{"id":1334,"date":"2013-07-03T20:36:52","date_gmt":"2013-07-03T18:36:52","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1334"},"modified":"2013-07-03T20:36:52","modified_gmt":"2013-07-03T18:36:52","slug":"el-problema-de-nacer-y-criarse-en-la-aldea","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1334","title":{"rendered":"El problema de nacer y criarse en la aldea"},"content":{"rendered":"<p>\n\tLa diferencia de nacer y vivir en aquel tiempo en la aldea, cultural mente es abismal, en los pueblos de monta&ntilde;a no baj&aacute;bamos m&aacute;s que a trabajar a la mina. Est&aacute;bamos muy atrasados, habl&aacute;bamos aldeano cerrado y desconoc&iacute;amos muchas cosas por su nombre real. Una ma&ntilde;ana en la oficina me mandaron darle material a la se&ntilde;ora de la limpieza. El individuo le&iacute;a en una cartulina los art&iacute;culos que yo iba sacando de unos apartamentos debajo del mostrador de la oficina: dos gamuzas, tres bayetas, seis pastillas de jab&oacute;n de lavar, y seis de tocador. Yo no conoc&iacute;a el nombre de este jab&oacute;n y le pregunt&eacute; que d&oacute;nde estaba. El tipo explot&oacute; en risas. Con aquello me atormentaron unos cuantos d&iacute;as. No asimilaron ni se dieron cuenta de d&oacute;nde ven&iacute;a ni por lo que estaba pasando. El mismo sufrimiento te resta posibilidades hasta en la memoria. Vives sumido en tus tristes pensamientos, d&aacute;ndole vueltas a las cosas para ver si encuentras una salida que te libere de tanto dolor. No se dieron cuenta hasta donde se puede llegar con las bulas. Yo estaba reventando del sufrimiento que me invad&iacute;a y no pod&iacute;a soportar aquellas tontas risas. Eran momentos tr&aacute;gicos y prefer&iacute;a la soledad. Aparte, nunca me gusto hacer de menos a nadie, porque hay gente muy pesada en algunos casos y muy mal tomada en otros. Muchas veces terminan en el trabajo o en cualquier lugar en discusiones fuertes y muy desagradables. Se re&iacute;an de m&iacute; y dec&iacute;an un mont&oacute;n de tonter&iacute;as. Aunque me callaba, en alg&uacute;n momento pens&eacute; que all&iacute; hab&iacute;a alguno mucho peor que los animalitos del monte, pero con una corbata que ni se la merec&iacute;an.\n<\/p>\n<p>\n\tUna tarde fuimos al botiqu&iacute;n de la empresa a tallar a los quintos, que por ser mineros libraban de la mili trabajando en las minas. &Eacute;ramos &nbsp;un grupo de cinco hombres: el m&eacute;dico de accidentes de la empresa, un practicante y tres que &iacute;bamos de la oficina. La misi&oacute;n m&iacute;a era llamar a los quintos por orden alfab&eacute;tico leyendo los nombres y apellidos en el expediente de cada uno. Al llamar al primero me equivoqu&eacute; y le&iacute; el nombre del m&eacute;dico: Emiliano Fern&aacute;ndez Guerra. Lo repet&iacute; dos veces y dije:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iquest;D&oacute;nde andar&aacute; este pollo?\n<\/p>\n<p>\n\tEl m&eacute;dico, que estaba mi lado, dijo:\n<\/p>\n<p>\n\t-Ese soy yo. El nombre del quinto est&aacute; m&aacute;s abajo. Muy atento, me lo ense&ntilde;&oacute;. Yo no conoc&iacute;a nada de aquello, nervioso y con pocos conocimientos, me equivoque porque nadie me en se&ntilde;o. Todo el mundo se call&oacute;, menos el m&aacute;s viejo de toda la oficina que se ri&oacute; de m&iacute; al momento y a lo zorro. Ten&iacute;a m&aacute;s duro el coraz&oacute;n que una hiena. Como all&iacute; no pudo seguir burl&aacute;ndose de m&iacute;, de vez en cuando me miraba y se re&iacute;a por lo bajo cuando los dem&aacute;s no le miraban. Yo, que ya &nbsp;conoc&iacute;a su maldad, aunque de poco tiempo, me di cuenta de que ya iba tener para largo con aquella burla. En efecto: lo guard&oacute; para el d&iacute;a siguiente y no se olvid&oacute;.\n<\/p>\n<p>\n\tA primera hora fue a mi aposento y me dijo que pasara por su mesa a firmar el expediente que el m&eacute;dico hab&iacute;a hecho contra m&iacute; por insulto. Me present&oacute; unos papeles, que ni los mire como tampoco a &eacute;l. No estaba en condiciones para aguantar un energ&uacute;meno como &eacute;l, que siempre me machac&oacute;. Mal tratar a un ni&ntilde;o como yo que acababa de perderlas dos manos, es incre&iacute;ble admitir y creer que haya esta clase de gente y encima de traje y corbata presumiendo m&aacute;s que un general de divisi&oacute;n.