{"id":1473,"date":"2013-08-05T09:23:02","date_gmt":"2013-08-05T07:23:02","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1473"},"modified":"2013-08-05T09:23:02","modified_gmt":"2013-08-05T07:23:02","slug":"serios-problemas-al-construir-mi-casa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1473","title":{"rendered":"Serios problemas al construir mi casa"},"content":{"rendered":"<p>\n\tDiversos y serios problemas al construir nuestra casa. El mismo d&iacute;a que nos casamos ya nos fuimos a vivir juntos, a casa de su madre. All&iacute; vivimos con ella y con los tres hermanos de mi esposa dos a&ntilde;os en el puebl&iacute;n de Carabeo, San Mam&eacute;s. Fue en este tiempo cuando compr&eacute; una finca al lado de mi trabajo, donde m&aacute;s tarde se construy&oacute; nuestra casa y almacenes para continuar con el almac&eacute;n de vinos y de abonos qu&iacute;micos.\n<\/p>\n<p>\n\tDespu&eacute;s de comprar la finca empec&eacute; a hacer la excavaci&oacute;n para construir. A pesar de meter una excavadora, &eacute;sta no pod&iacute;a quitar todo el escombro. Era peligroso, ya que delante ten&iacute;a el canal que abastec&iacute;a de agua a Sama. Por miedo a producir una aver&iacute;a decid&iacute; continuar a pico y pala. Contrat&eacute; a unos hombres, que yo sab&iacute;a eran buenos trabajadores del exterior del Pozo. Los tres hombres trabajaban muy contentos y yo tambi&eacute;n. Cuando ya les quedaba poco para terminar, un buen d&iacute;a la Empresa les dio una contrata fuera del horario laboral para cabecear mampostas. A consecuencia de esto tuvieron que dejar mi obra.\n<\/p>\n<p>\n\tLes dio pena dejarme solo y en plena invernada, pero nada pudieron hacer. Les pagu&eacute; lo que hab&iacute;an trabajado y me dieron las gracias. Al marchar uno de ellos, muy atento, me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Vi ayer a uno en el bar El Puente que andaba buscando trabajo. Si lo veo hoy al bajar te lo mando.\n<\/p>\n<p>\n\tAs&iacute; fue. Al d&iacute;a siguiente a primera hora vino a verme. Le present&eacute; el tajo que se trataba de un cuadrado de tierra de unos treinta metros c&uacute;bicos aproximadamente. Lo hab&iacute;a medido y cubicado y sab&iacute;a el tiempo que le llevar&iacute;a quitarlo y por lo tanto, el dinero que iba costar. Le pregunt&eacute; si lo quer&iacute;a a contrata o si le interesaba a jornal. Le pagar&iacute;a lo estipulado para un pe&oacute;n. &Eacute;l mismo escogi&oacute; la contrata, que consider&oacute; era mejor, ya que ganar&iacute;a m&aacute;s dinero por d&iacute;a que a jornal. Yo lo hab&iacute;a calculado muy bien y puse un poco m&aacute;s por los inconvenientes que pudieran surgir.\n<\/p>\n<p>\n\tAs&iacute; se lo expliqu&eacute; y as&iacute; lo acept&oacute;. Al d&iacute;a siguiente empez&oacute; a trabajar. Yo le miraba desde la oficina y parec&iacute;a que siempre estaba de la misma manera: con el pico en la mano, pero sin hacer nada. La gente que pasaba le miraba y algunos me dec&iacute;an: &ldquo;Parece que el operario no tiene muchas ganas de trabajar, &nbsp;Arsenio. &iquest;De d&oacute;nde sacaste a ese pollo?&rdquo; En efecto, siempre le encontraba de la misma forma: mirando a los aires. Pasaron unos cuantos d&iacute;as sin que &eacute;l diera ni golpe. El viernes al terminar la semana, le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Esto dura mucho, &iquest;No le gusta este trabajo?\n<\/p>\n<p>\n\tSe qued&oacute; mir&aacute;ndome sin decir nada. Cuando menos me lo esperaba, dijo con un tono amenazador:\n<\/p>\n<p>\n\t-Hijo de puta, yo aqu&iacute; hago lo que me da la gana. Cobrar&eacute; lo que yo diga y si no est&aacute;s a gusto te clavo el pico en el pecho y te entierro aqu&iacute; mismo.