{"id":1443,"date":"2013-07-31T08:11:35","date_gmt":"2013-07-31T06:11:35","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1443"},"modified":"2013-07-31T08:11:35","modified_gmt":"2013-07-31T06:11:35","slug":"manos-muy-bonitas-con-sus-cinco-dedos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1443","title":{"rendered":"Manos muy bonitas con sus cinco dedos"},"content":{"rendered":"<p>\n\tEn el mes de Julio volvimos a Paris a por las manos, que eran preciosas y con sus cinco dedos casi normales a simple vista. Pero a la hora de trabajar un fracaso, mucha est&eacute;tica pero poca movilidad. Fuimos a Madrid para preparar el pago de las manos y, como siempre, estuvimos parados all&iacute; unos cuantos d&iacute;as. Mi compa&ntilde;ero Alejandro, sal&iacute;a de copas por las noches pero yo me quedaba en la cama. Una ma&ntilde;ana lleg&oacute; a las 8 y media llorando y algo bebido porque le hab&iacute;an robado todo el dinero. Ven&iacute;a de comisar&iacute;a donde hab&iacute;a dado cuenta del robo. Estaba muy disgustado. Despu&eacute;s de explicarme lo ocurrido me dijo que ten&iacute;a que ir por comisar&iacute;a para saber si al detener a los ladrones podr&iacute;an recuperar el dinero. Con gran disgusto le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Tenemos que espabilarnos. Salimos a las diez para coger el tren Portugal-Paris.\n<\/p>\n<p>\n\tHab&iacute;a que hacer trasbordo en Miranda de Ebro. Le pregunt&eacute;:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;Sabes qui&eacute;n te robo?\n<\/p>\n<p>\n\t-S&iacute;, los chorizos que siempre paran en el bar de al lado me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Pero &iexcl;si los conoces! Sabes que roban hasta a su propia madre, &iquest;C&oacute;mo te juntaste a ellos?\n<\/p>\n<p>\n\t-Estaba dando una vuelta por los barrios bajos y me los encontr&eacute;, me convidaron y seguimos juntos. Al pagar me cogieron la cartera para ayudarme y no me di cuenta hasta que &iacute;bamos en un taxi a otro lugar y al pagar vi que estaba sin blanca. Mand&eacute; al taxista que tirara a comisar&iacute;a diciendo que me hab&iacute;an robado y se tiraron del coche. Solo llegamos el taxista y yo. Les cont&eacute; lo que hab&iacute;a pasado y fueron a detenerlos. La Polic&iacute;a me dijo que antes de marchar fuera por all&iacute;, pero que poco o nada iban a conseguir.\n<\/p>\n<p>\n\tSe cambi&oacute; de ropa y salimos.\n<\/p>\n<p>\n\t-Tranquil&iacute;zate -le dije- yo llevo dinero y nos arreglaremos. Deja de dar vueltas. Si tienes que ir por comisar&iacute;a queda poco tiempo.\n<\/p>\n<p>\n\tYa un poco m&aacute;s tranquilo, Alejandro dijo que ten&iacute;a dinero en casa de unos amigos en El Entrego, en un bar donde paraba con frecuencia. Creo que era en el bar de la pista de baile &ldquo;Linares&rdquo;, que les llamar&iacute;a desde Par&iacute;s para que se lo enviaran. A los ocho d&iacute;as recibi&oacute; el dinero.\n<\/p>\n<p>\n\tAl marchar en el mismo taxi que nos llevar&iacute;a al tren pasamos por comisar&iacute;a y aunque ya los hab&iacute;an detenido e interrogado los tuvieron que soltar, pues no tra&iacute;an ning&uacute;n dinero y no se pudo demostrar nada por falta de pruebas. Sin dinero se qued&oacute; Alejandro. Salimos a coger el tren a toda prisa y llegamos en el mismo momento que iba a salir.\n<\/p>\n<p>\n\tAlguna vez le dije a Alejandro que era demasiado confiado, que le iban a robar cualquier d&iacute;a. Sab&iacute;amos que un grupo de estos carteristas paraba en el bar muy cerca de donde est&aacute;bamos y que &eacute;l iba alguna vez por all&iacute;. Nunca debi&oacute; relacionarse con ellos pero no me hizo caso. Yo nunca entr&eacute; en ese bar. Cuando le habl&aacute;bamos de ellos Alejandro se re&iacute;a. Nunca crey&oacute; que ser&iacute;an capaces de robarle. &iquest;Qu&eacute; clase de gentuza eran para atreverse a robar a un hombre en esa situaci&oacute;n? Resultaba demasiado duro pero estos malditos eran tan crueles que