{"id":1414,"date":"2013-07-23T08:02:30","date_gmt":"2013-07-23T06:02:30","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1414"},"modified":"2013-07-23T08:02:30","modified_gmt":"2013-07-23T06:02:30","slug":"bonito-encuentro-con-la-jovencita-que-iba-ser-mi-esposa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1414","title":{"rendered":"Bonito encuentro con la jovencita que iba ser mi esposa"},"content":{"rendered":"<p>\n\tBonito encuentro con la jovencita que iba ser mi esposa y la madre de mis hijos.\n<\/p>\n<p>\n\tCuando bajaba de mi pueblo a trabajar, con frecuencia me encontraba con una bonita y joven chica que todos los d&iacute;as me saludaba al cruzarnos. Se llamaba Mar&iacute;a Pr&aacute;xedes. Ella iba a buscar leche a casa de unos ganaderos cercanos. Algunas veces charl&aacute;bamos algo porque el tiempo era escaso. Yo iba a trabajar pero no sin dejar de pensar en ella porque me gustaba. El d&iacute;a que no la ve&iacute;a me quedaba mal a gusto. Ya no pod&iacute;a pasar sin verla. Me di cuenta que la quer&iacute;a, sent&iacute;a ganas de que llegara el d&iacute;a siguiente para estar con ella. Comenc&eacute; a valorarla como realmente yo la ve&iacute;a: una bonita joven muy educada, muy prudente, con un buen tipo y su bonita y blanca carita que tanto me gustaba contemplar. Por eso, yo procuraba verla todos los d&iacute;as hasta que me di cuenta de que estaba enamorado de aquella ni&ntilde;a que solo ten&iacute;a quince a&ntilde;os.\n<\/p>\n<p>\n\tDado que nunca me gusto enga&ntilde;ar a nadie, ten&iacute;a que pens&aacute;rmelo muy bien porque yo no pod&iacute;a fallarle ni a ella ni a su familia que hab&iacute;a sido azotada por la desgracia y la soledad al perder al padre en un accidente de trabajo en la mina. Yo daba vueltas en la cama por las noches, pensando que ten&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n muy importante, pues el amor tambi&eacute;n quita el sue&ntilde;o. Decid&iacute; que si el destino no me lo imped&iacute;a ella ser&iacute;a la madre de mis hijos. Comenzar&iacute;a para los dos una nueva vida. Seguimos vi&eacute;ndonos en silencio hasta que su madre se enter&oacute; y como era normal, quiso impedirlo.\n<\/p>\n<p>\n\tAquella madre estaba sufriendo por la desaparici&oacute;n de su marido, que hab&iacute;a muerto hac&iacute;a cuatro a&ntilde;os en un accidente de trabajo en el Pozo San Mam&eacute;s. Ahora se le presentaba un problema importante: su hija era novia de un hombre sin manos. No me extra&ntilde;a que esta pobre mujer aturdida por la p&eacute;rdida de su marido y sola con sus cuatro ni&ntilde;os, no supiera qu&eacute; hacer. Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Ella me conoc&iacute;a y tambi&eacute;n a toda mi familia, conoc&iacute;a mi forma de comportarme en la vida despu&eacute;s de aquel accidente, pero las dudas la atormentaban. No sab&iacute;a qu&eacute; camino pudiera tomar yo junto a su hija en la vida.\n<\/p>\n<p>\n\tComo me tem&iacute;a, al enterarse trat&oacute; de impedirlo. Una ma&ntilde;ana me esperaba la chica que, despu&eacute;s de saludarnos, muy triste me dijo que su madre se hab&iacute;a enterado de lo nuestro y que le hab&iacute;a echado la bronca dici&eacute;ndole que ten&iacute;a que dejarlo ya.