{"id":1376,"date":"2013-07-14T08:58:02","date_gmt":"2013-07-14T06:58:02","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1376"},"modified":"2013-07-14T08:58:02","modified_gmt":"2013-07-14T06:58:02","slug":"el-primer-negocio-de-mi-juventud-malo-y-ruinoso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1376","title":{"rendered":"El primer negocio de mi juventud, malo y ruinoso"},"content":{"rendered":"<p>\n\t1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La odisea de mi mal negocio al abrir un&nbsp;almac&eacute;n de vinos\n<\/p>\n<p>\n\tNo acert&eacute; al elegirlo&nbsp;. Hombre muy joven sin experiencia, solo preparado para trabajar. El negocio de almacenista de vinos, que a&ntilde;os atr&aacute;s di&oacute; mucho dinero, en aquel tiempo estaba ya en decadencia. Hab&iacute;a m&aacute;s vinoteros que bebedores. Era muy grande la competencia.\n<\/p>\n<p>\n\tSe abr&iacute;a el almac&eacute;n de jueves y el domingo anterior me invit&oacute; Laureano Su&aacute;rez Corte (un corredor de vinos que por cierto fue un gran paisano) junto con otros cuatro vinateros a probar los vinos de las Bodegas de C&aacute;ndido Gonz&aacute;lez en Valdevimbre, Le&oacute;n. Bajamos todo el grupo a probar los distintos caldos que en aquel tiempo eran exquisitos. Una vez que recorrimos toda la bodega, nos pusimos a comer un cabritu que sali&oacute; delicioso con aquel pan tan bueno de hogaza que hoy ya no se hace m&aacute;s que en alguna parte. Bebimos aquel vino, que era de destacar, sentados en la cueva Laureano junto con el Bodeguero y los dem&aacute;s. Entre los cinco vinateros, dos eran hermanos de la G&uuml;eria de San Andr&eacute;s, San Martin. Uno de ellos pregunt&oacute; a Laureano:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;Es Arsenio tambi&eacute;n de la rama del vino?\n<\/p>\n<p>\n\t-S&iacute;, ya lo es. Abre el pr&oacute;ximo jueves.\n<\/p>\n<p>\n\t&Eacute;ste se dirigi&oacute; a m&iacute; y dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Muchacho, eres muy joven, yo creo que mejor ser&iacute;a que no abrieras el almac&eacute;n, la cosa va muy mal y te puedes arruinar. Si econ&oacute;micamente eres fuerte, bien; si no, mejor es que no te aventures en un negocio que ya es ruinoso.\n<\/p>\n<p>\n\tLe dije, como siempre, la verdad:\n<\/p>\n<p>\n\t-Soy pobre. Por eso quiero trabajar en este negocio que ha dado dinero hasta la fecha.\n<\/p>\n<p>\n\t-Cierto que di&oacute; dinero pero, como todo, esto tambi&eacute;n fall&oacute;. En la actualidad es ruinoso.\n<\/p>\n<p>\n\tLe dijo a Laureano:\n<\/p>\n<p>\n\t-No le mandes el cami&oacute;n, es una pena que se meta en un negocio tan malo y t&uacute; lo sabes.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel hombre, que nunca m&aacute;s volv&iacute; a ver, me di&oacute; una opini&oacute;n honesta y veraz, advierti&eacute;ndome de d&oacute;nde me met&iacute;a sin saber lo mal que lo iba a pasar.\n<\/p>\n<p>\n\tLaureano le dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Ya tiene todo preparado, &iquest;C&oacute;mo no se lo voy a mandar?\n<\/p>\n<p>\n\tTras un momento de silencio pensando en lo que hab&iacute;a dicho, le coment&eacute; que yo era de un valle minero donde la gente beb&iacute;a mucho vino y que mi familia, al igual que yo, &eacute;ramos apreciados por la gente y todos dec&iacute;an que me ayudar&iacute;an, dada mi precaria situaci&oacute;n.