el peso, que ya no me dejaba respirar m\u00e1s que a tirones y viendo que todo se teminar\u00eda en un momento. Al romper la clav\u00edcula, que era la que me ayudaba a soportar mejor el peso, perd\u00ed la resistencia. Mi cuerpo se iba hundiendo y la opresi\u00f3n aumentaba a cada momento. Ya no sab\u00eda si era mejor quedar dormido, que soportar aquella tremenda angustia. No se sabe lo que una persona es capaz de soportar.<\/strong><\/p>\n<p>Otro tema que considero importante, por ejemplo, es un caso como el de mi hermano L\u00farsito. Hab\u00eda sido operado del coraz\u00f3n. Hab\u00edan pasado unos a\u00f1os. Una tarde estaba con su nieta en brazos y le dijo a su mujer: \u201ccoge la ni\u00f1a que no s\u00e9 lo que me pasa\u201d. Se la cogi\u00f3 y cay\u00f3 al suelo en el acto. Estuvo 26 horas en coma. La pregunta que se me ocurre es: Si yo pas\u00e9 por esa tremenda experiencia, que solo pod\u00eda o\u00edr, \u00bfpodr\u00eda L\u00farsito o\u00edrnos las 26 horas que le acompa\u00f1amos? Solo dur\u00f3 desde las 8 de la tarde, hasta las 10 de la noche del d\u00eda siguiente.&nbsp; En el momento de morir, su cuerpo di\u00f3 unos tremendos movimientos, muy parecidos a los de un motor de cami\u00f3n al arrancarlo, que se mueve con mucha brusquedad. Tres movimientos y se qued\u00f3 para siempre. Esos temas solo los podr\u00e1n saber con el tiempo la ciencia y la&nbsp; medicina, de momento se desconoce si pueden o\u00edr o no.<\/p>\n<p>Todos mis compa\u00f1eros &nbsp;dijeron: \u201ctuviste mucha suerte por la posici\u00f3n en la que estabas. Con el peso de esa roca, era suficiente como para matar a varios hombres. Nadie de nosotros nos explicamos c\u00f3mo pudiste resistir tanto tiempo y salvarte, tienes siete vidas, como los gatos. Tuviste la muerte a tu lado varias veces, pero estas aqu\u00ed para contarlo\u201d. Marcelino dijo: \u201c bien claro est\u00e1, que no la deb\u00edas, porque con muchos menos motivos murieron muchos hombres en la mina.\u201d<\/p>\n<p>Todo esto ocurri\u00f3 por la negligencia de un vigilante, que no ten\u00eda ni idea del peligro de la mina. Despu\u00e9s de poner la rampla en un frente y cuando est\u00e1bamos picando la tercera jugada de avance, mandaron unos picadores m\u00e1s y un vigilante.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda de mi accidente, a media tarea y cuando ya estaba a punto de cuadrar mi tajo, donde arrancar\u00eda con el suyo Alad\u00edno S\u00faarez Llaneza, mi vecino, lleg\u00f3 el vigilante y me dijo: \u201c Bobia, la gente va a comer el bocadillo, qu\u00e9date para cuadrar y comenzar a picar la tierra\u201d. As\u00ed mismo dijo: \u201cesa jugada est\u00e1 muy estrecha y las chapas son muy anchas, no caben\u201d. El mismo vigilante cogi\u00f3 mi martillo, y en un momento marc\u00f3 el ancho que le pareci\u00f3, para que yo siguiera con el resto de la altura de 12 metros.<\/p>\n<p>Le dije: \u201c el carb\u00f3n est\u00e1 gru\u00f1ido &nbsp;como ceniza, por el tir\u00f3n de las rocas, eso es un peligro exagerado. Encima hay unos pe\u00f1ones cuarteados enormes, que pueden bajar en cualquier momento\u201d.<\/p>\n<p>-\u201cNo se ve ning\u00fan pe\u00f1\u00f3n\u201d, dijo.<\/p>\n<p>&nbsp;\u201cS\u00ed que los hay. Coge el hacho y pela ese borde que tiene el techo y los ver\u00e1s, no te olvides que &nbsp;toda la rampla est\u00e1 hundida. Mira hacia atr\u00e1s, igual que esos que ves, los hay aqu\u00ed mismo &nbsp;encima de nosotros, compru\u00e9balo\u201d. No me hizo ni caso. Nadie pudo entender c\u00f3mo &nbsp;aquel vigilante mand\u00f3 tama\u00f1a barbaridad. A los tres metros para atr\u00e1s, donde arrancamos, hab\u00eda pe\u00f1ones en bajo de todos los tama\u00f1os y por lo tanto, todo el techo cuarteado del enorme tir\u00f3n, que sufri\u00f3 toda la rampla al hundirse.