{"id":1418,"date":"2013-07-25T09:26:33","date_gmt":"2013-07-25T07:26:33","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1418"},"modified":"2013-07-25T09:26:33","modified_gmt":"2013-07-25T07:26:33","slug":"cuando-el-demonio-anda-suelto-las-cosas-se-tuercen","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1418","title":{"rendered":"Cuando el demonio anda suelto las cosas se tuercen,"},"content":{"rendered":"<p>\n\t&nbsp; &nbsp;&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tCuando todo parec&iacute;a ir bien, apareci&oacute; un&nbsp;demonio. Esta vez el demonio ten&iacute;a forma de mujer: una vecina. Esta mujer se met&iacute;a en casa de la que iba ser mi familia pol&iacute;tica, como lo hizo siempre desde la muerte del padre, para echarle la gran bronca a mi novia y a su madre, dici&eacute;ndoles que si no les daba verg&uuml;enza, a una por quererme y a la otra por dejarla cortejar con un hombre sin manos. Les dec&iacute;a que yo no ten&iacute;a ni para darle ni de comer, que el Almac&eacute;n de vinos no era m&iacute;o, que era de un hermano y me pon&iacute;a por los suelos.\n<\/p>\n<p>\n\tEsta mujer las insultaba con frecuencia. Hasta pegaba a las ni&ntilde;as peque&ntilde;as. Invad&iacute;a su casa, no ten&iacute;an intimidad ninguna. Desde la muerte de Arturo (el padre) se hab&iacute;a aprovechado de la debilidad de una mujer viuda, madre de cuatro ni&ntilde;os y forastera. Ellos eran naturales de Bres, un puebl&iacute;n cercano a Taramundi, uno de los &uacute;ltimos pueblos de Asturias ya en la raya con la provincia de Lugo. All&iacute; solo viv&iacute;an del campo y en situaci&oacute;n precaria, como todos. Ellos hab&iacute;an intentado huir de la pobreza y la esclavitud para mejorar su situaci&oacute;n. Por eso decidieron venir a trabajar a las minas.\n<\/p>\n<p>\n\tEncima de la mala suerte que les acompa&ntilde;&oacute; al perder al padre de familia, se quedaron con una m&iacute;sera pensi&oacute;n debido al poco tiempo que &eacute;l llevaba trabajando en la mina. Por si esto fuera poco, se encontraron con esta mujer que fu&eacute; para esta desamparada madre y sus peque&ntilde;os m&aacute;s mala que una serpiente. Les llamaba &ldquo;gallegos&rdquo; como insulto y con desprecio, les dec&iacute;a que no sab&iacute;an hacer nada, que estaban sin cepillar. Muy curioso, mi suegra era una modista de categor&iacute;a, hacia todo tipo de ropas para se&ntilde;oras y ni&ntilde;os. Hasta mi esposa aprendi&oacute; con su madre a coser y bordar, pero que muy bien. Mientras que esta intrusa era una se&ntilde;ora burra, que hablaba sin sentido por lo mala que era. Una mujer desalmada sin cultura ni verg&uuml;enza. Hasta les dec&iacute;a: &iquest;A qu&eacute; ven&iacute;s aqu&iacute;? las minas son para los asturianos.\n<\/p>\n<p>\n\tAquella ignorante no sab&iacute;a ni hasta donde llega Asturias &iquest;C&oacute;mo iba a saber ella comportarse con los dem&aacute;s? Esta gente eran tan Asturianos como ella. A mi futura suegra, aturdida por verse atropellada por esa infame mujer, se le presentaba lo que ella cre&iacute;a que iba ser un serio problema: el que su hija mayor se acompa&ntilde;ara de m&iacute;, por lo de las manos. Hay que darle la importancia que tiene al asunto. Se trataba de un tema demasiado serio para aquella madre. Tuvo la suerte de que yo no le fall&eacute; pero &iquest;C&oacute;mo iba ella a adivinar el futuro? Poco pod&iacute;a saber de c&oacute;mo me iba comportar. Tuvo que pasarlo muy mal pero fue valiente y confi&oacute; en m&iacute;. Nunca le pesar&iacute;a. Como le promet&iacute; al pedirle la mano de su hija, cumpl&iacute; con mi deber y siempre vivimos muy unidos. Esta mujer, mi suegra, me aprecia hoy como si fuera uno de sus hijos. A cada problema que le surge, viene a m&iacute;, segura de que se lo puedo resolver. Siempre la defend&iacute; como si fuera mi otra madre, mirando por ella y por sus ni&ntilde;os que consider&eacute; como mis hermanos.