\n<\/p>\n<p>\n\tCierto es que &eacute;l ten&iacute;a el pico y que yo no me podr&iacute;a defender, pero yo estaba a salvo encima de la pila de la tierra y a mi lado ten&iacute;a el canal para poder correr en caso de que intentara darme con el pico. Me qued&eacute; pensando por unos instantes y decid&iacute; darle contestaci&oacute;n. No se me ocurri&oacute; m&aacute;s que decirle:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iexcl;Es usted un miserable vago! Si no sale de mi finca ahora mismo llamo a la Guardia Civil. En cuanto se aleje de aqu&iacute; medir&eacute; la tierra que cav&oacute; y, con toda mi honradez, le pagar&eacute; ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana en un sobre por debajo de aquella alambrada, se&ntilde;alando con mi brazo el lugar delante de las oficinas del pozo. Si por su mala cabeza intenta darme la lata, basado en que no tengo manos para defenderme, se equivoca. Le aseguro que no soy f&aacute;cil de combatir. Tengo una escopeta en casa y antes de que me atropelle me defender&eacute; al precio que sea, como si tengo que darle fuego, pero no me dejar&eacute; pisar. Le ordeno que salga ya de esta finca y en el acto.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tR&aacute;pidamente me di cuenta de que ten&iacute;a que demostrar m&aacute;s fortaleza que &eacute;l, ya que su forma de proceder era la de un cobarde y lo m&iacute;o era defender mis derechos y mi propia integridad. No me qued&oacute; m&aacute;s remedio, pens&eacute; en el acto, que ponerme fuerte ante aquel malvado. No exist&iacute;a tal escopeta. Nunca se me hab&iacute;a pasado por la imaginaci&oacute;n ni tenerla. No me quedo m&aacute;s remedio que mentir para evitar un mal peor.\n<\/p>\n<p>\n\tEste tipejo me escuch&oacute; y sin pronunciar palabra dej&oacute; caer el pico en el suelo, sin molestarse en arrimarlo a un lado, como es norma para quien maneja una herramienta con ganas. Se march&oacute; pero yo aun segu&iacute;a muy preocupado por lo que acababa de o&iacute;r, sin saber si habr&iacute;a conseguido meterle el miedo en el cuerpo o se iba con malas intenciones. No ten&iacute;a con qu&eacute; defenderme ni nada que hacer. S&oacute;lo pod&iacute;a esperar a que pasara el tiempo. Hasta pens&eacute; que podr&iacute;a ir de noche a mi casa. No sab&iacute;a c&oacute;mo me iba a defender de &eacute;l, que miraba con tanta maldad. Daba miedo, pues no se le ocurre a cualquiera amenazar a quien le paga y le trata con educaci&oacute;n y respeto. Si cogi&oacute; este trabajo pudo haberlo dejado cuando hubiera querido pero sin atropellar a nadie. Esta clase de gente siempre es de temer y nunca sabes por d&oacute;nde salen.\n<\/p>\n<p>\n\tSeguramente crey&oacute; que al ponerme a construir una casa yo tendr&iacute;a mucho dinero y pens&oacute; en hacerme chantaje con sus amenazas. Su equivocaci&oacute;n fue doble, primero porque yo no ten&iacute;a m&aacute;s dinero que para pagar el muro que se iba hacer, pues era muy joven y la vida estaba muy cara y resultaba dif&iacute;cil manejar dinero por aquellos tiempos. Segundo, porque no me iba a dejar chantajear y eso creo que lo pudo observar cuando vio mi postura de hombre duro. Creo con toda sinceridad que no hay nada mejor para ser duro y fuerte que cumplir en la vida, ser realista y respetar a los dem&aacute;s. Eso es lo que te hace ser m&aacute;s valiente ante un problema de esa envergadura. Aquella noche la pas&eacute; sin dormir, sin saber qu&eacute; iba a pasar al d&iacute;a siguiente. Era nervioso por naturaleza y no me gustaban los problemas. En verdad pas&eacute; mucho miedo porque me sent&iacute;a indefenso y sin saber qu&eacute; hacer para librarme de aquel que por su actuaci&oacute;n me pareci&oacute; un criminal. Adem&aacute;s, no solo se trataba de defender mi vida sino que era padre de familia, deb&iacute;a velar por mi esposa y los dos hijos primeros que ten&iacute;amos Ana y Norberto (M&oacute;nica a&uacute;n no hab&iacute;a nacido).