{"id":1454,"date":"2013-08-02T08:01:31","date_gmt":"2013-08-02T06:01:31","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1454"},"modified":"2013-08-02T08:01:31","modified_gmt":"2013-08-02T06:01:31","slug":"un-valien-minero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1454","title":{"rendered":"Un valiente minero"},"content":{"rendered":"<p>\n\tUn compa&ntilde;ero salv&oacute; a mi hermano Corsino de morir enterrado en la mina. Gracias a la valent&iacute;a de aquel hombre que ven&iacute;a de dar fuego de otro fil&oacute;n y que hab&iacute;an quedado de esperarse con &eacute;l en el cruce, mi hermano se salv&oacute;. Al llegar y no estar mi hermano, este hombre se dio cuenta de que ya hab&iacute;an salido los disparos de la pega del transversal donde mi hermano dio fuego. Pens&oacute; lo peor y no se equivoc&oacute;. Con gran peligro para &eacute;l mismo y sin dudarlo, entr&oacute; a por mi hermano que ya medio muerto se encontraba bajo los escombros. Adem&aacute;s de sus grav&iacute;simas heridas, el humo de los disparos pod&iacute;a matar a un hombre en pocos minutos. Tuvo que actuar con la m&aacute;xima rapidez para no caer &eacute;l tambi&eacute;n, pues hasta le result&oacute; dif&iacute;cil encontrarlo al estar enterrado todo su cuerpo hasta la cabeza. No apareci&oacute; ni su l&aacute;mpara de seguridad.\n<\/p>\n<p>\n\tEste valiente y gran compa&ntilde;ero le salv&oacute; de una muerte inminente. En un momento se hubiera muerto desangrado por la p&eacute;rdida de tanta sangre por las fuertes heridas o asfixiado por la cantidad de maleza que produce la explosi&oacute;n de tanta dinamita a la vez. A trav&eacute;s de nuestra historia de mineros siempre hubo hombres bravos y decididos, sin miedo a morir ni al peligro que les acechaba. En esos momentos de tanto peligro, s&oacute;lo se piensa en salvar una vida que est&aacute; al borde de la muerte y que se sabe que sin tu ayuda no tiene salvaci&oacute;n. Con valent&iacute;a, arte y rapidez actu&oacute; y consigui&oacute; salvar dos vidas, porque la de &eacute;l tambi&eacute;n estaba en peligro. Como buen minero, lo sab&iacute;a. No ignoraba que ese gas que hab&iacute;a en cantidad mataba casi fulminantemente, pero a pesar de todo, no dud&oacute; en luchar. De esta forma y como &eacute;ste hubo muchos hombres de la mina que murieron por salvar a sus compa&ntilde;eros. A &eacute;ste poco le falt&oacute;, pero lo consigui&oacute; y evit&oacute; dejar dos hogares destrozados por las garras de la mina, que muchas veces es temible y que no hay quien lo pueda evitar. As&iacute; es la vida de los mineros: dura y azarosa. Nunca se sabe cu&aacute;ndo va a llegar la desgracia o la suerte de salir. Mi hermano sali&oacute; con graves heridas y el segundo ileso.\n<\/p>\n<p>\n\tEste accidente fue como para matar a los que pillara, pero algunas veces la suerte es la que impera. En la voladura de este transversal salieron unas cuarenta toneladas de roca dura, con una potencia de destrucci&oacute;n capaz de deshacer todo lo que encuentra.\n<\/p>\n<p>\n\tLa cantidad de barrenos perforados en un frente de esta envergadura es muy numerosa y se dividen en varias partes. Corona en el techo, laterales, centro y fondo y con varios kilos de dinamita. Al ir a dar fuego a estas cargas hay que darlo primero a los del centro para dar salida al resto. En aquel tiempo se daba fuego con mecha. Todav&iacute;a no hab&iacute;a detonadores el&eacute;ctricos. Cuando ya hab&iacute;a dado fuego a todo el frente y mi hermano se dispon&iacute;a a marchar, sali&oacute; el primer disparo que cogi&oacute; a mi hermano lanz&aacute;ndolo hacia un lateral ya muy mal herido, pero con la suerte de caer su cuerpo en un bache y su cabeza a lado del poste del &uacute;ltimo cuadro. Esto fue lo que le salv&oacute; de morir en el acto, porque a medida que iban saliendo los otros disparos lo iban enterrando pero no la cabeza que estaba protegida por el poste. Aunque el peso de tantas toneladas le oprim&iacute;a, pod&iacute;a todav&iacute;a respirar por un agujero que la detonaci&oacute;n le hizo en el pecho, muy cerca de la garganta, entre otras muchas heridas. De haber ca&iacute;do de frente no tendr&iacute;a salvaci&oacute;n posible.