{"id":108,"date":"2012-07-12T19:27:59","date_gmt":"2012-07-12T17:27:59","guid":{"rendered":"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?p=108"},"modified":"2012-07-12T19:27:59","modified_gmt":"2012-07-12T17:27:59","slug":"detonando-dinamita-para-festejar-la-patrona-de-los-mineros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/?p=108","title":{"rendered":"C\u00f3mo perd\u00ed las manos"},"content":{"rendered":"<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t<span style=\"text-align: justify; \">Yo, Arsenio Fern&aacute;ndez Garc&iacute;a, hijo de <\/span>Arsenio<span style=\"text-align: justify; \"> y de Mercedes, nac&iacute; el d&iacute;a 1 de agosto de 1.934, en el pueblo de <\/span><strong style=\"text-align: justify; \">La Bobia<\/strong><span style=\"text-align: justify; \">, parroquia de <\/span><strong style=\"text-align: justify; \">Blimea<\/strong><span style=\"text-align: justify; \">, en el concejo de <\/span><strong style=\"text-align: justify; \">San Mart&iacute;n del Rey Aurelio<\/strong><span style=\"text-align: justify; \">, en Asturias. Criado entre el hambre y la esclavitud debido a la guerra civil y despu&eacute;s a los duros a&ntilde;os de la posguerra y m&aacute;s tarde, a los avatares que el azar me depar&oacute;.<\/span>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tNuestra tradici&oacute;n, como mineros, siempre fue celebrar nuestra patrona <strong>Santa B&aacute;rbara<\/strong>, el d&iacute;a 4 de diciembre. Todos los a&ntilde;os se oficiaba una misa en la parroquia de Santa B&aacute;rbara. D&iacute;as antes se bajaba la santa al <strong>Pozo Cerezal<\/strong>, antiguamente llamado <strong>Pozo Santa B&aacute;rbara,<\/strong> para llevarla a la Iglesia en una bonita y numerosa procesi&oacute;n. Dado que este pozo fue cerrado, ahora se lleva a la que fue la mina el Prado Mol&iacute;n, donde le construyeron una especie de santuario muy bonito que merece la pena conocer. Desde aqu&iacute; comienza esta procesi&oacute;n hasta la Iglesia Parroquial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tEn aquel tiempo, como casi no exist&iacute;an los voladores, se disparaba dinamita en cantidad. Cada minero sacaba de la mina lo que cre&iacute;a necesario para dispararlo por los pueblos, cada uno en el suyo. Siempre antes de ir a la misa, anunciando el comienzo de esta &nbsp;fiesta. Despu&eacute;s, durante la procesi&oacute;n y durante todo el d&iacute;a, se segu&iacute;a disparando la dinamita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tMe dispon&iacute;a, en esa terrible ma&ntilde;ana del 4 de diciembre de 1954, a detonar cinco <strong>cartuchos de goma-1<\/strong>. &nbsp;Rodilla en tierra y con una cerilla encendida en el suelo, un cartucho de dinamita en cada mano, &nbsp;les di fuego a todos encendi&eacute;ndolos de dos en dos.\n<\/p>\n<p>\n\t<a href=\"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?attachment_id=114\" rel=\"attachment wp-att-114\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Cartucho de dinamita\" class=\"alignright size-full wp-image-114\" height=\"134\" src=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Cartuchodinamita3.jpg\" title=\"Cartucho de dinamita\" width=\"350\" srcset=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Cartuchodinamita3.jpg 350w, http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Cartuchodinamita3-300x114.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tYa hab&iacute;a dado fuego a los tres primeros y, al dar fuego a los dos &uacute;ltimos, observ&eacute; que uno de &eacute;stos se quemaba a demasiada velocidad. Intu&iacute; el peligro y me levant&eacute; velozmente pero no me dio tiempo a nada, s&oacute;lo vi volar mi mano derecha. Pero el que llevaba en la izquierda tambi&eacute;n se hab&iacute;a disparado con el mismo resultado, y ya s&oacute;lo vi fuego y sangre a mi alrededor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tGracias al instinto de conservaci&oacute;n y a pesar de darme cuenta de que ya no ten&iacute;a manos, s&oacute;lo un reguero de sangre, se me ocurri&oacute; salir corriendo a toda velocidad. De no ser as&iacute;, los otros tres cartuchos que a&uacute;n no se hab&iacute;an disparado, pero que ya estaban ardiendo, me hubieran volado todo mi cuerpo en un lapso de tiempo muy corto, ya que detonaron en el mismo momento de darme la vuelta. <span class=\"Apple-tab-span\" style=\"white-space:pre\"> <\/span>Era una cantidad