\n<\/p>\n<p>\n\tRecib&iacute; esta noticia como si me hubiera ca&iacute;do un rayo encima. Por un momento me qued&eacute; sin decir nada. La chica, tan joven y tan guapa, a pesar de su tristeza me miraba con todo su cari&ntilde;o esperando mi respuesta. Porque sab&iacute;a que yo la quer&iacute;a con toda mi alma. La abrac&eacute; con todas mis fuerzas y le di un beso, dici&eacute;ndole: &ldquo;No sufras cari&ntilde;o m&iacute;o. Te quiero con todo mi coraz&oacute;n y te pido que aguantes, que no te enfades con tu madre. Ella tiene toda la raz&oacute;n. La pobrecilla bastante sufre con su soledad para que encima se le presente esto que para ella es un gran problema y encima sin saber qu&eacute; hacer&rdquo;.\n<\/p>\n<p>\n\t&ldquo;Ella quiere lo mejor para t&iacute; y no sabe c&oacute;mo me voy a comportar yo contigo. Ten mucha paciencia y aguanta las broncas sin contestarle ni enfadarte con ella. Yo ir&eacute; a verla para hablarle y decirle lo mucho que nos queremos y que los dos deseamos unir nuestras vidas. Intentar&eacute; demostrarle que la falta de mis manos nunca ser&aacute; un obst&aacute;culo para que mi vida discurra con normalidad. Por eso creo que cuando le prometa que cuidar&eacute; de ti como corresponde a un hombre y que te respetar&eacute; como te mereces por lo noble que eres es posible que sepa apreciar las cosas como se las presento y que tenga en cuenta que mi posici&oacute;n me permite ser responsable para formar una familia&rdquo;.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel d&iacute;a, como algunos m&aacute;s, lo pas&eacute; muy mal. Le daba vueltas a las cosas pensando en c&oacute;mo la podr&iacute;a convencer de mis buenos prop&oacute;sitos. Ni por un momento se me pas&oacute; por la imaginaci&oacute;n el dejarla. No pod&iacute;a olvidarla. Yo quer&iacute;a a aquella mujer y no quise perderla. El sufrimiento de pensar en dejarlo me atormentaba noche y d&iacute;a. No pod&iacute;a dormir ni comer. Mi disgusto era tan grande que hasta en casa me lo notaron. Me disculp&eacute; como pude pero no les dije nada. Una noche, reventado de sufrir por ella y sin poder dormir en todo ese tiempo, cansado y con mucha amargura, me dije: &ldquo;T&uacute; no eres ning&uacute;n cobarde ni tratas de hacer da&ntilde;o a nadie. Amas a una mujer y debes hacer lo posible por no perderla&rdquo;. Era mi deber ir a hablar con su madre y exponerle mis razones, haci&eacute;ndole ver que yo era un hombre con educaci&oacute;n, con capacidad suficiente, moral y material para defenderme en la vida por mis propios medios adem&aacute;s de querer a su hija tanto como a mi propia vida. As&iacute; lo manifiesto porque es verdad.\n<\/p>\n<p>\n\tTengo que decir de coraz&oacute;n que en aquel tiempo yo ya ten&iacute;a dos ofertas de familias que me quer&iacute;an para sus hijas, cosa que mucho les agradec&iacute;, pero no pude complacerles porque no me gustaba ninguna de las dos. El amor real es cosa de dos. No se puede comprar ni ama&ntilde;ar por nadie m&aacute;s que por la propia pareja. Se trata de una cosa muy seria. Es para toda una vida y no se puede jugar con esas cosas. Yo quer&iacute;a a aquella joven, la consideraba ya parte de mi vida, como lo hice toda mi vida y luchar&iacute;a por no perderla. Entre esto y otras valoraciones, se acercaba la hora de ir a trabajar. Madrugu&eacute; m&aacute;s de lo normal, nervioso y disgustado. De no ser porque a aquella hora no la ver&iacute;a, me hubiera marchado al trabajo ya. Esper&eacute; como siempre para poder ver a mi novia porque ya no pod&iacute;a pasar sin estar con ella. Baj&eacute; y tuve que esperarla impaciente, pero con esperanzas de poder verla. Tem&iacute;a que la madre supiera que la esperaba y que le retrasara la hora de ir a por la leche. Hubo suerte y la vi llegar. Como siempre, le d&iacute; un beso y le pregunt&eacute; por la cuesti&oacute;n. Dijo que su madre segu&iacute;a en lo mismo, que no quer&iacute;a que sigui&eacute;ramos m&aacute;s.