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tAquella madre, que al principio ten&iacute;a sus dudas, no pudo imaginar que yo iba a ayudarla a criar a sus hijos. Desde aquel momento, ya nunca m&aacute;s estar&iacute;an abandonadas y sin defensa. Jam&aacute;s los dej&eacute; solos. A partir de aquella fecha comenc&eacute; a ir todos los d&iacute;as a su casa para interesarme por los problemas y ayudarles en lo que hiciera falta, adem&aacute;s de hacerles compa&ntilde;&iacute;a y dar cari&ntilde;o a los ni&ntilde;os. Comenzamos a convivir como si fu&eacute;ramos ya de toda la vida de la misma casa, algo que mi suegra mucho agradeci&oacute; hasta su muerte. Muri&oacute; bendici&eacute;ndome, as&iacute; me lo dijo mi esposa. Tengo que decir que los hermanos de mi esposa me aprecian como si fuera su propio hermano. Ellos nunca se olvidaron de nuestra buena convivencia y eso es digno de apreciar. Yo tambi&eacute;n los quiero mucho porque siempre formaron parte de nuestra vida.\n<\/p>\n<p>\n\tDesde el almac&eacute;n hasta mi pueblo, monte arriba, hab&iacute;a cinco kil&oacute;metros que yo sub&iacute;a a caballo cuando pod&iacute;a, siempre que no hubiera carga de vino para los pueblos. En tal caso, yo ten&iacute;a que ir andando pero, a&uacute;n as&iacute;, todos los d&iacute;as visitaba a la que iba ser mi esposa y su familia. Llegaba a casa y ataba mi caballo Lucero a un lado, donde no molestara a nadie. Era un bonito animal de raza &aacute;rabe, con una estrella en la frente, de color casta&ntilde;o brillante, con su larga crin, muy l&uacute;cido y bien tratado, ensillado con silla Espa&ntilde;ola totalmente nueva que no todos se pod&iacute;an permitir en aquel tiempo. A&uacute;n conservo varias fotograf&iacute;as de Lucero.\n<\/p>\n<p>\n\tDada la forma de pensar de aquella malvada mujer (me refiero aqu&iacute; a la intrusa) no le gustaba que dejara all&iacute; a mi caballo. Lo interesante para ella ser&iacute;a que yo siguiera en la cuneta pero, al ver lo contrario, seguramente se mor&iacute;a de rabia. Como no se atrev&iacute;a a decirme nada, esperaba a que me fuera y, sin permiso y con violencia, entraba en la casa y les echaba la gran bronca. Siempre ten&iacute;a algo para re&ntilde;irles y humillarles sin raz&oacute;n. Ahora le molestaba mi caballo. Les dec&iacute;a que por qu&eacute; lo dejaba all&iacute; si no era m&iacute;o y as&iacute; un sinf&iacute;n de mentiras. En realidad, mi caballo no molestaba a nadie atado all&iacute;. Esta persona parece que ten&iacute;a que invadir su intimidad, ten&iacute;a que saber hasta lo que com&iacute;an, era como una pesadilla para esta familia. Todos los d&iacute;as les atormentaba sin m&aacute;s motivo que el que ella misma inventaba.\n<\/p>\n<p>\n\tLo m&aacute;s importante para m&iacute; en esos momentos era evitar y prohibir la intromisi&oacute;n de aquella intrusa. No me gustaba la idea de encarame con ella. Esta clase de mujer suele abusar de ser mujer. No quise compararme a ella y pens&eacute; que lo mejor ser&iacute;a hablar con su marido. En efecto, yo sab&iacute;a que &eacute;l paraba todas las tardes en un bar. Decid&iacute; ir a verle y le habl&eacute; con toda claridad explic&aacute;ndole realmente c&oacute;mo se comportaba su mujer con aquella familia. Entre otras cosas, le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;No te da pena y hasta verg&uuml;enza que tu mujer insulte y atropelle a esa familia que tan sola se encuentra? Lo que ha hecho hasta ahora es intolerable. A pesar de los comentarios que hay por el pueblo, que por cierto hablan muy mal de tu mujer, t&uacute; ni te enteras Te ruego encarecidamente que tomes cartas en el asunto y que no se acerque m&aacute;s a esa casa. Si hasta ahora se encontraban solas e indefensas, a partir de hoy ya tienen quien las defienda. No voy a permitir que tu mujer viole la intimidad de esa casa nunca m&aacute;s. Todos los d&iacute;as pasar&eacute; por all&iacute; para saber c&oacute;mo van las cosas y te har&eacute; a ti responsable de lo que ocurra. Por mi parte no hay precio para luchar por la libertad de &eacute;sta que ya considero mi familia. Que no tenga que repetirte nunca m&aacute;s lo de esta tarde.