de explosivo suficiente como para volar una monta&ntilde;a de roca. Adem&aacute;s, hab&iacute;a otro peligro y ese estaba en mi propio cuerpo, pues en el bolsillo superior de mi chaqueta llevaba otros siete detonadores, tambi&eacute;n m&aacute;s que suficiente para <em>&ldquo;enviarme a Marte&rdquo;<\/em> si los hubiera alcanzado la onda expansiva al detonar los primeros. A pesar de la grave situaci&oacute;n, mi vida estuvo en un peligro incalculable. Al levantarme &nbsp;hice un giro hacia la derecha lo que fue suficiente para salvarme de una muerte segura, ya que ese movimiento &nbsp;dirigi&oacute; la onda explosiva hacia mi derecha, la prueba es que me causo varias heridas en la cara y piernas, &nbsp;cort&aacute;ndome parte de mi chaqueta y la cadena del reloj de bolsillo pero no me toc&oacute; mi parte izquierda que era donde ten&iacute;a los siete detonadores. &nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tT&eacute;cnicamente es imposible sobrevivir a una explosi&oacute;n de esta envergadura pero en este caso as&iacute; fue, me salv&eacute; de milagro.\n<\/p>\n<p>\n\t<!--more-->\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tEl lugar escogido para detonar estas cargas fue un prado cercano a mi casa. &nbsp;Me puse a seis metros del camino vecinal, a una altura de 2,50 metros aproximadamente. Al salir huyendo di un salto tan grande que me estrell&eacute; contra la pared del otro hastial del camino y, como me di cuenta de que ya no ten&iacute;a defensa por la p&eacute;rdida de las manos, puse los codos para defender mi rostro. Al estar lleno de sangre, nadie pod&iacute;a reconocerme, a no ser por la voz. El fuerte golpe contra la pared me dej&oacute; en el suelo, sin conocimiento, por unos momentos. Luego me recuper&eacute; y d&aacute;ndome cuenta de lo que hab&iacute;a, sal&iacute; corriendo. Durante mi carrera hacia la casa, una distancia de 200 metros, de los dos brazos manaban tanta sangre que dejaban a mi paso dos regueros de sangre. Mis dos hermanos peque&ntilde;os, al ver la tragedia, huyeron a casa aterrorizados. No sab&iacute;an si estar&iacute;a herido de muerte.&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tYo no ten&iacute;a fuerzas, estaba casi desangrado y mis gritos movilizaron a toda la familia, al pueblo entero y, al poco tiempo, a todo el valle.&nbsp;Sali&oacute; mi padre, mi madre y todos los hermanos. Estaban aterrorizados de lo que estaban viendo. El primer vecino que lleg&oacute; fue <strong>Alfonso Cuello<\/strong>, era uno de los m&aacute;s cercanos. Al verme lloraba como un ni&ntilde;o. Dijo a mi padre:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-&iexcl;Trae una sabana para romperla y vendarle, est&aacute; desangr&aacute;ndose! &iexcl;Arsenio, tu hijo se muere, estamos perdidos!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tEsa frase que pronunci&oacute; Alfonso, me lleg&oacute; a lo m&aacute;s hondo de mi ser. Vi que nos apreciaba, que nos quer&iacute;a a todos. Nunca olvid&eacute; aquella escena de terror que junto con los m&iacute;os padeci&oacute; Alfonso. Con rapidez desguaz&oacute; la sabana para ponerme los vendajes y evitar tanta p&eacute;rdida de sangre. Fue un gran hombre al que siempre apreciamos.&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tMientras vendaba el primer brazo, Alfonso se dio cuenta de los detonadores que hab&iacute;a en mi bolso, y le dijo a mi padre:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-En cuanto paremos la hemorragia le miraremos mejor, puede ser que le haya explotado alguno m&aacute;s por el cuerpo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tMiraron por mi cuerpo pero no hab&iacute;a m&aacute;s heridas que las que ya hab&iacute;an visto. Todo esto ocurr&iacute;a mientras que <strong>Marcelo<\/strong>, mi cu&ntilde;ado, caminaba a toda velocidad hacia Sotrondio a buscar un taxi. En aquellos tiempos no hab&iacute;a tel&eacute;fono ni coches en los&nbsp; pueblos, solo caballos. La distancia a Sotrondio es de 5 km. que Marcelo recorri&oacute; a gran velocidad, pues aparte de ser cu&ntilde;ados y vecinos siempre fuimos amigos desde ni&ntilde;os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tMe subieron a una yegua que ten&iacute;amos. Subi&oacute; conmigo mi primo <strong>Luis Garc&iacute;a&nbsp;<\/strong>para poder mantenerme erguido, pues casi no me ten&iacute;a entre los fuertes dolores y la p&eacute;rdida de sangre que me dejaba sin fuerzas