\n<\/p>\n<p>\n\t&Eacute;l mismo, que no le gustaba ya su propio negocio, dijo que ese ser&iacute;a mi mayor error: Los conocidos y los vecinos ser&iacute;an precisamente los que no me comprar&iacute;an ni un litro de vino. Su hermano y &eacute;l lo sab&iacute;an por experiencia y exactamente eso fue lo que les pas&oacute;, ya ver&iacute;a yo como no fallaba. Me qued&eacute; sorprendido y mir&aacute;ndole fijamente, sin saber que pod&iacute;a hacer, me puse nervioso pensando: &iexcl;Pobre de m&iacute;! &iquest;Ad&oacute;nde voy si ya gast&eacute; un mont&oacute;n de dinero para montar el almac&eacute;n? Me qued&eacute; sin habla. A pesar de tener mis dudas al respecto, de parecerme casi imposible que pudiera ser lo que aquel hombre dec&iacute;a y que su hermano afirm&oacute; ser cierto, pensaba, mientras segu&iacute;an con sus conversaciones: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo me va fallar tal persona?&rdquo; Iba pas&aacute;ndolos por mi mente como si de una revista se tratara y no lo pod&iacute;a comprender.\n<\/p>\n<p>\n\tAquello que yo cre&iacute; imposible sali&oacute; como los dos hermanos pintaron. Bien seguros estaban cuando uno dijo: &ldquo;t&uacute; mismo lo has de comprobar&rdquo;. Tan cierto como sorprendente, en mi pueblo s&oacute;lo un vecino me pidi&oacute; un pellejo de vino (as&iacute; era como se vend&iacute;a el vino en aquella &eacute;poca). Uno solo en todo aquel tiempo. El resto nunca se acordaron de m&iacute;. En todo el valle, muy pocos, una media docena. Aunque esos fueron precisamente buenos clientes y les estoy muy agradecido. Nunca me olvidar&eacute; de esa buena gente que supo echarme un cable. Desde luego cada vez que me encuentro con uno de aquellos clientes les miro con agrado con cari&ntilde;o. Me quedar&eacute; eternamente agradecido y siempre les recordar&eacute; como si fueran algo m&iacute;o. Algunas veces hasta les comento que todav&iacute;a sigo record&aacute;ndoles con el aprecio que se merecen, jam&aacute;s les olvidar&eacute;. Eso es algo que les tendr&eacute; en cuenta mientras viva.\n<\/p>\n<p>\n\tRespecto a los dem&aacute;s, que recuerden un poco aquella canci&oacute;n Asturiana que dice: <em>No le niegues pan al pobre que a tu puerta pica y llama, &eacute;ste recorre el camino que t&uacute; seguir&aacute;s ma&ntilde;ana<\/em>. Nunca sabe uno de qui&eacute;n puede necesitar. La vida da muchas vueltas. Lo que hoy nos parece oscuro puede que ma&ntilde;ana sea claro. Hay que pensar las cosas muy bien. No vaya ser que cuando queramos dar la vuelta ya no encontremos el camino de regreso al estar cerrado por lo oscuro que lo dejamos al pasar\n<\/p>\n<p>\n\tSe abri&oacute; el almac&eacute;n de vinos y comenzamos a vender por distintos pueblos. Siempre compraba el vino en Baldevimbre, que era de los mejores que hab&iacute;a. Lo transport&aacute;bamos en bocoyes de setecientos litros y con una manguera llen&aacute;bamos las colambres. El vino se serv&iacute;a directamente sin ninguna manipulaci&oacute;n. Un cliente dec&iacute;a que era vino inmejorable, otro que no se pod&iacute;a beber. Cuando llegaba a mi casa mi padre me dec&iacute;a:\n<\/p>\n<p>\n\t-Hijo &iquest;por d&oacute;nde andas? Hay gente que se queja diciendo que no es buen vino, en cambio otros dicen que es muy bueno &iquest;Qu&eacute; es lo que pasa?