{"id":1522,"date":"2013-08-19T08:17:41","date_gmt":"2013-08-19T06:17:41","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1522"},"modified":"2013-08-19T08:17:41","modified_gmt":"2013-08-19T06:17:41","slug":"otro-accidente-que-pudo-destrazarme","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1522","title":{"rendered":"Otro accidente que pudo destrazarme"},"content":{"rendered":"<p>\n\tAl trasladar el almac&eacute;n de vinos a la nueva casa necesitaba dos vigas de roble para encantelar los bocoyes de vino. Las compr&eacute; a un vecino de San Mam&eacute;s, me pidi&oacute; por el &aacute;rbol un pelleyu de vino, y lo acept&eacute;. Un s&aacute;bado lo cortamos y lo labramos para el d&iacute;a siguiente domingo, ir a subirlo a la carretera. Este roble estaba en el reguero del Cuello, San Mames, en lo m&aacute;s profundo de &eacute;ste. El prado era muy pendiente y h&uacute;medo en cantidad. Era el mes de marzo y hab&iacute;a mucha agua por todo el prado. Me acompa&ntilde;aban para subirlo nueve chavales, todos &eacute;ramos j&oacute;venes, el mayor era yo, ten&iacute;a 29 a&ntilde;os, la mayor&iacute;a, alrededor de los 20. Yo ten&iacute;a mucho miedo a que por falta de experiencia y por el fuerte peso del &aacute;rbol pudieran fallar algunos. Una de las vigas era muy pesada y sent&iacute;a pavor de meternos debajo de &eacute;sta. Quise dejarla hasta contar con m&aacute;s gente y que alguno fuera mayor, adem&aacute;s de la experiencia, seriamos m&aacute;s. Todos dijeron que no pasaba nada, que hab&iacute;a que sacarla y se pusieron a cargarla en los hombros. Les par&eacute; y les dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iexcl;Mucho ojo! Escuchadme bien lo que os digo: yo me colocar&eacute; el &uacute;ltimo por abajo, si la gente fallara y doy la voz de alarma, posad la viga por la parte de adelante lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, yo con rodilla en tierra la aguantar&eacute; hasta que salg&aacute;is todos, no vaya ser que coja debajo a uno, ser&iacute;a muy peligroso.\n<\/p>\n<p>\n\tNos pusimos de acuerdo y nos dispusimos a subirla. Cargamos aquella pesada viga y cuando ya hab&iacute;amos subido 40 metros la gente comenz&oacute; a fallar. Di la voz de salida y todos lo hicieron muy bien, yo con rodilla en tierra aguante hasta que se qued&oacute; libre. Cuando la solt&eacute; me ca&iacute; al suelo con unos de dolores insoportables. El tremendo esfuerzo me dejo inm&oacute;vil en medio del prado y en una posici&oacute;n de peligro para marchar rodando. Mis compa&ntilde;eros pensaron que me hab&iacute;a roto la columna. Nada les deje aunque tambi&eacute;n lo pensaba. Les dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Procurad no moverme hasta ver lo que pasa. Poneos alguno en la parte de abajo por si echo a rodar.\n<\/p>\n<p>\n\tPas&eacute; en esta posici&oacute;n un buen rato hasta que cesaron un poco los fuertes dolores, aunque intent&eacute; moverme, no me fue posible. Todos opinaban que ya no podr&iacute;a seguir m&aacute;s all&iacute; por la humedad y el fr&iacute;o. Cierto, un cuerpo lesionado e inm&oacute;vil no puede permanecer mucho tiempo en esas condiciones. Pensaron que lo mejor era subirme en una escalera para no lesionar mi columna. Fueron a por una y me sacaron al camino donde estuve como hora y media en el suelo, sin poder moverme, ni las piernas ni brazos. Inm&oacute;vil, solo pod&iacute;a ver, respirar y hablar poco. Esper&eacute; a ver si me pasaba. En el largo rato de espera pens&eacute; que ya era hombre al agua, que me hab&iacute;a destrozado para siempre. Me acordaba de mi esposa, de mis peque&ntilde;os y de mis padres y me dec&iacute;a: &ldquo;&iquest;tan negra la tendr&eacute; como para dejar a mi familia sin criar?&rdquo;. En esos momentos de tanto sufrimiento ped&iacute; en el mayor del silencio, que por lo menos me dejara poder dar estudios a mis hijos y verlos criados. Conoc&iacute;a bien el resultado de los que romp&iacute;an la columna. En la Cl&iacute;nica donde me rehabilite por la p&eacute;rdida de las manos hab&iacute;a varios casos y casi todos duraron poco tiempo. Pensar eso me aterrorizaba.\n<\/p>\n<p>\n\tCuando ya se calmaron un poco los dolores les dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Es muy tarde y a todos nos esperan las familias para comer, ayudadme a levantarme a ver si puedo caminar, creo que ya tengo fuerzas.\n<\/p>\n<p>\n\tUna vez de pie tuve que esperar a recuperarme por un momento no pod&iacute;a caminar, aunque me ten&iacute;a en pie. Al poco tiempo ya pude marchar a casa, aunque los dolores durar&iacute;an mucho tiempo.