para mantenerme solo en la yegua. Bajamos por la carretera hasta la fuente de la Mondera, all&iacute; ya lleg&oacute; el taxista al que siempre se le llam&oacute; <strong>El Compa&ntilde;ero<\/strong>. Me bajaron de la yegua y me subieron al coche. El Compa&ntilde;ero iba poner su gabardina a parar mi sangre, pues los vendajes no pod&iacute;an detener la fuerte hemorragia, que no cesar&iacute;a hasta que me operaron en el <strong>Sanatorio Adaro,<\/strong> ya casi sin sangre por lo que mi vida estuvo en otro grave peligro, seg&uacute;n dijo el m&eacute;dico al mirarme las heridas. Cuando El Compa&ntilde;ero iba colocar su gabardina le dije:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-No pongas la tuya, pon la m&iacute;a que yo ya no la necesitar&eacute; m&aacute;s. No vayas a estropearla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tAs&iacute; lo hizo, me tap&oacute; con la suya y puso la m&iacute;a para parar la sangre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tLos gritos de la gente se o&iacute;an en todo el valle. Poco tardaron en llegar desde todos los pueblos. Fue un triste dolor para todos. Aquel d&iacute;a llor&oacute; todo el mundo, hasta un santanderino que era serrador y que estaba de posada en un bar de la zona. Esto me lo cont&oacute; 44 a&ntilde;os mas tarde. Estaba con mi mujer una tarde tomando el sol en un pueblo de Campo de Caso, delante de un bar y al verme se acerc&oacute; y me dijo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-&iquest;Es usted Arsenio?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-El mismo- le dije.&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tSe present&oacute; y me record&oacute; todo lo de aquel d&iacute;a. Conoc&iacute;a a mi familia porque hab&iacute;a estado trabajando por nuestro valle largo tiempo. Hab&iacute;a serrado madera para la casa de uno de mis hermanos.&nbsp;Hasta conoc&iacute;a al Compa&ntilde;ero, &eacute;ste tampoco se olvid&oacute; de ese d&iacute;a. Hace poco tiempo me dijo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-&iquest;Recuerdas cuando me dec&iacute;as: &ldquo;corre m&aacute;s, Compa&ntilde;ero que me muero de dolores&rdquo;?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-S&iacute;, lo recuerdo, tambi&eacute;n s&eacute; que las pasaste moradas. Menos mal que eres buen conductor y que en esa fecha no hab&iacute;a tr&aacute;fico de coches; el tuyo y pocos m&aacute;s. Le pegaste duro al acelerador a pesar de que tambi&eacute;n estabas nervioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-El estado en el que te encontrabas no era para menos. No te puedes imaginar el susto que todos llevamos por tu accidente. Ya s&eacute; que fue fuerte pero a pesar del tiempo transcurrido, nadie de nuestra zona se olvid&oacute; de aquel d&iacute;a. Lo s&eacute; porque con frecuencia me lo comentan y me recuerdan lo duro que fue poder soportarlo y llegar hasta aqu&iacute;.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tUna ni&ntilde;a de <strong>Riolapiedra<\/strong>, un pueblo cercano al nuestro, hija de <strong>Miro<\/strong>, al pasar junto a su casa y ver como dejaba las gotas de mi sangre en la carretera las sigui&oacute; hasta la Fuente de la Mondera, situada m&aacute;s abajo de San Mam&eacute;s a donde lleg&oacute; el taxi a buscarme. Mucho tiempo despu&eacute;s y cuando ya era moza me lo cont&oacute;.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tToda la gente se lamentaba de aquella desgracia, y dec&iacute;an: &ldquo;pobre Arsenio, mucho m&aacute;s val&iacute;a que se hubiera muerto, as&iacute; dejaba de sufrir, &iquest;c&oacute;mo va ser su&nbsp; vida sin manos? No podr&aacute; ni comer, y mucho menos defenderse, ni para sus necesidades y sin trabajo. &iquest;Qu&eacute; va ser de &eacute;l cuando se mueran sus padres?&rdquo;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tEn aquel tiempo la p&eacute;rdida de las dos manos era considerada peor que la misma muerte. No se conoc&iacute;an medios, no hab&iacute;a televisi&oacute;n, ni tel&eacute;fonos. Aislados en estos pueblos viv&iacute;amos en las tinieblas. Yo mismo quer&iacute;a morir. Dije a mi padre y Alfonso:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-Ponerme un paquete de dinamita en mi cabeza y volarla, no me dej&eacute;is sufrir tanto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tLloraban amargamente, mientras me vendaban. No atendieron mi petici&oacute;n. Es normal &iquest;C&oacute;mo me iban a matar mi propio padre que tanto me quiso y Alfonso que como buen vecino y buen jefe minero que siempre me apreci&oacute;?