{"id":4068,"date":"2016-12-03T19:53:43","date_gmt":"2016-12-03T18:53:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=4068"},"modified":"2016-12-03T19:53:43","modified_gmt":"2016-12-03T18:53:43","slug":"cerrando-heridas-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=4068","title":{"rendered":"Cerrando heridas"},"content":{"rendered":"<p>El Dr. Don Vicente Vallina Garc\u00eda, en una de sus visitas me dijo:<\/p>\n<p>\u2013Arsenio, ya est\u00e1s curado, puedes irte a casa cuando quieras.<\/p>\n<p>A pesar de haber pasado s\u00f3lo ocho d\u00edas, mis brazos estaban perfectamente curados. Al hacer la amputaci\u00f3n por lo sano y por la mu\u00f1eca, lo cosieron muy bien y se cur\u00f3 r\u00e1pido. Esto fue una faceta m\u00e1s de mi suerte, el curar muy bien.<\/p>\n<p>De no ser as\u00ed, mi vida laboral se habr\u00eda resentido bastante pues fueron muchas las heridas que sufr\u00ed en los trabajos con \u201cmis manos de acero\u201d y que mi esposa me las curaba para volver al trabajo de nuevo.<\/p>\n<p>Con mucha pena le dije: D. Vicente, si me pudiera quedar hasta salir para Madrid ser\u00eda mejor. No me gusta ir a mi casa porque tengo miedo a que le pase algo a mi madre. Padece del coraz\u00f3n y puede ser peligroso verme sin manos.<\/p>\n<ol>\n<li>Vicente Vallina, tan atento como siempre, y poni\u00e9ndome su mano sobre mi hombro, dijo:<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u2013Puedes estar aqu\u00ed el tiempo que quieras, me parece muy importante lo que piensas,&nbsp;Arsenio, es normal que no quieras ir a tu casa hasta que te pongan las manos. Tu madre ya no sufrir\u00e1 tanto.<\/p>\n<p>Le di las gracias y le record\u00e9 que, si pod\u00eda, agilizara los tr\u00e1mites para ir a Madrid lo antes posible, porque ten\u00eda muchas ganas de conocer las manos que nos iban a poner y de comenzar la rehabilitaci\u00f3n. Dijo que ser\u00eda pronto y, despu\u00e9s de saludarnos, se march\u00f3.<\/p>\n<p><strong><em>Mi madre en casa no cesaba en decir que quer\u00eda ver a su hijo, que cualquier d\u00eda me marchar\u00eda a Madrid, y s\u00f3lo Dios sabr\u00eda lo que le pasar\u00eda, ni cu\u00e1ndo volver\u00eda a casa, que ten\u00eda que verme antes de marcharme, repet\u00eda con frecuencia<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>As\u00ed fue, el d\u00eda de Navidad no aguant\u00f3 m\u00e1s y, en un taxi, mi padre la acompa\u00f1\u00f3. Mi madre siempre les dec\u00eda \u201cno pasa nada, ya s\u00e9 que mi hijo no tiene manos, ser\u00e9 fuerte y no llorar\u00e9 delante de \u00e9l\u201d. En efecto, era mujer muy fuerte. Toda su vida lo fue. Una tarde soleada de Navidad y cuando menos me lo esperaba entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n seguida de mi padre. Valiente y con su sonrisa me abraz\u00f3. No le cay\u00f3 ni una l\u00e1grima. A m\u00ed, tampoco. Quise ponerme fuerte y mostrarme tranquilo, como si no pasara nada. Charlamos de todo menos de lo que suced\u00eda realmente. Los dos parec\u00edamos estar ausentes de lo que por dentro sent\u00edamos. Lo mismo su coraz\u00f3n, el de mi padre y el m\u00edo, por dentro sangraban machacados por el dolor y sufrimiento del momento. Fue demasiado pero lo soportamos en silencio para no poner peor las cosas. El cari\u00f1o de los padres, y sobre todo en ese tiempo, fue inmenso. Siempre est\u00e1bamos juntos en aquella casa donde me criaron y donde me, dieron su calor. Siempre vivimos unidos como una pi\u00f1a toda la vida. Nada hay tan eficaz, como esa lucha, esa fortaleza y ese cari\u00f1o que te dan. Son el mejor t\u00f3nico para darte \u00e1nimos para poder continuar, seguir con ellos unidos como siempre aqu\u00ed en este mundo que a veces es tan duro.