\n<\/p>\n<p>\n\tA las nueve en punto lleg&oacute; el sujeto este a la oficina. Yo le esperaba. Al verle, baj&eacute; y por debajo de la alambrada sin pronunciar palabra, ni &eacute;l ni yo, le di el sobre y se fue. Al poco rato baj&eacute; al Cuartel de la Guardia Civil y le cont&eacute; lo sucedido al Sargento, que era muy buena persona adem&aacute;s de amigo. Le ped&iacute; que me autorizara un arma, que no quer&iacute;a seguir indefenso. Solo con tirar al aire ya podr&iacute;a poner en fuga a un bandido como el que me sali&oacute; en la finca. As&iacute; se lo hice saber.\n<\/p>\n<p>\n\tMuy atento, el sargento me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Claro que s&iacute;. Te haces somat&eacute;n y te damos una pistola y alg&uacute;n otro armamento.\n<\/p>\n<p>\n\t-No quiero ser eso. La gente los mira mal y aunque no me meta con nadie, siempre ha de haber alguien que te critique. Imposible, le dije.\n<\/p>\n<p>\n\t-Si no quieres ser somat&eacute;n, dijo aquel gran hombre, te podemos autorizar a tener una escopeta.\n<\/p>\n<p>\n\t-Pues muy bien, escopeta al canto. No quiero vivir m&aacute;s indefenso. Puede llegar un tipo de esos de noche a casa, atarme, robar y hasta violar a la mujer y a la ni&ntilde;a. Oliendo a p&oacute;lvora ya es otra cosa, el respeto se impone al poder defenderse.\n<\/p>\n<p>\n\t-Te comprendo perfectamente amigo, en tu caso, que no te puedes defender, s&iacute; lo necesitas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tLo estaba pasando yo muy mal por los problemas de aquel trabajo para hacer el solar de la casa. En el momento que compr&eacute; la finca, me puse a trabajar. En la parte inferior de esta hab&iacute;a un matojo y una pendiente muy considerable del medio de la finca para abajo. Esta se quit&oacute; para hacer la base para edificar. Puse una portilla en la entrada. Uno de los due&ntilde;os (eran dos) de la finca colindante me envi&oacute; una carta diciendo que ten&iacute;a que quitar esa portilla porque no ten&iacute;a entrada por all&iacute;. Cierto es que no ten&iacute;a paso, pero este miserable pens&oacute; que yo ser&iacute;a como aquellos que &eacute;l hab&iacute;a pisoteado tiempo atr&aacute;s, que por ocupar un cargo p&uacute;blico y sentirse el m&aacute;s fuerte y con poder ya podr&iacute;a hacer lo que &eacute;l quisiera. Este sujeto estaba acostumbrado, seg&uacute;n me contaron los mayores de la zona, a hacer de las suyas y ten&iacute;a un historial p&eacute;simo entre la gente, por estafador y tramposo. Parece que hab&iacute;a atropellado con sus trampas a mucha gente, amparado en la ignorancia de aquellos tiempos y presumiendo de su rango. Todo esto y mucho m&aacute;s era lo que comentaba la gente, que bien conoc&iacute;a sus fechor&iacute;as y que, al comprar yo la finca, me hab&iacute;an advertido que ten&iacute;a un mal colindante. Que anduviera vivo porque pod&iacute;a darme problemas porque todo lo quer&iacute;a para &eacute;l.\n<\/p>\n<p>\n\tEste problema fue muy dif&iacute;cil para m&iacute; por lo mucho que me hizo sufrir, pero para &eacute;l tambi&eacute;n lo ser&iacute;a, porque esta vez no pudo salirse con la suya. A pesar de lo mucho que lo intent&oacute; no pudo conseguir su prop&oacute;sito de dejarme incomunicado en mi finca. Coloqu&eacute; mi entrada a la finca pareada a la de &eacute;l, porque no hab&iacute;a otra alternativa para entrar a la finca. Otro socio suyo, que fue un gran se&ntilde;or y que era ciertamente intelectual (era abogado) no se meti&oacute; en nada y jam&aacute;s me molest&oacute;. Era letrado y sab&iacute;a bien por donde andaba. Bien sab&iacute;a &eacute;l que durante la &eacute;poca de producci&oacute;n de la tejera se extrajeron miles de toneladas de tierra para hacer el barro y con ello el camino que esta finca ten&iacute;a por la parte superior y por el sur.