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;Algunas veces me pon&iacute;a a escribir a m&aacute;quina con el fin de aprender. Nunca ninguno de los jefes me llam&oacute; la atenci&oacute;n, pero &eacute;l no me dejaba en paz. Me quitaba la m&aacute;quina y me echaba la gran bronca, diciendo que las estropeaba. Nunca pudo soportar verme a la m&aacute;quina, hasta se pon&iacute;a furioso por la maldad que ten&iacute;a en su cuerpo. Si quer&iacute;a aprender a escribir, no ten&iacute;a m&aacute;s remedio que comprarme una m&aacute;quina, ya era imposible soportarlo. &iquest;Porque ten&iacute;a que importarle a &eacute;l si era otro m&aacute;s de la oficina?\n<\/p>\n<p>\n\tA pesar de mi pobre econom&iacute;a, no tuve m&aacute;s remedio que comprarme una m&aacute;quina de escribir de ocasi&oacute;n. Por culpa de aquel individuo que me&nbsp; atormentaba por escribir con la maquina m&aacute;s vieja de all&iacute;. Hasta me insultaba a pesar de ser mayor. Desde luego que hay tipos retorcidos y malos por el mundo algunas veces, pero como aquel yo nunca vi otro. Compr&eacute; una Olivetti, como las que hab&iacute;a en aquella oficina, Yo quer&iacute;a aprender a escribir, a la vez que estudiaba\n<\/p>\n<p>\n\tAunque el tiempo me era muy escaso entre el trabajo en las Oficinas y el particular m&iacute;o para poder sustentar los gastos de casa.\n<\/p>\n<p>\n\tTrabaj&eacute; durante a&ntilde;os con aquella maquina y jam&aacute;s le pas&oacute; nada. A pesar de que en aquel tiempo todav&iacute;a llevaba aparatos sin goma, siempre procur&eacute; escribir con una goma redonda en cada aparato, que la hab&iacute;a preparado para proteger las teclas y no estropearlas.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;Aunque aquel malvado, que era un fiera, ya no deb&iacute;a decirme nada, ni antes ni despu&eacute;s. Primero porque las maquinas no eran de el sino de la empresa y despu&eacute;s por ser de mi propiedad. Pues segu&iacute;a con toda su maldad. Muchas veces se acercaba a mi lugar de trabajo, se pon&iacute;a delante de m&iacute;, largo tiempo, ri&eacute;ndose y burl&aacute;ndose al ver c&oacute;mo escrib&iacute;a. Solo lo hac&iacute;a para machacarme y&nbsp; re&iacute;rse. A pesar de que su mesa estaba en una oficina y la m&iacute;a fuera de esta, se desplazaba a mi punto de trabajo, para hacerme da&ntilde;o, porque eso siempre fue lo suyo y con todos los que pudo. Por si fuera poco el da&ntilde;o que hac&iacute;a, al marchar dec&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\t-&Eacute;sta para la chatarra dentro de poco, &iquest;para qu&eacute; quieres t&uacute; ninguna m&aacute;quina? &iquest;Qu&eacute; falta te hace si no te va a servir m&aacute;s que para deshacerla?\n<\/p>\n<p>\n\tAs&iacute; me dec&iacute;a aquel mal hombre, sin darse cuenta de que yo tambi&eacute;n ten&iacute;a derecho a la vida y al&nbsp; progreso, a evolucionar mi vida. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a m&aacute;s tarde cundo vio que funde una empresa?, que dio trabajo a mucha gente joven durante a&ntilde;os y pag&aacute;ndoles como un banco. Adem&aacute;s de respetarles como es debido, lo que aquel sin verg&uuml;enza nunca supo hacer, se re&iacute;a hasta de su sombra, como si fuera superior a los dem&aacute;s, cuando era el m&aacute;s animal, en forma de un humano que conoc&iacute;.\n<\/p>\n<p>\n\tMe trato con desprecio, no le falto m&aacute;s que decirme, &iquest;para qu&eacute; quieres una maquina? si eres un in&uacute;til, no vales para nada, porque no tienes manos. Solo se le dio bien criticar a todo el mundo y molestar al m&aacute;s d&eacute;bil. Se pasaba el d&iacute;a fumando y sin hacer nada, mirando por las ventanas. Lo que nuca entend&iacute; fue como se puede pagar un salario a un miserable bajo. Seguro estoy que &eacute;l fue mucho m&aacute;s in&uacute;til con las dos manos que yo sin ellas. Eso est&aacute; muy claro, porque nunca dio golpe ni supo m&aacute;s de trabajos que de una oficina y de ser el m&aacute;s vago de la cuadrilla.