robaban a quien se pusiera delante. Aquel d&iacute;a lo pasamos muy mal. Aparte de la p&eacute;rdida del dinero, que no era poco, el disgusto fue para los dos muy fuerte y tardamos en olvidar aquel d&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\tLa misma ma&ntilde;ana que llegamos a Par&iacute;s, cuando &iacute;bamos a comer, vimos la primera manifestaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a estaban prohibidas y nunca antes las hab&iacute;amos visto. La observamos un poco y luego entramos a comer a un bar. No hab&iacute;a forma de entendernos para comer, la camarera parec&iacute;a no entender espa&ntilde;ol. Cuando se cans&oacute; de darnos la lata en franc&eacute;s nos puso un potaje que sab&iacute;a muy bien y era como el espa&ntilde;ol. Terminamos de comer, pagamos y cuando sal&iacute;amos nos pregunt&oacute; en espa&ntilde;ol si nos hab&iacute;a gustado la comida. Resulta que aquella mujer era espa&ntilde;ola y nos hab&iacute;a hecho sudar para conseguir la comida. Fue una situaci&oacute;n desagradable, tonta y sin sentido. Nunca pude comprender la forma de actuar de aquella mujer. Una cosa es gastar una broma pero esto fue demasiado lejos. Su escasa cultura no le permiti&oacute; m&aacute;s que re&iacute;rse de nosotros que lo est&aacute;bamos pasando muy mal. Bien duro ten&iacute;a el coraz&oacute;n. Tanto preguntar con cinismo en franc&eacute;s, cuando era espa&ntilde;ola. Los dos coincidimos en que era una torpe mujer y sin ninguna verg&uuml;enza.\n<\/p>\n<p>\n\tEn uno de aquellos d&iacute;as &iacute;bamos en el metro. Frente a nosotros iban dos chicas muy guapas y j&oacute;venes. Las mir&aacute;bamos con educaci&oacute;n. Alejandro me dijo: &ldquo;Vaya chicas m&aacute;s bonitas. Son preciosas&rdquo;. Le pregunt&eacute; cu&aacute;l le gustaba m&aacute;s. Los dos elegimos. A &eacute;l le gustaba una y a m&iacute; la otra. Como era normal, cada uno ten&iacute;a sus gustos. Seguimos con nuestra charla. Cuando en una parada salieron, ellas nos dijeron: &ldquo;Adi&oacute;s, espa&ntilde;oles&rdquo;. A los dos nos salieron los colores, menos mal que lo que hablamos fue con educaci&oacute;n, la cl&aacute;sica conversaci&oacute;n de dos j&oacute;venes: que guapas est&aacute;n y cosas as&iacute; que no molestan pero que sirvi&oacute; para que ellas lo pasaran bien ri&eacute;ndose de nosotros, pero esta vez con toda raz&oacute;n. Seguramente que ser&iacute;an estudiantes espa&ntilde;olas y nos la armaron. Desde entonces ya nunca m&aacute;s hablar&iacute;amos en alto pensando que nadie entend&iacute;a lo que dec&iacute;amos.\n<\/p>\n<p>\n\tNos hosped&aacute;bamos en un hostal. En estos lugares los domingos no daban comidas y al llegar la hora de comer no encontramos d&oacute;nde. Ya muy tarde decidimos ir a un supermercado a comprar fiambres y una botella de vino Italiano, que era m&aacute;s barato, pero muy malo. Con la &ldquo;hambre&rdquo; que ten&iacute;amos por lo tarde que era. Al subir en el ascensor, nos cay&oacute; la llave de la habitaci&oacute;n al fondo de la fosa de &eacute;ste. La se&ntilde;ora que atend&iacute;a el tel&eacute;fono no ten&iacute;a llaves para abrir la portezuela del ascensor ni tampoco para abrir la habitaci&oacute;n. Tuve que subir por las rejas met&aacute;licas y luego bajar hasta la fosa. Era muy dif&iacute;cil, apenas pod&iacute;a garrarme, lo mismo para subir, que tambi&eacute;n era peligroso porque pod&iacute;a caerme al fondo. Cuando llegamos a comer ya era la hora de merendar. Lo pasamos mal. El problema de no entender la lengua del pa&iacute;s es muy dif&iacute;cil, te sientes despistado, no tienes ganas m&aacute;s que marchar, de regresar a tu patria con los tuyos, a los que a&ntilde;oras como si estuvieras a&ntilde;os sin verlos. No se puede saber, hasta que no se pasa por ello, lo que supone estar lejos de la familia cuando uno no est&aacute; acostumbrado y sobre todo en nuestro caso.