\n<\/p>\n<p>\n\tLa entrada de esta finca, que precisamente aun est&aacute; como la dejaron, con una corta de una altura de unos veinte metros, se hab&iacute;a dejado sin servicio de entrada.\n<\/p>\n<p>\n\tEl camino que este sujeto quer&iacute;a para mi finca implicaba dar un rodeo de unos mil metros por la parte de atr&aacute;s del pueblo, m&aacute;s otros trescientos metros por la finca de arriba con bastante pendiente y adem&aacute;s limitada a personas, sin acceso para veh&iacute;culos. Esto har&iacute;a imposible construir la casa. En cambio, al abrir una entrada por la parte de abajo, hab&iacute;a solo seis metros hasta la carretera compartiendo el camino de entrada a su finca y sin extorsi&oacute;n alguna ni para su servicio ni para el m&iacute;o.\n<\/p>\n<p>\n\tEsta peque&ntilde;a parcela de seis por siete metros, de ser buen ciudadano, deber&iacute;a haberla dejado para las maniobras de los coches y autocares del servicio del pozo por estar en un punto estrat&eacute;gico para este servicio. La prueba de esto es que despu&eacute;s de varios a&ntilde;os y de comprarles yo la finca, la dej&eacute; para esas maniobras poniendo mi port&oacute;n a seis metros de la carretera, para as&iacute; evitar el caos de circulaci&oacute;n que hab&iacute;a en aquel tiempo de autocares y coches del personal del Pozo donde trabaj&aacute;bamos mil quinientos hombres. La mayor&iacute;a del tiempo estaba bloqueado y sobre todo a la salida de los relevos.\n<\/p>\n<p>\n\tSi por la parte de arriba era imposible la entrada para ninguna clase de veh&iacute;culo, por la de abajo el acceso estaba tambi&eacute;n muy mal. Aunque la distancia era corta, el acceso a mi finca era, de momento, por un sendero muy estrecho. Hab&iacute;a una profundidad de tres metros que tuve que rellenar para construir una entrada decente, pero me encontr&eacute; con la oposici&oacute;n de aquel individuo. A fuerza de darle vueltas y de pasar noches sin dormir, por mi poca experiencia de hombre joven, acompa&ntilde;ado del miedo que le ten&iacute;a, pues ten&iacute;a muy mala fama, cansado de pensar c&oacute;mo pod&iacute;a resolver este grave problema, llegu&eacute; una noche a la conclusi&oacute;n final de que yo ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Si no me daban un helic&oacute;ptero, este sujeto tendr&iacute;a que dejar paso. Una prueba era que, adem&aacute;s de destruir con su industria el camino que hab&iacute;a, nunca se atrevi&oacute; a plantarme cara. Solo se comunicaba conmigo por carta. Analizando todo eso llegu&eacute; a una conclusi&oacute;n: nada puede hacer, esta vez la ley est&aacute; de mi parte.\n<\/p>\n<p>\n\tAquella noche decid&iacute; comenzar a rellenar con escombro de mina aquel socav&oacute;n tan enorme que hab&iacute;a. El arrendatario de esta misma finca, al ver como met&iacute;a camiones de escombro, se acerc&oacute; y me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Tienes toda la raz&oacute;n. Sigue rellenando hasta ponerlo a punto para los dos y quedar&aacute; una entrada perfecta. No puede hacerte nada. T&uacute; no vas a entrar a tu finca por el aire. No sufras m&aacute;s, todo est&aacute; de tu parte. Seguro que no subir&aacute; ni a verlo, no tendr&aacute; m&aacute;s remedio que guardar su pico bajo el ala.\n<\/p>\n<p>\n\tEste se&ntilde;or era mayor y me apreciaba. Sab&iacute;a c&oacute;mo trabajaba yo y que era un hombre prudente.\n<\/p>\n<p>\n\tEl socav&oacute;n se iba rellenado y yo segu&iacute;a recibiendo cartas de aquel sujeto que no s&eacute; si vendr&iacute;a por las noches a verlo o c&oacute;mo se enteraba, porque a la obra nunca se present&oacute;. Yo las le&iacute;a y al archivo con ellas.