<\/p>\n<p>&nbsp;La rampla de San Luis, como la de San Gaspar, llevan un techo y un muro de pura roca y cuando lleva un avance como esa, de sabe dios los metros de longitud, que hab\u00edan sido explotados de all\u00ed para atr\u00e1s, comienza a tronar la roca, mete un ruido que hay que largarse, si da tiempo, porque cundo comienza a soltarse ya no hay remedio, s\u00f3lo salir corriendo. As\u00ed estaba esta rampla.&nbsp; Era un lugar muy peligroso. Ten\u00eda que haber mandado &nbsp;hacer machones, \u201cllaves\u201d de madera, como se hizo en otras partes. Pero este necio vigilante, ni se enter\u00f3 del peligro. Lo malo de esto, es que siempre cae el inocente, \u00e9l se libra.&nbsp; Encima de mandar un hombre al peligro, si le tocara a \u00e9l posiblemente actuara de otra forma m\u00e1s segura.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda la experiencia de la rampla San Gaspar de tercera, y de otras m\u00e1s, que a pesar de tener&nbsp; cantidad de machones, iba bajando el techo poco a poco y a los 10 metros del testero, lleg\u00f3 el momento en que ya no se cav\u00eda ni tumbado en las chapas, para esporiar el carb\u00f3n. Cuando llegan a estos extremos, en cualquier momento se hunde toda la rampla.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana y cuando todos trabaj\u00e1bamos en aquel San Gaspar, 16 picadores y 10 rampleros,&nbsp; tuvimos que salir a toda prisa para no quedar todos enterrados. Comenz\u00f3 a meter un ruido al cortarse la roca, como cuando truena. No dio tiempo m\u00e1s que de librarnos la gente, pero all\u00ed se qued\u00f3 todo el material, martillos, mangas y todas las herramientas, as\u00ed como un \u201ccombeyo\u201d. Este es un sistema de chapas, movido por un gran motor, para bajar el carb\u00f3n, que vale mucho dinero.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde hubo que ponerse a levantar aquella rampla como la de San Luis, pero con m\u00e1s seguridad. All\u00ed hab\u00eda un vigilante de categor\u00eda, Jos\u00e9 Cuetos \u201cLeto,\u201d de La Caguerna San Mam\u00e9s, un minero, no \u201cun oveya\u201d como el de San Luis, que no ten\u00eda ni idea del peligro de la mina. Para mandar un grupo de gente, sea en la mina o en el exterior, hay que poner a un hombre, no a un gallina. Estos problemas son las consecuencias \u201cde las tortillas que pagaban algunos\u201d &nbsp;a alg\u00fan jefe, que con estas y otras artima\u00f1as consegu\u00edan que los pusieran como vigilantes, sin pensar en el da\u00f1o que esto podr\u00eda suponer, por su falta de profesionalidad.<\/p>\n<p>Alfredo Lamu\u00f1o, Eladio, y Aladino Su\u00e1rez Llaneza, hermanos, Marcelino Garc\u00eda \u201cLino\u201d del Cepedal y Cortina de Tira\u00f1a,&nbsp; como buenos compa\u00f1eros que fueron, permanecer\u00e1n en mi mente mientras que tenga vida, que Dios los tenga en su gloria. Actuaron en mi salvamento. Eladio, libr\u00e1ndome de la descarga de alta tensi\u00f3n y los&nbsp; otros compa\u00f1eros, que lograron sacarme cuando sepultado debajo de un pe\u00f1\u00f3n estuve hora y media, en San Lu\u00eds de 3\u00aa a 2\u00aa planta, en el pozo San Mam\u00e9s, en el a\u00f1o 1.953. En todo el tiempo que permanec\u00ed enterrado, aunque no pod\u00eda hablar, ni pedir auxilio, solo respiraba muy forzado oprimido por el peso, pero pude o\u00edr lo que mis compa\u00f1eros comentaban mientras picaban el pe\u00f1\u00f3n, para liberarme de aquel terrible peso que, poco a poco, iba destrozando mi cuerpo, por el tremendo peso. Lino era el que picaba y Aladino le dijo: \u201cpica con cuidado, no vaya ser que el martillo llegue a pincharlo\u201d. Cortina dijo: \u201c ya no se entera. Arsenio est\u00e1 muerto.&nbsp; &nbsp;\u00bfno ves que ni se queja, ni dice nada?