&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy seguro de que ese cari\u00f1o y esa convivencia familiar fue la que me dio fuerzas para seguir mi camino como un ciudadano m\u00e1s. Es muy importante creer en los tuyos, es una de las formas de coger fuerzas para luchar contra las adversidades. Nunca serv\u00ed para la soledad, el cari\u00f1o de la familia y el respeto es fundamental. Una de las cosas m\u00e1s importantes en la vida es que permanezca esa uni\u00f3n, y esa es mi mayor fortaleza. Me cobij\u00e9 en el cari\u00f1o de ellos y en el trabajo; fueron mi soluci\u00f3n. De no ser as\u00ed no lo hubiera soportado, hubiera compartido la opini\u00f3n de mi compa\u00f1ero Alejandro y los dos nos habr\u00edamos tirado al tren.<\/p>\n<p>Los primeros a\u00f1os fueron demasiado duros, los inconvenientes eran m\u00faltiples y el sufrimiento permanente. Por eso no me canso de decir que hay que saber estar, saber aguantar y saber apreciar el m\u00e9rito de los dem\u00e1s. La vida en solitario creo que no tiene sentido, que est\u00e1 como vac\u00eda, no tiene forma, es demasiado fr\u00eda. Hay que&nbsp;lucharla&nbsp;en equipo, hay que ayudarse mutuamente, y cada uno con sus fuerzas y en el lugar que le corresponda.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de estar juntos mi madre me dijo:<\/p>\n<p>\u2013Bueno, hijo, ya estoy aqu\u00ed, no pas\u00f3 nada, ya estar\u00e1s m\u00e1s tranquilo y regresar\u00e1s a casa con nosotros hoy \u00bfverdad?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, madre, voy a casa hasta que llegue la hora de ir a Madrid. Espero que sea pronto, tengo muchas ganas de comenzar mi nueva vida en rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al momento ya quiso que nos fu\u00e9ramos. Nos despedimos de Alejandro que se quedaba all\u00ed hasta salir para Madrid. Ir\u00edamos juntos, nuestra marcha se retrasar\u00eda hasta el 23 de febrero.<\/p>\n<p>Aquellos d\u00edas, hasta que sal\u00ed de casa, fueron unos de los peores de mi vida. Todo era distinto, todos iban a trabajar y yo no. Se me hac\u00eda muy largo el tiempo sin hacer nada. No ten\u00eda ganas de leer, ni de caminar, me encontraba muy mal. Y luego con el problema de que al estar mi padre y mis hermanos en el trabajo yo no ten\u00eda a nadie para que me ayudara en mis necesidades. Aguantaba, algunas veces hasta que un d\u00eda me orin\u00e9 por ya no poder m\u00e1s. Nunca me atrev\u00ed a pedir ayuda a mi madre ni a mis hermanas. D\u00edas hubo que me vi muy apurado, y sal\u00eda por el pueblo para ver si me encontraba alg\u00fan amigo que pudiera ayudarme. Era de terror lo que sufr\u00eda, no s\u00f3lo por los dolores que se produc\u00edan despu\u00e9s de mucho tiempo aguantando, tambi\u00e9n por la verg\u00fcenza que pasaba. S\u00f3lo me atrev\u00eda con los compa\u00f1eros de la mina porque est\u00e1bamos acostumbrados a&nbsp;ducharnos&nbsp;en la casa de aseo. All\u00ed, todo el relevo de unos 300 hombres iba desnudo desde la percha a la ducha. Esta costumbre era la que me daba