\n<\/p>\n<p>\n\tSin que se confundan mis argumentos, ni tampoco con &aacute;nimos de presumir, sino de mostrar la verdad. Pase delante de &eacute;l, en todos los casos, menos en la maldad. Porque trabaje sin manos en multitud de cosas. En ganader&iacute;a, en trabajos del campo, en mec&aacute;nica, en dise&ntilde;o y montaje de muchas maquinas, en trabajos de oficina, conducir y hasta en la fabricaci&oacute;n de mis propias manos. Porque para m&iacute; s&iacute; lo son, aunque de acero. Esa es la gran diferencia del hombre que lucha por una causa. No como vago miserable que por su desdichada forma de ser, atacaba y maltratando a los obreros, que trabajaban para que el viviera del cuento.\n<\/p>\n<p>\n\tSe le daba muy bien abusar de la gente como una alima&ntilde;a, siempre dando guerra. Pobre de aquel que cayera en sus manos. Hab&iacute;a una frase que pronunciaba con mucha frecuencia: Cuando ten&iacute;a que hacer un expediente a un trabajador. Ese provisionalmente fusilado y despu&eacute;s procesado y ri&eacute;ndose ante los compa&ntilde;eros. Siempre fue el que hizo los expedientes de castigo o de despido a los trabadores. Eso s&iacute; que lo manejo muy bien.\n<\/p>\n<p>\n\tSi este hombre supiera c&oacute;mo lo consideraba la gente de la zona, posiblemente hubiera reflexionado acerca de su forma de tratar a los trabajadores, que no le pod&iacute;an ver ni en pintura. Ten&iacute;a la fama que se merec&iacute;a. La gente, aunque callaba, bien le conoc&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\tUn d&iacute;a lleg&oacute; una se&ntilde;ora muy mayor de un pueblo alto de Santa B&aacute;rbara, de las ancianas que llevaban el pa&ntilde;uelo en su cabeza. Pic&oacute; en la taquilla y le abri&oacute; la portezuela, le pregunt&oacute;.\n<\/p>\n<p>\n\t-&iexcl;Qu&eacute; quiere, se&ntilde;ora!\n<\/p>\n<p>\n\t-Una libreta para el economato-le dijo ella.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t-&iexcl;Otra que mejor baila&iexcl; &iexcl;Esto no es el economato le dijo el t&iacute;o sin verg&uuml;enza&iexcl; con un despotismo de fiera&iexcl; y le dio un portazo a la taquilla que casi se rompe el cristal, dejando a la pobre se&ntilde;ora sin ninguna explicaci&oacute;n y trancada al otro lado\n<\/p>\n<p>\n\tDio pena ver c&oacute;mo se qued&oacute; sin pronunciar palabra la pobre se&ntilde;ora. Seguramente que si este miserable supiera que al otro lado de la taquilla hab&iacute;a dos hombres que presenciaron su actitud, se habr&iacute;a comportado de otra forma. Estos se&ntilde;ores se quedaron sorprendidos, a la vez que indignados de lo que acaban de ver. Sus comentarios, entre otras cosas, fueron:\n<\/p>\n<p>\n\t-&iexcl;Qu&eacute; l&aacute;stima que no estuviera un hijo de esta mujer!\n<\/p>\n<p>\n\t-Si lo hace a mi madre lo saco por la taquilla. Es un hijo de puta, que no tiene compasi&oacute;n ni de su madre, dijo el otro.\n<\/p>\n<p>\n\tLa pobre se&ntilde;ora, que seguro estar&iacute;a muy cansada a su larga edad y del largo camino que hab&iacute;a recorrido y que a&uacute;n le quedaba el regreso, pues en aquel tiempo no hab&iacute;a transporte a los pueblos y todos nos desplaz&aacute;bamos andando, se fue sin decir palabra. Me acerqu&eacute; y le indiqu&eacute; d&oacute;nde ten&iacute;a que ir a por su libreta, me dio las gracias y se quedo mirando para m&iacute; con su carita de agradecimiento, como diciendo, menos mal que hay una persona que atiende a la gente.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La diferencia de nacer y vivir en aquel tiempo en la aldea, cultural mente es abismal, en los pueblos de monta&ntilde;a no baj&aacute;bamos m&aacute;s que a trabajar a la mina. Est&aacute;bamos muy atrasados, habl&aacute;bamos aldeano cerrado y desconoc&iacute;amos muchas cosas por su nombre real. 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