\n<\/p>\n<p>\n\t-Yo estoy tan sorprendido como t&uacute;-Le dec&iacute;a yo a mi padre-No s&eacute; la raz&oacute;n. Se sirve el mismo vino a todos. Nadie est&aacute; m&aacute;s interesado que yo por atender bien a nuestros clientes, que mucho les aprecio. S&oacute;lo por confiar en m&iacute; les doy el mejor vino que hay en la provincia de Le&oacute;n. No puedo saber el porqu&eacute; de esas quejas que me vuelven loco.\n<\/p>\n<p>\n\tPor mi falta de experiencia (yo era muy joven, ten&iacute;a veintitr&eacute;s a&ntilde;os y acababa de empezar) lo pas&eacute; muy mal, hasta que me di&oacute; por comprobar los pellejos que entraban, controlando de d&oacute;nde ven&iacute;an para ver si encontraba el motivo.\n<\/p>\n<p>\n\tComenc&eacute; a comprobar el olor de cada uno y con sorpresa vi que alguno de &eacute;stos olian mal por estar mal curtidos. Daban la &ldquo;carnaza&rdquo;. As&iacute; se llamaba a lo que hac&iacute;a que el vino tuviera un sabor raro. Se fueron seleccionando y se retiraron del servicio. Tuvimos que quemarlos, puesto que el que los sirvi&oacute; no quiso saber nada del tema. Eran muy caros y perd&iacute; mucho dinero. De entre cien colambres, salieron mal algo m&aacute;s de veinte. Eran demasiados. Adem&aacute;s de las p&eacute;rdidas, me dejaron de comprar varios clientes que no entendieron mis explicaciones, seguramente pensando que eran falsas. Aunque muchos disgustos y dinero me cost&oacute; todo esto, me di perfecta cuenta de que el cliente ten&iacute;a raz&oacute;n y, como siempre, pagamos justos por pecadores.\n<\/p>\n<p>\n\tFue un botero de la Felguera al que le compre todos esos colambres. Me traicion&oacute; miserablemente. Tan &ldquo;oveya&rdquo; era que no se di&oacute; cuenta de que &eacute;l mismo perd&iacute;a a un buen cliente.\n<\/p>\n<p>\n\tAquello fue un duro golpe para mi negocio. Con esa mala suerte, fue como haber firmado la sentencia de cierre. Si al principio el negocio daba poco, despu&eacute;s menos. Fue demasiado lo que sufr&iacute; por ese motivo. No se puede describir. La vida es tan dura algunas veces que a pesar de procurar hacerlo de la mejor forma y con la mejor idea del mundo las cosas salen mal. La gente algunas veces no se f&iacute;a de nadie. Yo no les traicion&eacute; y lo digo con todo mi coraz&oacute;n porque fue as&iacute;. Aunque haya quien no lo crea, es tan cierto como mi propia existencia. Si estos clientes que desconfiaron de m&iacute; me conocieran como muchos me conocen, no me hubieran dejado y mi negocio podr&iacute;a haber sido, si no muy bueno, por lo menos que no me diera p&eacute;rdidas. As&iacute; son las cosas muchas veces, aunque parezcan imposibles.\n<\/p>\n<p>\n\tCon esto no pretendo hacerme el mejor, ni tampoco disculparme. Agua pasada ya no mueve molino. Lo &uacute;nico afirmar una vez m&aacute;s lo que realmente ocurri&oacute; porque yo nunca val&iacute; para&nbsp; traicionar a nadie y menos robar a los que tanto apreci&eacute; por ser mis clientes. As&iacute; nac&iacute; y as&iacute; ser&eacute; hasta el fin, aunque haya alguno que lo dude. Por mucha picaresca que haya, yo, desde aqu&iacute;, doy fe de conocer a mucha gente con esa nobleza de no valer para enga&ntilde;ar, porque a trav&eacute;s de nuestra historia siempre hubo de todo. Eso lo tengo muy claro.