{"id":1253,"date":"2013-06-07T10:48:38","date_gmt":"2013-06-07T08:48:38","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=1253"},"modified":"2013-06-07T10:48:38","modified_gmt":"2013-06-07T08:48:38","slug":"grabe-accidente-en-la-mina","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=1253","title":{"rendered":"Grabe accidente en la mina"},"content":{"rendered":"<p>\n\t<strong>Hora y media de bajo de aquel enorme pe&ntilde;&oacute;n cuando ten&iacute;a 19 a&ntilde;os<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\tEn el a&ntilde;o 1.953, nos destinaron a levantar la rampla de San Luis de 2&ordm; planta sur Pozo San Mes.&nbsp; Alfredo Lamu&ntilde;o, mi vecino, como posteador, Marcelino Garc&iacute;a Cuetos &ldquo;Lino&rdquo; del Cepedal San Mames, Cortina de Tira&ntilde;a y yo como picadores\n<\/p>\n<p>\n\tEsta rampla llevaba mucho tiempo parada por su escasa potencia en carb&oacute;n, solo ten&iacute;a unos de 0,50 a 0,60 cent&iacute;metros en carb&oacute;n, el resto tierra y al muro. Esta estrecha capa fue lo que me salvo de morir destrozado por aquel enorme pe&ntilde;&oacute;n.\n<\/p>\n<p>\n\tDespu&eacute;s de cuadrar el tajo, comenc&eacute; a picar la tierra. Dado lo estrecho que estaba yo picaba como siempre echado de medio lado en el muro. Mis hombros pegaban en el techo y en muro eso fue lo que amortiguo el golpe del pe&ntilde;&oacute;n. Al desprenderse y encontrase tan cerca con mi cuerpo, este apilo hacia un lado, es decir, bajo y se apoyo en el muro, quedando mi cuerpo debajo del pero con una inclinaci&oacute;n que evito que todo el peso de aquella roca sobre mi cuerpo toda, lo que ser&iacute;a m&aacute;s que suficiente como para dejar como una torta y muerto en el acto, ya que su longitud era de 2 metros de largo por de 1,10 m. As&iacute; me lo dijeron mis compa&ntilde;eros en el hospital cuando ya m&aacute;s tarde fueron a veme porque los primeros 4 d&iacute;as estuve sin conocimiento, solo que respiraba y pod&iacute;a o&iacute;rla gente hablar. Por ese motivo no pude conocer el pe&ntilde;&oacute;n que casi me manda al otro mundo.\n<\/p>\n<p>\n\tTodo esto ocurri&oacute; por la negligencia de un vigilante que no ten&iacute;a ni idea del peligro de la mina. Despu&eacute;s de poner la rampla en un frente y cuando est&aacute;bamos picando la tercera jugada de avance, mandaron unos picadores m&aacute;s y un vigilante.\n<\/p>\n<p>\n\tAquel d&iacute;a de mi accidente, a media tarea y cuando ya estaba a punto de cuadrar mi tajo, donde arrancar&iacute;a con el suyo Aladino Suarez Llaneza, mi vecino, llego el vigilante y me dijo, Bobia, la gente van a comer el bocadillo, qu&eacute;date para cuadrar y comenzar a picar la tierra. As&iacute; mismo dijo: esa jugada est&aacute; muy estrecha y las chapas son muy anchas, no caben. El mismo vigilante cogi&oacute; mi martillo y en un momento marco el ancho que le pareci&oacute; para que yo siguiera con el resto de la altura de 12 metros.\n<\/p>\n<p>\n\tLe dije: &eacute;l carb&oacute;n esta gru&ntilde;ido, como ceniza por el tir&oacute;n de las rocas,&nbsp; eso es un peligro exagerado, encima hay unos pe&ntilde;ones cuarteados enormes que pueden bajar en cualquier momento.\n<\/p>\n<p>\n\t&#8211; No se ve ning&uacute;n pe&ntilde;&oacute;n dijo.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;Si que los hay coge el acho y pela ese borle que tiene el techo y los veras, no te olvides que esta toda la rampla hundida, mira hacia atr&aacute;s,&nbsp; igual que esos que ves, los hay aqu&iacute; mismo compru&eacute;balo. No me hizo ni caso. Nadie pudo entender como a aquel vigilante mando tama&ntilde;a barbaridad. A los tres metros para atr&aacute;s donde arrancamos, hab&iacute;a pe&ntilde;ones en bajo de todos los tama&ntilde;os y por lo tanto todo el techo cuarteado del enorme tir&oacute;n que sufri&oacute; toda la rampla al hundirse.