\n<\/p>\n<p>\n\tEn cuanto sacaron a mi hermano nos llamaron a la oficina. En el acto salimos para el Pozo los dos ingenieros y yo. El Pozo Cerezal pertenec&iacute;a a nuestro Grupo y mis jefes lo eran tambi&eacute;n de este pozo. Cuando llegamos, ten&iacute;an a mi hermano en una camilla en el botiqu&iacute;n del pozo Cerezal despu&eacute;s hacerle la primera cura de urgencia para evitar la p&eacute;rdida de sangre, esperando por la ambulancia para trasladarlo al Sanatorio Adaro. Estaba muy negro por el polvo de la mina mezclado con sangre, acribillado de metralla por todas partes. Ten&iacute;a toda la cara desguazada, quemada y respiraba por un agujero que ten&iacute;a cerca de la garganta en la parte superior del pecho. No era capaz a pronunciar casi nada. Me agach&eacute; para ver si pod&iacute;a escuchar algo de lo que intentaba pronunciar pero me cost&oacute; mucho poder saber lo que me dec&iacute;a. Me cogi&oacute; con sus manos llenas de sangre y acerc&aacute;ndome a &eacute;l pude entender que me dec&iacute;a:\n<\/p>\n<p>\n\t-Acomp&aacute;&ntilde;ame, hermano. No me abandones. Tienes que hacer lo que puedas para salvarme. No quiero morir y dejar a mis hijos. No puedo soportar tanto dolor.\n<\/p>\n<p>\n\t-Tranquil&iacute;zate porque seguro que te vas a recuperar y nunca estar&aacute;s solo. Yo estar&eacute; contigo en la ambulancia y tambi&eacute;n en el hospital. All&iacute; hay un buen equipo de m&eacute;dicos y te curan muy luego.\n<\/p>\n<p>\n\tLos mismos Ingenieros (<strong>D. Francisco Mart&iacute;n Diego y su<\/strong> <strong>ayudante<\/strong>) lloraron conmigo temiendo por su vida. Mi hermano era muy apreciado. Fue un gran minero y buen vigilante. Nunca podr&eacute; olvidar aquel triste d&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\tLe acompa&ntilde;&eacute; en la ambulancia y no le dej&eacute; nunca solo. Todos los d&iacute;as iba a ver a los m&eacute;dicos. Yo estaba muy relacionado en ese hospital. Aparte de haber estado cuatro veces hospitalizado, todas las semanas iba a tomar la relaci&oacute;n de accidentados de nuestro Grupo. Eso para &eacute;l supon&iacute;a mucha tranquilidad. Aunque iba la familia a visitarlo cada d&iacute;a, yo no pod&iacute;a fallar. As&iacute; hasta que sali&oacute; fuera de peligro. Aunque fue un proceso largo se cur&oacute;, pero le quedaron en la parte derecha de su cara gran cantidad de marcas negras producidas por las quemaduras de las rocas incrustadas y &ldquo;queloides&rdquo; que nunca se pudieron quitar. Por muchas vueltas que dimos nada se pudo hacer para librarle de la negrura de las rocas de la mina que permanecer&iacute;an en &eacute;l para el resto de su vida. Le acompa&ntilde;&eacute; a la Cl&iacute;nica en Madrid para que el Director lo viera y nos aconsejara lo que se pod&iacute;a hacer. Despu&eacute;s de varias consultas y pruebas nada se pudo hacer para liberarlo de aquellas quemaduras negras. Este grave accidente ocurri&oacute; el d&iacute;a 23 de Septiembre de 1.963, lunes, y mi esposa y yo nos cas&aacute;bamos el s&aacute;bado siguiente.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un compa&ntilde;ero salv&oacute; a mi hermano Corsino de morir enterrado en la mina. Gracias a la valent&iacute;a de aquel hombre que ven&iacute;a de dar fuego de otro fil&oacute;n y que hab&iacute;an quedado de esperarse con &eacute;l en el cruce, mi hermano se salv&oacute;. 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