\n<\/p>\n<p>\n\tYo segu&iacute;a esperando su visita para pedirle el helic&oacute;ptero para entrar y salir a mi finca, pero nunca se atrevi&oacute;. Nunca llegu&eacute; a verle.\n<\/p>\n<p>\n\tSolo Dios sabe lo d&eacute;bil que era mi econom&iacute;a. Sin esta finca yo no podr&iacute;a evolucionar. No podr&iacute;a trabajar para traer el pan a casa pues otra finca no pod&iacute;a comprar por falta de medios econ&oacute;micos.\n<\/p>\n<p>\n\tAl terminar las excavaciones, qued&oacute; una corta de 3,50 metros de altura de tierra suelta. El tiempo cambi&oacute; radicalmente y empez&oacute; a llover. Se me presentaba as&iacute; un grave problema, no solo porque bajara todo el talud, sino porque all&iacute; estaba el canal que abastec&iacute;a de agua a Sama de Langreo. Si este canal llegara a romperse inundar&iacute;a la carretera y hasta podr&iacute;a inundar el Pozo San Mam&eacute;s, pudiendo incluso causar accidentes al personal. Adem&aacute;s dejar&iacute;a sin agua a todo el Concejo. Si esto hubiera sucedido el pago de las obras de restauraci&oacute;n m&aacute;s la multa me hubiera arruinado. No tuve otra opci&oacute;n que buscar a gente urgentemente para tratar de evitarlo. Con una gran mojadura pasamos una tarde y una noche trabajando sin descanso para postearlo y entablarlo para evitar lo que ser&iacute;a para m&iacute; la ruina total. Durante el tiempo que dur&oacute; la obra de posteo no ces&oacute; de llover y, como si fuera un castigo, sigui&oacute; durante varios d&iacute;as. Trabajamos bajo la lluvia todo el tiempo sin poder evitar la mojadura pero lo conseguimos. Cuando pasaron las lluvias con mucha precauci&oacute;n y despu&eacute;s de esperar a que no diera agua la tierra, echamos los cimientos con barras de hierro y se hizo el muro, dejando un hueco para m&aacute;s tarde hacer una bodega subterr&aacute;nea para el vino.\n<\/p>\n<p>\n\tUna vez hecho el muro de contenci&oacute;n y tras haber comenzado la excavaci&oacute;n de los cimientos para la casa, apareci&oacute; una roca de unos dos metros de largo, uno de ancho y uno de grosor. Esa roca ten&iacute;a que quitarse de ah&iacute; pero no hab&iacute;a con que moverla. Con esta tremenda roca atravesada en medio del solar no pod&iacute;a seguir la obra. La &uacute;nica forma de librarme de ella seria volarla con dinamita. Pero hab&iacute;a que hacer una voladura controlada porque a un lado ten&iacute;a la casa de un vecino; al frente, otra casa, y al otro lado, muy cerca, un transformador de alta tensi&oacute;n. Resultaba peligroso y yo ten&iacute;a mucho miedo a fallar en los c&aacute;lculos de la detonaci&oacute;n a pesar de estar acostumbrado a manejar estas cosas en el trabajo. Sufr&iacute; mucho antes de decidirme hasta que un d&iacute;a, despu&eacute;s de hacer varios c&aacute;lculos, un vecino me ayud&oacute; y perforamos un tiro en el centro. Yo revolv&iacute;a la punterola y &eacute;l daba con la maza. Con la cantidad de dinamita apropiada y bien atacada con arcilla, disparamos y volamos la dichosa piedra sin salir ning&uacute;n fragmento (ni tampoco nosotros) por los aires. En ese momento me sent&iacute; libre de lo que era para m&iacute; una pesadilla. Ya se pudieron echar los cimientos sin problemas. En aquel tiempo no hab&iacute;a maquinas para manejar tanto peso como el de aquella piadra<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diversos y serios problemas al construir nuestra casa. El mismo d&iacute;a que nos casamos ya nos fuimos a vivir juntos, a casa de su madre. All&iacute; vivimos con ella y con los tres hermanos de mi esposa dos a&ntilde;os en el puebl&iacute;n de Carabeo, San Mam&eacute;s. 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