&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t<a href=\"http:\/\/comotrabajarsinmanos.arseniofernandez.es\/?attachment_id=130\" rel=\"attachment wp-att-130\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"SANATORIO ADARO. SAMA, LANGREO\" class=\"alignright size-full wp-image-130\" height=\"231\" src=\"http:\/\/blog.arseniofernandez.es\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/sadaro.jpg\" title=\"SANATORIO ADARO. 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All&iacute; hab&iacute;a sido operado de una hernia, a los 16 a&ntilde;os y del ap&eacute;ndice a los 18&nbsp; y a los 19 curado de las lesiones que me produje cuando un derrabe&nbsp;me dej&oacute; enterrado en la mina y que por cierto, tambi&eacute;n&nbsp; me salv&eacute; por los pelos. El tiempo que estuve debajo del pe&ntilde;&oacute;n fue de hora y media. Con tanto peso encima, mi cuerpo fue aplastado y me qued&eacute; sin habla durante cuatro d&iacute;as, aunque no se rompieron muchos huesos, s&oacute;lo la clav&iacute;cula.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tMe pasaron a la sala de curas para ver lo que hab&iacute;a. Don Vicente me dijo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-Aguanta un poco, voy a ver el desecho de tus huesos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tApret&oacute; la primera mu&ntilde;eca y perd&iacute; el conocimiento. Cuando me llevaban en la camilla iban deprisa y al entrar en el ascensor tropez&oacute;, y me despert&eacute;. &Iacute;bamos al quir&oacute;fano, me subieron a la mesa de operaciones, ataron mis piernas y mi cintura. Esta vez los brazos no los ataron, ya no se mov&iacute;an, mis fuerzas las hab&iacute;a perdido porque ya me encontraba casi desangrado. Lo primero fue hacerme una transfusi&oacute;n de sangre. Mi vida estaba en peligro, el derrame hab&iacute;a sido muy grande y por mucho tiempo, debido a la falta de coche cerca. Me pusieron la careta con su &eacute;ter. No acaba de dormirme y les dije:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-Suelten m&aacute;s, que esto no me duerme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tLos dos m&eacute;dicos nada dijeron pero el practicante, que ya era conocido por todos los obreros de la comarca como el m&aacute;s d&eacute;spota y mal hablado, tuvo la osad&iacute;a de decirme con su torpe voz:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-Tienes que aguantar, tambi&eacute;n fuiste a explotar la dinamita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tHay que ser salvaje y tener poca verg&uuml;enza y nada de compasi&oacute;n hacia la gente para decir esas palabras a un hombre en aquellas circunstancias y con los dolores que ten&iacute;a.&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tEl <strong>Dr. D. Luis Donate<\/strong> le dijo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t-Por favor, no le hables as&iacute;, bastante est&aacute; sufriendo el hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tEn el Adaro hab&iacute;a un equipo de m&eacute;dicos muy bueno, lo mismo que los practicantes, enfermeros y monjas, a cual mejor. Fue un hospital modelo, de los m&aacute;s adelantados de la &eacute;poca. En &eacute;ste nos curaron a los mineros de toda Asturias. Se hicieron operaciones del est&oacute;mago, de hernias, del ap&eacute;ndice, de la columna y de huesos en general. Valoro lo mucho que trabajaron y lo bien que trataron a la gente, pues yo mismo estuve cuatro veces interno all&aacute;. Aparte de la opini&oacute;n favorable de mis compa&ntilde;eros, que tambi&eacute;n apreciaron lo bueno. Sin duda fueron de lo mejor\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\tAl poco tiempo sent&iacute; como un estallido. Ya no me enter&eacute; de nada. Cuando despert&eacute; ya estaba en cama de la habitaci&oacute;n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; \">\n\t<strong>Continuar&aacute; en el siguiente art&iacute;culo.<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Yo, Arsenio Fern&aacute;ndez Garc&iacute;a, hijo de Arsenio y de Mercedes, nac&iacute; el d&iacute;a 1 de agosto de 1.934, en el pueblo de La Bobia, parroquia de Blimea, en el concejo de San Mart&iacute;n del Rey Aurelio, en Asturias. 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