\n<\/p>\n<p>\n\tSeguimos trabajando y las cosas no mejoraban nada. De hecho, iban cada vez peor. De los tres que trabajaban en la distribuci&oacute;n de vinos, uno de ellos ten&iacute;a carnet de primera de conducir, pero con muy poca pr&aacute;ctica. &Eacute;l mismo reconoci&oacute; no haber cogido m&aacute;s veh&iacute;culo que el de la academia. Al darle la furgoneta dijo que lo mejor ser&iacute;a que antes de comenzar a trabajar con ella hiciera unas pr&aacute;cticas porque ya hac&iacute;a mucho tiempo que no manejaba un volante.\n<\/p>\n<p>\n\tDecidimos los dos que por las tardes despu&eacute;s de mi regreso del trabajo, yo le acompa&ntilde;ar&iacute;a durante esas pr&aacute;cticas que har&iacute;amos varios d&iacute;as. Al terminar estas, pens&oacute; que ya podr&iacute;a salir con el primer viaje de cajas de vino para los pueblos. Quedamos entonces de acuerdo y aquella tarde y como siempre despu&eacute;s de yo llegar del trabajo, saldr&iacute;amos con este viaje que poco iba durar. Este hombre era una gran persona, noble y callado, pero seguramente algo nervioso. Cuando solo hab&iacute;amos recorrido poco m&aacute;s de un kil&oacute;metro y en un lugar nada dif&iacute;cil y a pesar de ir muy despacio, el sigui&oacute; hasta darse con una roca. Esta maldita roca era la &uacute;nica que hay en aquella zona y todav&iacute;a est&aacute; all&iacute;. Fue el lugar perfecto para deshacer el morro de la furgoneta y romperse varias cajas de vino que salieron volando por encima de nosotros. Afortunadamente nada grave sucedi&oacute; pero terminsmos con varias magulladuras, aparte de la p&eacute;rdida econ&oacute;mica que para m&iacute; supon&iacute;a en este tiempo de tanta pobreza.\n<\/p>\n<p>\n\tYo le dije: &ldquo;No sufras. La furgoneta se arregla. Lo importante es que no nos pas&oacute; nada grave&rdquo;. Esto mucho me lo agradeci&oacute;. Se acerc&oacute; a m&iacute; y me di&oacute; con su mano en el hombro diciendo: &ldquo;Gracias Arsenio. En lugar de re&ntilde;irme me calmas. No te puedes imaginar lo que lo siento&rdquo;. &ldquo;Tranquilo hombre, que ya pas&oacute; todo&rdquo;. Vi que se emocion&oacute; un poco por mi forma de razonar las cosas. Es precisamente en esos momentos donde de verdad se ven las personas. Este hombre era una gran persona y muy trabajador y de toda confianza hasta para cobrar a los clientes. Nunca se olvid&oacute; de aquello y me apreci&oacute; hasta su muerte. Era de mi edad y muri&oacute; muy joven. Hab&iacute;a sido minero. Una enfermedad le atac&oacute; y como ten&iacute;a poca pensi&oacute;n vino a trabajar a nuestro almac&eacute;n. Lo sent&iacute; mucho porque si antes ya nos trat&aacute;bamos muy bien, despu&eacute;s de aquel accidente m&aacute;s todav&iacute;a. &Eacute;l qued&oacute; muy agradecido por que se sinti&oacute; culpable de las perdidas.&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La odisea de mi mal negocio al abrir un&nbsp;almac&eacute;n de vinos No acert&eacute; al elegirlo&nbsp;. Hombre muy joven sin experiencia, solo preparado para trabajar. El negocio de almacenista de vinos, que a&ntilde;os atr&aacute;s di&oacute; mucho dinero, en aquel tiempo estaba ya en decadencia. Hab&iacute;a m&aacute;s vinoteros que bebedores. Era muy grande la competencia. 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