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;La rampla de San Luis como la de San Gaspar, llevan un techo y un muro de pura roca y cuando lleva un avance como esa de sabe dios los metros de longitud, que hab&iacute;an sido explotado de all&iacute; para atr&aacute;s, comienza atronar la roca, mete un ruido que hay que largarse, si da tiempo, porque cundo comienza a soltarse ya no hay remedio, solo salir corriendo. A s&iacute; estaba esta rampla era un lugar muy peligroso. Ten&iacute;a que mandar hacer machones, &ldquo;llaves&rdquo; de madera, como se hizo en otras partes pero este necio vigilante ni se entero del peligro. Lo malo de esto es que siempre cae el inocente, el se libra, encima de mandar un hombre al peligro, si le tocara a &eacute;l posible mente actuara de otra forma m&aacute;s segura.\n<\/p>\n<p>\n\tYo ten&iacute;a la experiencia de la rampla San Gaspar de tercera, y de otras m&aacute;s, que a pesar de tener&nbsp; cantidad de machones, esta iba bajando el techo poco apoco y a los 10 metros del testero llego el momento que ya no se cavia ni tumbado en las chapas para esporiar el carb&oacute;n. Cuando llegan a estos extremos en cualquier momento se hunde toda la rampla.\n<\/p>\n<p>\n\tUna ma&ntilde;ana y cuando todos trabaj&aacute;bamos en este San Gaspar, 16 picadores y 10 rampleros,&nbsp; tuvimos que salir a toda prisa para no quedar todos enterrados. Comenz&oacute; a meter un ruido al cortarse la roca como cuando truena. No dio tiempo m&aacute;s que librarnos la gente pero all&iacute; se quedo todo el material, martillos, mangas y todas las herramientas, as&iacute; como un &ldquo;combeyo&rdquo;. Este es un sistema de chapas movido por un gran motor para bajar el carb&oacute;n que vale mucho dinero.\n<\/p>\n<p>\n\tM&aacute;s tarde hubo que ponerse a levantar esta rampla como la de San Luis, pero con m&aacute;s seguridad. All&iacute; hab&iacute;a un vigilante de categor&iacute;a, Jos&eacute; Cuetos &ldquo;Leto&rdquo; de La Caguerna San Mames, un minero, no un oveya como el de San Luis que no ten&iacute;a ni idea del peligro de la mina. Para mandar un grupo de gente sea en la mina o en el exterior, hay que poner a un hombre, no a un gallina. Estos problemas son las consecuencias de las tortillas que algunas veces mueven alg&uacute;n jefe de la misma categor&iacute;a que el que pone como responsable de un grupo de trabajadores, sin pensar en el da&ntilde;o que esto puede suponer para el personal.\n<\/p>\n<p>\n\tAlfredo Lamu&ntilde;o, Eladio, y Aladino Su&aacute;rez Llaneza, hermanos, Marcelino Garc&iacute;a &ldquo;Lino&rdquo; del Cepedal y Cortina de Tira&ntilde;a,&nbsp; como buenos compa&ntilde;eros que fueron, permanecer&aacute; en mi mente mientras que tenga vida, que Dios los tenga en su gloria. Actuaron en mi salvamento, Eladio, libr&aacute;ndome de la descarga de alta tensi&oacute;n y los&nbsp; otros compa&ntilde;eros, que lograron sacarme cuando sepultado debajo de un pe&ntilde;&oacute;n estuve hora y media, en San Lu&iacute;s de 2&ordm; a 3&ordf; planta en el pozo San Mames, en el a&ntilde;o, 1.953. En todo el tiempo que permanec&iacute; enterrado, aunque no pod&iacute;a hablar ni pedir auxilio, solo respiraba, pude o&iacute;r lo que mis compa&ntilde;eros comentaban mientras picaban el pe&ntilde;&oacute;n para liberarme de aquel terrible peso que poco apoco iba destrozando mi cuerpo por el tremendo peso. Lino era el que picaba, Aladino le dijo, pica con cuidado no baya ser que el martillo llega a pincharlo. Cortina dijo, ya no se entera, Arsenio est&aacute; muerto no ves que ni se queja ni dice nada. Tampoco pod&iacute;a saber si respiraba porque no pod&iacute;an llegar a mi cuerpo. En ese momento Alfredo Lamu&ntilde;o dijo, Pobre Arsenio, era un gran trabajador, ten&iacute;a una gran afici&oacute;n&nbsp; a la mina y esta lo mato. Todo lo que ocurr&iacute;a en mi alrededor yo lo pod&iacute;a o&iacute;r, aunque para ellos ya nada se pod&iacute;a hacer para salvarme, solo sacar el cad&aacute;ver de un compa&ntilde;ero.\n<\/p>\n<p>\n\tAunque haya sido hombre duro y soportado tantas adversidades, al escribir este episodio, me paro considerar lo desgraciada que fue mi juventud y lo mucho que tuve que sufrir.