\u201d. Tampoco pod\u00edan saber si respiraba, &nbsp;porque no pod\u00edan llegar a mi cuerpo. En ese momento Alfredo Lamu\u00f1o dijo: \u201c Pobre Arsenio, era un gran trabajador. Ten\u00eda una gran afici\u00f3n a la mina y esta lo mat\u00f3\u201d. Todo lo que ocurr\u00eda a mi alrededor yo lo pod\u00eda o\u00edr, aunque para ellos ya nada se pod\u00eda hacer para salvarme, s\u00f3lo sacar el cad\u00e1ver de un compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>Aunque haya sido hombre duro y soportado tantas adversidades, al escribir este episodio, me paro a considerar lo desgraciada que fue mi juventud y lo mucho que tuve que sufrir.<\/p>\n<p>Aunque todos los compa\u00f1eros actuaron lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudieron para salvarme. Hay que destacar la actuaci\u00f3n de del picador Cortina.<\/p>\n<p>Todos hab\u00edan ido a comer el bocadillo. Cortina, era de Tira\u00f1a, un pueblo del Concejo de Laviana. Este gran compa\u00f1ero, se encontraba en el primer tajo de la rampa por arriba y yo en el segundo, picando en mi tajo m\u00e1s abajo. Entre el punto de Cortina y el m\u00edo, no hab\u00eda paso. La mina estaba hundida y el \u00fanico paso que hab\u00eda se qued\u00f3 atrancado por el carb\u00f3n de varios d\u00edas. Por lo tanto Cortina no pod\u00eda ir a mi tajo. Solo se dio cuenta de mi accidente, porque no o\u00eda el ruido de mi martillo. Me llam\u00f3 varias veces, pero no le pude contestar, mi estado era tan duro que ya pens\u00e9 que era mi fin. Cortina, sab\u00eda que yo me hab\u00eda quedado para cuadrar mi tarea y al regreso de la gente, entregar el tajo a mi vecino Aladino Suarez. Al pensar en que algo me ocurr\u00eda, este valiente hombre con un gran peligro se dispuso a pasar por la parte hundida de la mina. Atravesando entre peligrosos pe\u00f1ones que lo pod\u00edan matar al moverlos para abrirse paso. Aunque le llev\u00f3 mucho tiempo, logr\u00f3 llegar a mi tajo donde pudo verme debajo del terrible pe\u00f1\u00f3n. Me llam\u00f3: \u00a1Bobia! \u00a1Arsenio!, \u00a1no me oyes!. Asustado y pensando que ya era cad\u00e1ver, fue a buscar al resto de los compa\u00f1eros que estaban lejos, en un anchur\u00f3n que hab\u00eda junto al contrataqu\u00e9 de 3\u00aa, a los que les dijo: \u201c Bobia est\u00e1 muerto seguramente, porque ni se le oye respirar. Est\u00e1 debajo de un enorme pe\u00f1\u00f3n y no hay quien lo mueva por su gran longitud, aparte de que ya lleva mucho tiempo con tanto peso, pues yo tard\u00e9 en darme cuenta de lo que ocurr\u00eda\u201d, les dijo. Adem\u00e1s estaba trancado por el carb\u00f3n y tuve que pasar por los minados. Me llev\u00f3 mucho tiempo hacerme paso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00f3lo quedamos Cortina y yo, el resto ya murieron. Alfredo Lamu\u00f1o, Eladio Suarez Llaneza y su&nbsp; hermano Aladino, Marcelino Garc\u00eda Cuetos, \u201cLino\u201d ya no est\u00e1n para contarlo. Siempre que nos encontr\u00e1bamos record\u00e1bamos nuestras peripecias en la mina.<\/p>\n<p>Tengo el honor de decir que todos estos hombres, fueron a cual m\u00e1s trabajador y buenas personas.&nbsp; Gente de pueblo con toda seriedad,&nbsp; dedicados al duro trabajo y a su familia con arte y dinamismo. Padres de familia.<\/p>\n<p>Alfredo Lamu\u00f1o de La Bobia y yo &nbsp;trabajamos juntos en varios lugares. \u00c9l como picador y yo como su ayudante, un gran hombre y buen compa\u00f1ero, muri\u00f3 de mayor y seguro que por consecuencias de la silicosis. Los dos quedamos trancados en una peligrosa mina, donde el gas a punto estuvo de matarnos.