\n<\/p>\n<p>\n\tCierto es que este hombre no era mala persona, todo lo contrario. Yo lo consider&eacute; siempre como hombre serio y formal. &Eacute;l me dijo que nunca se hab&iacute;a metido en nada y me asegur&oacute; que esto no pasar&iacute;a m&aacute;s, que hablar&iacute;a con su mujer.\n<\/p>\n<p>\n\t-Si as&iacute; lo hicieras y deja de ir a la casa, las cosas se quedar&aacute;n como est&aacute;n. De lo contrario puede que haya problemas. Que no se enga&ntilde;e. No te olvides decirle, por si a&uacute;n no lo sabe, que tiene al pueblo asustado del atropello que les hace y no se da cuenta del da&ntilde;o que les causa. Nadie la puede ver porque hasta con la gente habla mal de ellos sin ninguna raz&oacute;n. S&eacute; todo lo que incordi&oacute; para echarme. S&eacute; que protesta por mi caballo y s&eacute; tambi&eacute;n lo mucho que me desprecia sin ning&uacute;n motivo m&aacute;s que el de su propia maldad. Yo nunca hice da&ntilde;o a nadie. No tiene porque despreciarme de esa forma.\n<\/p>\n<p>\n\tEl marido no era mala persona pero si un gallina que no supo imponer respeto a su fierecilla, que mont&oacute; a caballo en &eacute;l. Hasta que yo le advert&iacute; no se atrevi&oacute; a frenarla, a decirle lo mal que lo estaba haciendo. Desde el d&iacute;a siguiente ya no asom&oacute; por la casa con sus m&uacute;ltiples visitas de cada d&iacute;a y en cualquier momento.\n<\/p>\n<p>\n\tHab&iacute;a gente en el bar que escuch&oacute; lo que yo le dec&iacute;a con tanta energ&iacute;a y, como todos sab&iacute;an que era cierto y que estaba considerada como una mala persona, fue para &eacute;l una forma rotunda de sentirse avergonzado ante los vecinos y para m&iacute; una forma f&aacute;cil de acabar con todo aquel atropello. Solo &eacute;l sabr&aacute; lo que le dijo pero a partir de aquella tarde nunca m&aacute;s protest&oacute; de nada ni se meti&oacute; m&aacute;s en casa ajena. Mi familia era seria y respetada y la raz&oacute;n casi siempre vence.\n<\/p>\n<p>\n\tAl d&iacute;a siguiente cuando llegu&eacute; al oscurecer a casa de mi novia, estaban sorprendidos porque no hab&iacute;an recibido m&aacute;s visitas de aquella que para todos era una pesadilla. Se dieron cuenta de que pasaba por delante de casa pero sin molestarles en nada. Le ten&iacute;an hasta miedo. Aquel d&iacute;a deambul&oacute; por el camino o por los alrededores de su propiedad pero no se acerc&oacute;. Aunque supon&iacute;an que yo hab&iacute;a intervenido, no se pod&iacute;an ni creer que hubiera ese cambio tan rotundo. Cierto que yo hab&iacute;a intervenido y con tanta suerte que nunca m&aacute;s les molest&oacute;. Fue un remedio fulminante.\n<\/p>\n<p>\n\tA los pocos meses qued&oacute; una vivienda libre en otro lugar que, aparte de estar en mejores condiciones, estaba en un piso soleado. Le propuse a la que iba ser mi suegra que se fueran a vivir all&iacute;. Le pareci&oacute; buena la idea y all&iacute; se mudaron. En su nueva casa nadie les molestar&iacute;a nunca y vivieron muy contentas adem&aacute;s de recibir mi visita diaria para hacerles compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tLa peque&ntilde;a pensi&oacute;n de viudedad de mi suegra no alcanzaba para mantener la casa y a cinco personas (cuatro de ellos ni&ntilde;os). Mi suegra ten&iacute;a que trabajar como modista haciendo ropa para la gente del pueblo y se reventaba a trabajar por cuatro pesetas que tampoco eran suficientes para solventar su mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Lo pasaban muy mal.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; Cuando todo parec&iacute;a ir bien, apareci&oacute; un&nbsp;demonio. Esta vez el demonio ten&iacute;a forma de mujer: una vecina. 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