\n<\/p>\n<p>\n\tA pesar de ir agot&aacute;ndose mis fuerzas por la opresi&oacute;n que ya no soportaba, ya que ten&iacute;a rota la clav&iacute;cula y el cuerpo estrujado como una sardina, mis esperanzas eran que si no tardan demasiado en quitarme el peso, podr&iacute;a seguir respirando aunque muy poco era lo suficiente para mantenerme con vida. En alg&uacute;n momento pens&eacute; que hab&iacute;a llegado mi hora porque ya no pod&iacute;a con m&aacute;s peso y recordaba a mis padres y hermanos lo mucho que iban a sufrir.\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;Aunque todos los compa&ntilde;eros actuaron lo m&aacute;s r&aacute;pido que pudieron para salvarme. Hay que destacar la actuaci&oacute;n de del picador Cortina.\n<\/p>\n<p>\n\tTodos hab&iacute;an ido a comer el bocadillo. Cortina, era de Tira&ntilde;a, un pueblo del Concejo de Laviana. Este gran compa&ntilde;ero, se encontraba en el primer tajo de la rampa por arriba, yo en el segundo, picado en mi tajo m&aacute;s abajo. Entre el punto de Cortina y el m&iacute;o no hab&iacute;a paso, la mina estaba hundida y el &uacute;nico paso que hab&iacute;a se quedo atrancado por el carb&oacute;n de varios d&iacute;as. Por lo tanto Cortina no pod&iacute;a ir a mi tajo. Solo se dio cuenta de mi accidente porque no o&iacute;a el ruido de mi martillo. Me llamo varias veces pero no le pude contestar, mi estado era tan duro que ya pens&eacute; seria mi fin. Cortina, sab&iacute;a que yo me hab&iacute;a quedado para cuadrar mi tarea y al regreso de la gente entregar el tajo a mi vecino Aladino Suarez. Al pensar en que algo me ocurr&iacute;a, este valiente hombre con un gran peligro se dispuso a pasar por la parte hundida de la mina. Atravesando entre peligrosos pe&ntilde;ones que lo pod&iacute;an matar al moverlo para abrirse paso. Aunque le llevo mucho tiempo logro llegar a mi tajo donde pudo verme debajo del terrible pe&ntilde;&oacute;n. Me llamo, Bobia, Arsenio, no me oyes. Asustado y pensado que ya era cad&aacute;ver, fue a buscar al resto de los compa&ntilde;eros que estaban lejos en un anchuron que hab&iacute;a junto al contraataqu&eacute; de 3&ordf;, a los que les dijo. Bobia est&aacute; muerto segura&nbsp; mente porque ni se le oye respirar, esta debajo de un enorme pe&ntilde;&oacute;n y no hay quien lo mueva por su gran longitud, aparte de que ya lleva mucho tiempo con tanto peso, pues yo tarde en darme cuenta de lo que ocurr&iacute;a, les dijo. Adem&aacute;s estaba trancado por el carb&oacute;n y tuve que pasar por los minados pero me llev&oacute; mucho tiempo hacerme paso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tSolo quedamos Cortina y yo, el resto ya murieron, Alfredo Lamu&ntilde;o, Eladio Suarez Llaneza y su&nbsp; hermano Aladino, Marcelino Garc&iacute;a Cuetos, &ldquo;Lino&rdquo; ya no est&aacute;n para contarlo. Siempre que nos encant&aacute;bamos record&aacute;bamos nuestras peripecias en la mina.\n<\/p>\n<p>\n\tTengo el honor de decir que todos estos hombres fueron a cual m&aacute;s trabajador y buenas personas.&nbsp; Gente de pueblo con toda seriedad, y de dicados al duro trabajo y a su familia con arte y dinamismo y padres de familia.\n<\/p>\n<p>\n\tAlfredo Lamu&ntilde;o de La Bobia, trabajamos juntos en varios lugares el c&oacute;mo picador y yo como su ayudante, un gran hombre y buen compa&ntilde;ero, muri&oacute; de mayor y seguro por consecuencias de la silicosis. Los dos quedamos trancados en una peligrosa mina donde el gas a punto estuvo de matarnos.