<\/p>\n<p>Aladino Suarez Llaneza, padec\u00eda de una fuerte silicosis, como casi todos los mineros, pero no estaba como para morir, todav\u00eda trabajaba en las labores de sus fincas y viv\u00eda con normalidad, dentro de lo que supone padecer esta terrible enfermedad. La muerte lo sorprendi\u00f3 precisamente en una de sus fincas, La Raposa, su preferida, por estar situada en la monta\u00f1a. All\u00ed ten\u00eda una buena caba\u00f1a provista de lo necesario para dormir y cocinar. Consideraba ese lugar para recrease y tomar buenos aires de monta\u00f1a. Tiempo atr\u00e1s hab\u00eda hecho un comentario a la familia, de esos que surgen en la vida y sin pensar en morirse claro. Les dijo que cuando le llegara la hora le gustar\u00eda que fuera en el prado de La Raposa. Aquello se iba a cumplir. Un d\u00eda, ya cercano a la Navidad, aunque estaba nevado, fue hasta ese prado a buscar el \u00e1rbol de Navidad. All\u00ed, sin m\u00e1s, se qued\u00f3 para la eternidad. Cuando la familia vio que se retrasaba fueron a buscarlo y se encontraron con su cuerpo sin vida. All\u00ed le sorprendi\u00f3 la muerte sin darse cuenta, aunque haya sido como \u00e9l mismo pidi\u00f3.<\/p>\n<p>Fue un buen minero, aunque solo trabajamos unos d\u00edas en la misma rampla. Los dos \u00e9ramos picadores de carb\u00f3n. Por eso le toc\u00f3 intervenir, junto con otros compa\u00f1eros, en mi salvamento, cuando me qued\u00e9 enterrado en la mina.<\/p>\n<p>Eladio Suarez Llaneza, lo mismo que su hermano Aladino, fueron muy buenos vecinos y unos trabajadores de marca. Por ser vecinos de toda la vida nos vimos casi nacer y crecer, juntos por aquel pueblo de monta\u00f1a, en La Bobia. Lo mismo uno que el otro tuvieron mala suerte porque murieron muy j\u00f3venes. Aladino de la silicosis y a Eladio no s\u00e9 qu\u00e9 le pudo pasar, solo con unos d\u00edas como si fuera una gripe y se lo llev\u00f3. Este hombre hab\u00eda sufrido la p\u00e9rdida de una hija muy joven y eso fue un trauma muy malo para toda su familia. Todos los vecinos lo sentimos mucho, porque en estos pueblos siempre hubo una convivencia muy amistosa y muy unida para todo.&nbsp;<\/p>\n<p>Siento la p\u00e9rdida de estos hombres de coraz\u00f3n, lo siento por ellos y por su familia, que siempre estuvo muy unida a la nuestra. Con frecuencia recuerdo a sus padres, Bernardo Su\u00e1rez y Josefa Llaneza, dos personas muy apreciadas, buenas y nobles. Trabajadores y buenos padres, y vecinos de toda la vida. Bernardo Su\u00e1rez, para los vecinos, Bernaldo el de Josefa, muri\u00f3 en accidente de trabajo en la mina, cuando sus seis hijos eran muy peque\u00f1itos. La mayor\u00eda de los hombres de nuestro pueblo, murieron en accidentes de mina o por la maldita silicosis, as\u00ed discurri\u00f3 la vida de los mineros, entre el duro trabajo, accidentes y las peripecias de la post guerra.&nbsp;<\/p>\n<p>All\u00ed, delante de la casa de Josefa y Bernardo, pasamos parte de nuestra juventud. Hab\u00eda un cobertizo, donde ten\u00edan el carro para bajar la hierba de los prados de alta monta\u00f1a y los aperos de labranza. Por estar bien ventilado y con hueco suficiente, nos serv\u00eda para cobijarnos de la lluvia y del calor y para estar de tertulia. La casa de esta familia est\u00e1 situada en un lugar estrat\u00e9gico, con vistas a casi todo el valle. Este lugar y el Xerru de la Muezca de La Bobia, siempre fueron los lugares preferidos por todos nosotros para tomar el sol y pasar el tiempo de la invernada cuando no se pod\u00eda trabajar en el campo.<\/p>\n<p>Un cordial saludo para todos&nbsp;<\/p>\n<p>Arsenio Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hora y media de bajo de aquel enorme pe\u00f1\u00f3n cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os En el a\u00f1o 1.953, nos destinaron a levantar la rampla de San Luis de 3\u00aa planta sur Pozo San Mames.&nbsp; Alfredo Lamu\u00f1o, mi vecino, como posteador, Marcelino Garc\u00eda Cuetos \u201cLino\u201d del Cepedal San Mames, Cortina de Tira\u00f1a y yo como picadores Esta [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4127","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mi-historia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4127"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4127"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4127\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}