\n<\/p>\n<p>\n\tLos dos nos miramos con tristeza. Mientras la contemplaba, le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Te quiero y no puedo abandonarte. Ya formas parte de mi vida y no vamos a claudicar. Esta tarde despu&eacute;s de que oscurezca ir&eacute; a hablar con tu madre. Te ruego le digas que deseo hablar con ella. Con su permiso, ir&eacute; esta tarde a verla a las nueve.\n<\/p>\n<p>\n\tEn ese momento afloraron las l&aacute;grimas a sus ojos y me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Yo tambi&eacute;n te quiero y tengo fe de que cuando hables con ella la convenzas, porque la he o&iacute;do alguna vez, cuando no sab&iacute;a nada de lo nuestro, hablar muy bien de ti. Dijo que eras muy buena persona, muy trabajador adem&aacute;s de muy elegante. Que era una pena que te tocara a ti esa mala suerte de perder las manos. Yo s&eacute; que eso para ti ya no es ning&uacute;n obst&aacute;culo, me dijo. Todo el mundo habla de ti y dicen que eres un artista que sabes trabajar de todo y con mucho arte y mejor que muchos con manos.\n<\/p>\n<p>\n\t-Muchas gracias cari&ntilde;o m&iacute;o, te agradezco mucho el que t&uacute; valores mi persona tan positivamente adem&aacute;s de contarme lo que ella piensa de mi. Por lo menos ya s&eacute; que no me desprecia al contrario de otros.\n<\/p>\n<p>\n\tSu madre sab&iacute;a apreciar el valor de las personas, lo que consider&eacute; muy importante. Esto me di&oacute; &aacute;nimos para ir a verla y exponerle mi decisi&oacute;n de responder por aquella mujer que yo amaba y que sigo amando a pesar de haber transcurrido cuarenta a&ntilde;os. Siempre juntos a todas partes, excepto cuando iba al trabajo.\n<\/p>\n<p>\n\tAs&iacute; fue. A las nueve llam&eacute; a su puerta y me recibi&oacute; la madre. La salud&eacute; y le dije que perdonara mi atrevimiento al molestarla. Ella dijo que no era ninguna molestia y con mucha educaci&oacute;n me dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Ya me dijo la ni&ntilde;a que vendr&iacute;as y te lo agradezco porque yo no quiero dejarla. Todav&iacute;a es muy joven y hay que dejarla que se cr&iacute;e antes de cortejar.\n<\/p>\n<p>\n\t-Ya s&eacute; que es muy joven pero yo la quiero mucho y por ese motivo vengo dispuesto a responder por ella. Le prometo que si nos da paso nunca le ha de pesar. Siempre velar&eacute; por ella antes que por mi vida. Le aseguro que lo de las manos no va ser ning&uacute;n obst&aacute;culo ni para m&iacute; ni para ella. Formaremos un hogar y nada le ha de faltar. Soy hombre noble y con muchas ganas de trabajar y preciso la compa&ntilde;&iacute;a de su hija que adoro y quiero que sea la compa&ntilde;era de mi vida. S&eacute; que es dif&iacute;cil comprenderme. Usted quiere lo mejor para su hija pero le ruego que tenga en cuenta que los hay con mayores defectos que el m&iacute;o. Yo lo llevo a la vista y otros lo llevan oculto. No es bueno despreciar a una persona por un defecto f&iacute;sico si &eacute;ste tiene soluci&oacute;n y el m&iacute;o ya la tiene. Me siento con suficiente capacidad para trabajar y responder en todos los &oacute;rdenes como si tuviera las dos manos. El tiempo ha de ser testigo y usted tambi&eacute;n lo ser&aacute;. Le ruego sea paciente y tenga en cuenta mi forma de ser y lo mucho que amo a su hija.\n<\/p>\n<p>\n\tFu&eacute; mujer noble y razonable. Dec&iacute;a que su hija era muy joven, que no sab&iacute;a hacer nada, que ad&oacute;nde iba yo con esa ni&ntilde;a. En efecto, sus argumentos eran reales y propios de una madre. Ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Eso no es problema ninguno. Yo le dar&eacute; cari&ntilde;o como esposo y le ense&ntilde;ar&eacute; como padre. Ir&aacute; a cursos de cocina, le comprar&eacute; libros y siempre ser&eacute; su fiel compa&ntilde;ero. Seguro que en poco tiempo se prepara. No se olvide de que hace m&aacute;s el quiere que el que puede y ella y yo nos queremos mucho. Considero que eso es lo mejor para los dos y fundamental para que ella pueda aprender a ser una buena ama de casa y una gran esposa. Con cari&ntilde;o y amor se consigue. Este es mi proyecto.\n<\/p>\n<p>\n\tSu madre se mostraba en principio dura y dijo que no pod&iacute;a ser. V&iacute; que estaba muy cerrada, con muy buenas palabras pero siempre negativas. Cuando ya me marchaba le dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-Le ruego piense mucho en lo que le propongo, que es con toda mi firmeza y le agradecer&iacute;a lo tenga en cuenta. Volver&eacute; dentro de unos d&iacute;as.\n<\/p>\n<p>\n\tMe desped&iacute; de ella d&aacute;ndole las gracias por recibirme y ser tanta atenta conmigo.\n<\/p>\n<p>\n\tMe fu&iacute; muy preocupado pero sin darme por vencido. Por lo menos, me hab&iacute;a recibido y escuchado mis proyectos de futuro. Me trat&oacute; con educaci&oacute;n, como lo hacen las buenas personas.\n<\/p>\n<p>\n\tAl bajar para el trabajo nos segu&iacute;amos viendo y yo le preguntaba por la reacci&oacute;n de su madre que segu&iacute;a con la misma idea de que no pod&iacute;a ser, aunque parec&iacute;a que ya hab&iacute;a bajado un poco el tono de las broncas que le echaba y parec&iacute;a un poco m&aacute;s tranquila. Aquello a los dos nos tranquiliz&oacute; pero no sin la duda, que a&uacute;n permanec&iacute;a, pues faltaba la &uacute;ltima palabra de su madre y hab&iacute;a que respetarla.\n<\/p>\n<p>\n\tLleg&oacute; el fin de semana y volv&iacute; a visitar a su madre. Al igual que la vez anterior, le dije a su hija que le dijera que aquel s&aacute;bado al caer la noche volver&iacute;a a su casa.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tOtra vez llam&eacute; a su puerta y sali&oacute; a recibirme. Le dije que hab&iacute;a hablado con mis padres de la decisi&oacute;n que hab&iacute;a tomado y que les hab&iacute;a parecido muy bien, cosa que me alegr&oacute; mucho y que esperaba que ella apreciara y, que si nos daba su autorizaci&oacute;n, a partir de ma&ntilde;ana domingo vendr&iacute;a a buscarla a casa y a traerla siempre y tambi&eacute;n por la semana, despu&eacute;s de salir del trabajo, los visitar&iacute;a algunas veces.\n<\/p>\n<p>\n\tDesde luego que dura s&iacute; que estaba, pero me pareci&oacute; que al ver que ya hab&iacute;a hablado con mis padres, aquello sirvi&oacute; de algo. Creo que su madre apreci&oacute; en m&iacute; seriedad y &aacute;nimo para seguir y, aunque no dijo que s&iacute; y parec&iacute;a seguir con sus argumentos, al marchar le dije que ma&ntilde;ana llegar&iacute;a a buscarla a las seis de la tarde. As&iacute; fue y ya nunca m&aacute;s me separ&eacute; de mi novia. Cumpl&iacute;amos con la hora de llegada que ella marcaba y todo fue bien.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bonito encuentro con la jovencita que iba ser mi esposa y la madre de mis hijos. Cuando bajaba de mi pueblo a trabajar, con frecuencia me encontraba con una bonita y joven chica que todos los d&iacute;as me saludaba al cruzarnos. Se llamaba Mar&iacute;a Pr&aacute;xedes. 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