\n<\/p>\n<p>\n\tAladino Suarez Llaneza, padec&iacute;a de una fuerte silicosis, como casi todos los mineros, pero no estaba como para morir, todav&iacute;a trabajaba en las labores de sus fincas y viv&iacute;a con normalidad, dentro de lo que supone padecer esta terrible enfermedad. La muerte lo sorprendi&oacute; precisamente en una de sus fincas, La Raposa, su preferida, por estar situada en la monta&ntilde;a. All&iacute; ten&iacute;a una buena caba&ntilde;a provista de lo necesario para dormir y cocinar. Consideraba ese lugar para recrease y tomar buenos aires de monta&ntilde;a. Tiempo atr&aacute;s hab&iacute;a hecho un comentario a la familia, de esos que surgen en la vida y sin pensar en morirse claro. Les dijo que cuando le llegara la hora le gustar&iacute;a que fuera en el prado de La Raposa. Aquello se iba a cumplir. Un d&iacute;a, ya cercano a la Navidad, aunque estaba nevado, fue hasta ese prado a buscar el &aacute;rbol de Navidad. All&iacute;, sin m&aacute;s, se qued&oacute; para la eternidad. Cuando la familia vio que se retrasaba fueron a buscarlo y se encontraron con su cuerpo sin vida. All&iacute; le sorprendi&oacute; la muerte sin darse cuenta, aunque haya sido como &eacute;l mismo pidi&oacute;.\n<\/p>\n<p>\n\tFue un buen minero, aunque solo trabajamos unos d&iacute;as en la misma rampla. Los dos &eacute;ramos picadores de carb&oacute;n. Por eso le toc&oacute; intervenir, junto con otros compa&ntilde;eros, en mi salvamento cuando me qued&eacute; enterrado en la mina.\n<\/p>\n<p>\n\tEladio Suarez Llaneza, lo mismo que su hermano Aladino, fueron muy buenos vecinos y unos trabajadores de marca. Por ser vecinos de toda la vida nos vimos casi nacer y crecer, juntos por aquel pueblo de monta&ntilde;a, en La Bobia. Lo mismo uno que el otro tuvieron mala suerte porque murieron muy j&oacute;venes. Aladino de la silicosis y Eladio no se que le pudo pasar, solo con unos d&iacute;as como si fuera una gripe y se lo llevo. Este hombre hab&iacute;a sufrido la p&eacute;rdida de una hija muy joven y eso fue un trauma muy malo para toda su familia. Todos los vecinos lo sentimos mucho porque en estos pueblos siempre hubo una convivencia muy amistosa y muy unida para todo.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tSiento la p&eacute;rdida de estos hombres de coraz&oacute;n, siento por ellos y por su familia, que siempre estuvo muy unida a la nuestra. Con frecuencia recuerdo a sus padres, Bernardo Su&aacute;rez y Josefa Llaneza, dos personas muy apreciadas, buenas y nobles. Trabajadores y buenos padres, y vecinos de toda la vida. Bernardo Suarez, para los vecinos Bernaldo el de Josefa, muri&oacute; en accidente te trabajo en la mina, cuando sus seis hijos eran muy peque&ntilde;itos. La mayor&iacute;a de los hombres de nuestro pueblo murieron en accidentes de mina o por la maldita silicosis, as&iacute; discurri&oacute; la vida de los mineros, entre el duro trabajo accidentes y las peripecias de la pos guerra.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tAll&iacute;, delante de la casa de Josefa Bernardo, pasamos parte de nuestra juventud. Hab&iacute;a un cobertizo donde ten&iacute;an el carro para bajar la hierba de los prados de alta monta&ntilde;a y los aperos de labranza. Por estar bien ventilado y con hueco suficiente nos serv&iacute;a para cobijarnos de la lluvia y del calor y para estar de tertulia. La casa de esta familia est&aacute; situada en un lugar estrat&eacute;gico, con vistas a casi todo el valle. Este lugar y el Xerru de la Muezca de La Bobia siempre fueron los lugares preferidos por todos nosotros para tomar el sol y pasar el tiempo de la invernada cuando no se pod&iacute;a trabajar en el campo.&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hora y media de bajo de aquel enorme pe&ntilde;&oacute;n cuando ten&iacute;a 19 a&ntilde;os En el a&ntilde;o 1.953, nos destinaron a levantar la rampla de San Luis de 2&ordm; planta sur Pozo San Mes.&nbsp; Alfredo Lamu&ntilde;o, mi vecino, como posteador, Marcelino Garc&iacute;a Cuetos &ldquo;Lino&rdquo; del Cepedal San Mames, Cortina de Tira&ntilde;a y yo como picadores Esta [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on wp_trim_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on wp_trim_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1253","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mi-historia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1253"}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1253"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1253\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}