\n<\/p>\n<p>\n\tSegu&iacute; trabajando, aguant&eacute; hasta que no pude m&aacute;s. La consulta de un buen m&eacute;dico era cara y nuestra econom&iacute;a era d&eacute;bil, por ese motivo soporte tantos dolores largo tiempo. Viendo que no cesaban y que me imped&iacute;an rendir lo suficiente en los trabajos, no me quedo otro remedio m&aacute;s que ir a consultarlo a un gran especialista, el Dr. S&aacute;nchez Juan, un m&eacute;dico excepcional, gozaba de una gran fama entre los mineros de toda Asturias y con mucha raz&oacute;n. En su consulta se inform&oacute; muy bien, primero de c&oacute;mo fue el accidente, de c&oacute;mo viv&iacute;a, en qu&eacute; trabajaba, como era mi situaci&oacute;n econ&oacute;mica y una serie de cosas necesarias para su diagn&oacute;stico. Luego me examin&oacute; con rayos x y me hizo las correspondientes radiograf&iacute;as. El resultado fue matem&aacute;tico, vio las secuelas de aquel inmenso tir&oacute;n y tambi&eacute;n otro problema que padec&iacute;a. Con su forma de ser, escueto y rotundo, me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Amigo Arsenio, lo siento, pero si no haces al pie de la letra lo que te digo no tienes salvaci&oacute;n, te mueres en poco tiempo y sin remedio.\n<\/p>\n<p>\n\tMi esposa se qued&oacute; asustada,&nbsp; yo sin habla, esperando a que nos explicara el motivo. Despu&eacute;s de su silencio dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;Has visto a un gato cuando lo ataca un perro o una fiera c&oacute;mo pone su lomo curvado y sus pelos de punta?\n<\/p>\n<p>\n\t-S&iacute;, lo he visto.\n<\/p>\n<p>\n\t-Pues ese gato, en esa posici&oacute;n, solo puede durar unos minutos, muy pocos, de seguir sin librarse de la mirada de la fiera, autom&aacute;ticamente se muere. Pues ese problema lo padeces t&uacute;. Est&aacute;s reventado de trabajo, t&uacute; misma mujer lo dice. Debes dinero, no duermes, no descansas y sufres m&aacute;s de lo que puede aguantar tu cuerpo.\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;Y no tiene cura? le pregunt&oacute; mi esposa.\n<\/p>\n<p>\n\t-S&iacute; que la tiene, si se aleja del trabajo y de toda la lucha que tiene. Sin remedio y contra tu voluntad, coger&aacute;s un mes de vacaciones en Castilla, alejado de todo y sin pensar en ello. Al regreso trabajar&aacute;s lo normal y sin ese estr&eacute;s que sufres permanentemente, te curar&aacute;s.\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;C&oacute;mo voy a ir de vacaciones si no tengo dinero? Adem&aacute;s, debo una hipoteca de de la casa. Es imposible, no puedo ir y dejar el trabajo.\n<\/p>\n<p>\n\t-No hay otra opci&oacute;n. Si quieres ver a tus hijos criados no tienes otro remedio que dejarlo todo. En poco tiempo caer&aacute;s y el dinero no te va solucionar nada y mucho menos el trabajo. No le des vueltas, que no hay otra salida a tu caso, es imposible aguantar lo que t&uacute; est&aacute;s aguantando. Tienes que vivir, eres responsable de una familia, &iquest;qu&eacute; pretendes, dejarla sola?\n<\/p>\n<p>\n\tSalimos de su consulta que ech&aacute;bamos fuego pensando en la falta de dinero y las dichosas vacaciones, aunque muy agradecido de aquel gran m&eacute;dico, que, adem&aacute;s, me pareci&oacute; un adivino pues enseguida comprendi&oacute; mi situaci&oacute;n. Yo no quer&iacute;a darme de baja pero me encontraba verdaderamente reventado, no solo por el exceso de trabajo, sino por el sufrimiento de deber dinero, me atormentaba. Si cierto es que siempre fui fuerte para el trabajo, d&eacute;bil y pesimista por deber dinero y tener miedo a no poder pagarlo, eso siempre fue superior a m&iacute;. Es posible que ese miedo me haya limitado en mis primeros a&ntilde;os de empresario y por eso tarde mucho en equilibrar mi econom&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\tFuimos a ver a mis padres que esperaban con impaciencia, seguro que sufr&iacute;an tanto como nosotros. Les contamos lo que pasaba. Yo propon&iacute;a bajar el trabajo y procurar serenarme un poco, no pensando tanto en la deuda, pero no ir de vacaciones, no lo pod&iacute;a asimilar. Entre mi esposa, que estaba amedrentada por el m&eacute;dico, y mis padres no tuvimos m&aacute;s remedio que marcharnos a Le&oacute;n. Cogimos el petate y a tomar el sol en Valencia de don Juan, &ldquo;como si fuera un potentado econ&oacute;micamente&rdquo;, dec&iacute;a yo a mi esposa.\n<\/p>\n<p>\n\tDesde luego aquello result&oacute; como el m&eacute;dico hab&iacute;a dicho: me cur&eacute; y me seren&eacute; un poco. No pod&iacute;a dejar el trabajo, era mi medio de vida y en lugar de menguarlo, crecer&iacute;a aun m&aacute;s. El negocio del vino no daba un duro pero me las iba a reglando con la cr&iacute;a de ganado y la venta de muchas toneladas de abono, aunque se ganaba poco tambi&eacute;n. Mucho movimiento pero poco margen, si sub&iacute;a algo el precio vend&iacute;a menos y, si no, era muy escaso. Eran tiempos muy dif&iacute;ciles y no consegu&iacute;a mejorar mi econom&iacute;a, para poder liberarme de la maldita presi&oacute;n por deber el pr&eacute;stamo para la casa. Hasta que no consegui pagar lo que deb&iacute;a no descase.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al trasladar el almac&eacute;n de vinos a la nueva casa necesitaba dos vigas de roble para encantelar los bocoyes de vino. Las compr&eacute; a un vecino de San Mam&eacute;s, me pidi&oacute; por el &aacute;rbol un pelleyu de vino, y lo acept&eacute;. 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