fuerzas para pedir a mis amigos que me ayudaran. La mayor\u00eda del tiempo el pueblo est\u00e1 solo, sin hombres, porque todos estaban en el trabajo. S\u00f3lo hab\u00eda mujeres. Una ma\u00f1ana eran las doce,&nbsp;paseaba&nbsp;por los caminos en solitario y sin poder orinar, ya no pod\u00eda m\u00e1s, hasta me produc\u00eda dolor, cuando me encuentro con <strong>Justo Arienza<\/strong>, el panadero, que m\u00e1s tarde ser\u00eda un gran fot\u00f3grafo, y \u00e9l me ayud\u00f3. Me libr\u00f3 de aquel sufrimiento, al igual que muchas veces otros m\u00e1s. A\u00fan me quedaban muchos a\u00f1os de larga lucha y duros esfuerzos.<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 el d\u00eda en el que ten\u00eda que partir hacia Madrid para iniciar la rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, como otros muchos m\u00e1s, permanece vivo en mi mente. Me iba a Madrid para ingresar en la cl\u00ednica y comenzar mi rehabilitaci\u00f3n. Ten\u00eda veinte a\u00f1os, nunca hab\u00eda salido de mi zona y en mi primer viaje lo hac\u00eda en aquella penosa situaci\u00f3n, obligado por la necesidad. Me acompa\u00f1aba mi hermano Constante, que lo mismo que todos iba desolado y en silencio.<\/p>\n<p>Al describir este pasaje de mi vida, me parece que a\u00fan estoy viendo a mis padres&nbsp;mir\u00e1ndome&nbsp;mientras me alejaba de ellos. Aguant\u00e9 y no llor\u00e9. Mis padres no lo pudieron remediar, los dos lloraron como ni\u00f1os. Yo aguant\u00e9 hasta que sal\u00ed al camino. Al perderles de vista, y mirando a la casa, ya no pude soportarlo. A medida que me alejaba mir\u00e9 hacia atr\u00e1s de nuevo, sent\u00eda dejar a mis padres y hermanos. Iba para un mundo desconocido para m\u00ed. Me parec\u00eda como si fuera a embarcar hacia el fin del mundo. No ten\u00eda miedo, s\u00f3lo sent\u00eda una pena tan grande al separarme de mis padres que casi no era ni a caminar. No ve\u00eda ni el camino, y cuando ya no&nbsp;divisaba&nbsp;la casa miraba hacia el valle, lo consideraba como m\u00edo. Me dol\u00eda abandonar mi tierra y dejar a mi familia, sin saber cu\u00e1ndo regresar\u00eda con ellos. \u00a1Cu\u00e1nto sufrieron mis padres! \u00a1Cu\u00e1nto pasaron los pobrecillos! \u00a1Cu\u00e1nto pasaron por m\u00ed! Toda su vida les resulto muy dura<\/p>\n<p>Vista del valle donde nac\u00ed y me crie, aunque poco se ve por estar situado detr\u00e1s de los arboles. Se ve la bonita vega y la casa de mis padres. 486 metros de altura.<\/p>\n<p>Ala izquierda y a lado del \u00e1rbol nace una peque\u00f1a cordillera que va a enlazar con la del cordal, que nace en La Corcia va hasta La Collaona de Caba\u00f1aquinta, pasando por el pico tres Concejos.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-4070\" src=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/casa-de-la-bobia.jpg\" alt=\"casa-de-la-bobia\" width=\"675\" height=\"352\" srcset=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/casa-de-la-bobia.jpg 675w, http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/casa-de-la-bobia-360x188.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 675px) 100vw, 675px\" \/><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Dr. Don Vicente Vallina Garc\u00eda, en una de sus visitas me dijo: \u2013Arsenio, ya est\u00e1s curado, puedes irte a casa cuando quieras. 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