\n<\/p>\n<p>\n\tLo que es la vida. En los &uacute;ltimos d&iacute;as del mes de febrero del a&ntilde;o 2003 y con motivo de la matanza del cerdo, conoc&iacute; a los due&ntilde;os del bar de El Entrego donde Alejandro ten&iacute;a amistad y dejaba su dinero. Despu&eacute;s de casi cuarenta y nueve a&ntilde;os me alegr&oacute; mucho conocerlos porque son excelentes personas, lo mismo la se&ntilde;ora que su marido, gente noble y muy tratable. Hay que destacar que este se&ntilde;or quiso pagarme m&aacute;s dinero de lo que hab&iacute;amos convenido por un cerdo que le vend&iacute;. Junto con los dos cerdos que se criaron para nuestro sanmart&iacute;n, se cri&oacute; uno m&aacute;s para un se&ntilde;or que por trabajar en nuestra casa en una peque&ntilde;a reparaci&oacute;n y tener amistad, me pidi&oacute; que le criara uno para &eacute;l.\n<\/p>\n<p>\n\tMe resultaba desagradable no complacerle y se criaron los tres a la vez. Al llegar la hora de hacer el sanmart&iacute;n resulta que a &eacute;l no le interes&oacute;.\n<\/p>\n<p>\n\tUna ma&ntilde;ana llegaron a casa estos dos se&ntilde;ores de la pista Linares. Se presentaron pero yo no los conoc&iacute;a. Dijeron que necesitaban un cerdo para la matanza. &ldquo;Lleg&aacute;is a tiempo. S&oacute;lo tenemos tres pero uno puede ser para vosotros&rdquo; les dije. Los miraron y les gustaron mucho. &ldquo;Escoged el que quer&aacute;is. Los otros dos son para nosotros&rdquo; a&ntilde;ad&iacute;.\n<\/p>\n<p>\n\tDijeron que les gustaban los animales y preguntaron lo que costaban. Les dije el precio y lo aceptaron y por cierto que muy contentos por la buena calidad de estos animales. Se trataba de gente entendida y lo valoraron como lo mejorcito, tanto que cuando ya despu&eacute;s de hacer los chorizos este hombre vino a pagarlo y me dijo con toda nobleza:\n<\/p>\n<p>\n\t&#8211; Arsenio, dime cu&aacute;nto tengo que darte de m&aacute;s porque el cerdo es de primera y me parece poco dinero para pagar su calidad.\n<\/p>\n<p>\n\t-No tienes que pagar nada m&aacute;s. Me vale con cubrir gastos. Yo ya estoy jubilado y no me dedico a criar. No hay problema.&nbsp;&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t-Por lo menos para pagarte algo del trabajo por criarlo.\n<\/p>\n<p>\n\t-Tranquilo, lo mismo me da atender a dos que a tres.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t-Eso no puede ser, por favor d&eacute;jame por lo menos que complete los ciento treinta y cinco kilos (el animal hab&iacute;a pesado tres kilos menos).\n<\/p>\n<p>\n\t-No tienes nada que pagar de m&aacute;s. Vale con lo que acordamos.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tEste hombre se llama Javier y es del Entrego. Es un vigilante de minas retirado. No s&eacute; c&oacute;mo se llama su mujer que le acompa&ntilde;aba, pero vi que son a cual mejor persona y eso es lo importante y digno de destacar. Ah&iacute; queda eso, ah&iacute; se ve la categor&iacute;a de muchas personas. Quer&iacute;an pagarme m&aacute;s de lo tasado. Eso deber&iacute;a dar clase a muchos. Por eso Alejandro confi&oacute; en ellos dejando dinero en su casa. Eso no se puede hacer en todas partes. Estos se&ntilde;ores que yo no conoc&iacute;a, me conoc&iacute;an a m&iacute; ya desde aquel tiempo y sab&iacute;an que era ganadero entre otros oficios m&aacute;s, por eso vinieron a comprar el cerdo.\n<\/p>\n<p>\n\t-Te conocemos de toda la vida y sabemos que eres formal y my cumplidor, Alejandro te apreciaba mucho, siempre nos dec&iacute;a que le ayudaste mucho. Que eras el que mejor manejabas los aparatos, me dijeron.\n<\/p>\n<p>\n\t-Muchas gracias, tambi&eacute;n s&eacute; que vosotros lo sois. Mi compa&ntilde;ero mucho os apreciaba, l&aacute;stima que no pueda estar con nosotros.&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el mes de Julio volvimos a Paris a por las manos, que eran preciosas y con sus cinco dedos casi normales a simple vista. Pero a la hora de trabajar un fracaso, mucha est&eacute;tica pero poca movilidad. 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